Guido Sandleris: «Con Milei, los fundamentals económicos mejoraron, pero el bienestar es más ambiguo»
La economía argentina bajo la administración de Javier Milei presenta una mejora “contundente” en sus “fundamentals” (variables macroeconómicas), pero una respuesta “más ambigua” en el bienestar de la población. Así lo afirmó Guido Sandleris, expresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) durante la gestión de Mauricio Macri, en una reciente entrevista donde desglosó el panorama económico actual y las proyecciones electorales.
Sandleris, quien actualmente preside la Fundación Ecosur de la Bolsa de Comercio de Córdoba, explicó que si bien el equilibrio fiscal y la acumulación de reservas son logros importantes, no se traducen directamente en una mejora del “metro cuadrado” de la gente. “Los fundamentals sólo importan en tanto y en cuanto son los que permiten construir un crecimiento sostenible, una mejora de los salarios y del bienestar”, sostuvo.
El equilibrio fiscal y sus matices
El economista destacó el “enorme mérito” del Gobierno de Milei en la corrección del desequilibrio fiscal, lograda principalmente mediante un ajuste del gasto público. Sin embargo, señaló que la calidad de este ajuste “puede mejorarse”, ya que partidas como la inversión pública y los salarios de sectores específicos, como el universitario, sufrieron recortes significativos. “Durante cierto tiempo se puede no hacer arreglos de las rutas, pero se van deteriorando: no podés no invertir en mantener y mejorar la infraestructura de caminos sin que empiece a tener impacto negativo en la economía”, ejemplificó.
Sandleris comparó la situación actual con gestiones anteriores. Recordó que el kirchnerismo, y particularmente el gobierno de Alberto Fernández, se caracterizó por “fundamentals que se deterioran todo el tiempo, aunque algún año metían crecimiento”. Por otro lado, la administración de Mauricio Macri, de la que formó parte, “mejoró los fundamentals, pero en términos de bienestar de la gente, no fue percibido porque la economía se contrajo en tres de los cuatro años de su presidencia y porque la inflación, al final, no terminó bajando”.
“La calidad del ajuste fiscal tiene una parte muy positiva: fue por el lado del gasto porque la Argentina no tenía espacio para ir a un ajuste fiscal que implicara subas adicionales de impuestos”
Bienestar popular: la deuda pendiente
La percepción de la gente sobre la economía, según Sandleris, se centra en si el salario “alcanza para vivir bien” y si hay trabajo. En este sentido, si bien reconoció una “enorme mejora” en la inflación (pasando de 200% a 30%), las dudas persisten en la actividad económica y el empleo. “El crecimiento no ha generado un crecimiento en el empleo”, afirmó, aludiendo a una redistribución donde el empleo formal privado cae mientras sube el de menor calidad, impulsado por sectores como la minería, energía y agro que demandan menos trabajadores.
El exfuncionario observa un “rebalanceo” en las prioridades del Gobierno. Inicialmente enfocado en la inflación, ahora se percibe una mayor atención al crecimiento y al bienestar. “En las preocupaciones de la gente, la inflación ya está en el cuarto o quinto lugar. Ahora la gente empieza a hablar de que le alcanza o no el salario”, explicó, señalando que esta preocupación se refleja en las encuestas y motiva al Gobierno a reorientar su política económica sin resignar la bandera del equilibrio fiscal.
Dólar y cepo: prudencia ante la incertidumbre electoral
Respecto a la política cambiaria, Sandleris se mostró en desacuerdo con una libre flotación del dólar en este momento. A pesar de que “muchos economistas que respeto piensan que convendría”, advirtió sobre los riesgos de una “dolarización de cartera” ante las elecciones de 2025, un fenómeno recurrente en la historia argentina. “Con un Banco Central con pocas reservas internacionales, que sigue siendo el caso, porque las reservas están un poco mejor que cuando asumió el Gobierno, pero las reservas propias del Banco Central siguen siendo negativas… esa decisión me parece prudente”, argumentó. Consideró que, dado que el cepo ya existe, no lo eliminaría por completo en la coyuntura actual.
“No estoy de acuerdo con que, en este momento, lo mejor para la Argentina sea ir a un esquema de libre flotación cambiaria. Muchos economistas que respeto piensan que convendría. Yo no lo creo”
RIGI y el desafío de la credibilidad
Sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y Súper RIGI, Sandleris comprendió la lógica detrás de su creación como un intento de acelerar la recuperación de la credibilidad de Argentina, ofreciendo protecciones especiales a grandes inversiones. Sin embargo, también advirtió sobre sus posibles problemas: “Genera distorsiones entre empresas grandes y empresas chicas” y plantea interrogantes sobre la efectividad de los tribunales internacionales en caso de incumplimientos futuros por parte de gobiernos que pudieran cambiar las reglas de juego.
En cuanto a la visión del gobierno de Milei de apostar al mundo del conocimiento y la inteligencia artificial (IA), Sandleris fue cauteloso. Si bien reconoció el potencial de Argentina en la industria del conocimiento en general, prefirió no “jugar a los dados del futuro” con expectativas realistas en un sector tan incierto, recomendando prestar atención también a los sectores que ya están funcionando bien o tienen un potencial más evidente.

