Crédito fintech: la mora supera el 30% en préstamos de billeteras digitales
Las billeteras digitales han revolucionado el acceso al crédito en Argentina, brindando oportunidades a segmentos sociales que tradicionalmente estaban excluidos del sistema financiero formal, ya sea por la ausencia de un recibo de sueldo o por no contar con historial crediticio. En tan solo dos años, el crédito fintech duplicó su presencia en el mercado y actualmente representa cuatro de cada diez préstamos formales que se otorgan en el país.
Sin embargo, este crecimiento exponencial se ve empañado por un preocupante nivel de morosidad. Entre vaivenes macroeconómicos, la persistente pérdida de poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación y una incipiente educación financiera, la mora en las billeteras virtuales alcanza a casi un tercio de la cartera.
Datos a febrero de este año, los últimos disponibles, revelan que la mora operativa de la cartera fintech se estacionó en torno al 22% desde noviembre pasado. Esta categoría incluye préstamos con retrasos de entre 30 y 360 días (situaciones dos a cuatro en el Veraz). Pero al considerar la mora total, que incorpora también a los incobrables (situación cinco), la falta de pago comprende al 30,5% de los usuarios, según el Informe de Crédito Fintech, elaborado por la Cámara Argentina Fintech y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
Causas de la morosidad y el rol de las fintech
Mariano Biocca, director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech, explicó la complejidad del fenómeno:
Pero de cada $100 en retraso, solamente $8 lo están con una empresa fintech. Es el sector que le presta a quien nadie más quiere prestarle, porque no tienen la capacidad o el apetito por hacerlo, pero la participación dentro del mercado es relativamente pequeña en términos de volumen. Cada una de las compañías, sea con personas o con inteligencia artificial, busca entender la situación de esas personas, dónde están parados, qué otras deudas tienen y cómo generan un plan de pago que sea lo más amigable posible.
El aumento de la mora no tiene una única explicación. El sector atribuye parte del problema a la desaceleración de la inflación, que impidió la licuación de las cuotas; a salarios que no lograron seguir el ritmo de la suba de precios; a la falta de educación financiera en un contexto de mayor acceso al crédito; y a la volatilidad de las tasas de interés a fines del año pasado, en un período electoral.
Este combo de factores generó un pico histórico de morosidad a principios de año, aunque en el sector confían en que el máximo ya se alcanzó y que el sistema tenderá a reacomodarse. El contexto argentino, con una escasa cultura de créditos, también influye. A pesar del crecimiento reciente, donde los créditos representan el 13,1% del PBI, el país se encuentra muy por debajo de la región (México 26,6%, América Latina 47,8%, Brasil 74,9%, Chile 75,6%).
Diego Demarco, director de la maestría en fintech del ITBA, señaló que:
La evolución del crédito fintech en los últimos dos años muestra un balance positivo, duplicando la cantidad de usuarios y cantidad de créditos de la mano de una mayor inclusión tecnológica. Esta expansión convivió el último año con una suba en la morosidad debido al encarecimiento del costo real del crédito, fruto de una desinflación más veloz que la baja de tasas activas del sistema. Sin embargo, los roll rates de mora temprana evidencian signos de estabilización desde octubre-noviembre de 2025, un comportamiento incipiente que requerirá un seguimiento en los próximos meses para convalidar un cambio de tendencia.
Inclusión financiera y desafíos regulatorios
El crédito a través de billeteras digitales pasó de alcanzar a 3,7 millones de argentinos a 8,1 millones en solo 24 meses, una expansión del 121%. Un dato significativo es que 2,3 millones de esos usuarios (el 32%) operan exclusivamente a través de una fintech, sin vinculación con entidades financieras tradicionales. Esto significa que cuatro de cada diez personas que toman un crédito formal en el país lo hacen a través de una fintech, cuando hace dos años la relación era de dos cada diez.
Pese a su amplio alcance, la participación de las fintech en el volumen total prestado es menor, representando apenas el 3,3% del sistema financiero argentino. Esto se debe a que, si bien prestan a un gran número de personas, los montos son generalmente bajos. Los microcréditos de las fintech promedian los $541.394 por operación, muy por debajo de otros proveedores no financieros ($988.106) y de las entidades financieras tradicionales ($4,1 millones, que incluyen hipotecarios o empresariales).
Biocca enfatizó:
Sin crédito no hay crecimiento. El desafío de la Argentina no es solo prestar más, sino también prestar mejor: llegar a quienes históricamente quedaron afuera, ofrecer alternativas más simples y construir un sistema financiero más profundo, competitivo y accesible. Las fintech vienen demostrando que es posible ampliar el acceso al financiamiento con modelos más ágiles, flexibles y eficientes.
El director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech también remarcó que, a diferencia de los bancos que intermedian depósitos, las fintech y otros proveedores de crédito no financiero operan con capital propio. Esto puede derivar en tasas de interés más elevadas, especialmente para usuarios sin historial crediticio o ingresos registrados. Sin embargo, el primer crédito les permite comenzar a construir ese historial.
Desde el sector, también se alerta sobre proyectos legislativos que buscan reducir la mora mediante restricciones, como limitar el préstamo a un 30% del ingreso del usuario, lo que dejaría fuera a muchos trabajadores informales. La Cámara Argentina Fintech propone que los costos del crédito se reducirán con menos impuestos, estabilidad macroeconómica y mejores herramientas de cobro, reafirmando que “Fintech vino a complementar y ampliar el alcance del sistema financiero tradicional. La Argentina necesita más crédito, y para eso necesita más innovación, más competencia y más canales de acceso al financiamiento”.

