Sociedad

Alarma sanitaria: la sífilis alcanza un récord histórico y el uso de preservativo cae al 15%

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Mientras la atención pública se desvía por otros temas de coyuntura, una preocupante tendencia sanitaria se consolida en Argentina: el resurgimiento de enfermedades de transmisión sexual (ETS) que se creían bajo control, y un descenso alarmante en el uso de preservativos.

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, difundidos en el Boletín Epidemiológico Nacional, en 2025 se reportaron 46.799 casos de sífilis. Esta cifra representa el mayor registro histórico, con una tasa nacional de 117,2 casos cada 100.000 habitantes, y marca un aumento sostenido durante los últimos 15 años, con una aceleración notable desde 2022.

Jóvenes, los más afectados y la baja en el uso de protección

El informe subraya que el 76% de los casos de sífilis detectados el año pasado corresponde a personas de 15 a 39 años, con un pico preocupante en el segmento de 20 a 24 años. En este grupo etario, el predominio es mayor en mujeres jóvenes. Esta tendencia no es exclusiva de la sífilis; la gonorrea y la clamidia también muestran un crecimiento similar en los últimos años.

En cuanto al VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana), en el último año se registraron 6.900 nuevos casos, comparado con el período 2023-2024. Se estima que 140.000 personas viven con VIH en Argentina, y que el 17% de ellas lo desconoce. Un dato crucial es que el 98% de los contagios se produce por relaciones sexuales sin protección.

Este panorama se agrava con los resultados de un relevamiento de la Aids Healthcare Foundation Argentina (AHF), una organización global dedicada a la prevención y detección del VIH. El estudio, publicado semanas atrás por Clarín, revela que apenas el 15% de la población utiliza preservativo. Esta cifra contrasta drásticamente con el 40% de uso que se registraba hace 14 años, cuando la fundación inició sus testeos en el país.

Las causas detrás del fenómeno y la ausencia de campañas

Expertos coinciden en que la disminución del uso de preservativos es la principal causa del aumento de las ETS. Señalan una falta de conciencia, especialmente entre adolescentes y jóvenes, respecto a los riesgos de contagio. La preocupación primordial de este grupo etario suele ser el embarazo, lo que lleva a recurrir a otros métodos anticonceptivos sin considerar la prevención de infecciones.

Entre los factores que, según los especialistas, contribuyen a esta situación se encuentran la proliferación de aplicaciones de citas, que facilitan encuentros sexuales ocasionales; la pérdida del miedo al VIH, que pasó de ser percibido como una enfermedad mortal a una crónica; y una combinación de omnipotencia e inconsciencia propias de la juventud.

Expresiones como “a pelo”, “a peluche” o “sin pasamontañas” son parte del léxico juvenil para referirse al sexo sin protección, motivado por la búsqueda de vértigo, una mayor sensación o la falsa confianza en una única pareja. La preocupación se profundiza por la ausencia de campañas públicas de prevención y la caída en el acceso a preservativos, mientras crece el consumo de pornografía, considerada una «pésima escuela en materia de educación sexual» por los expertos. Este «combo explosivo» demanda una atención urgente que, por el momento, parece eludir la agenda pública.

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