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Interna peronista: Máximo Kirchner lanza dardos a Kicillof y gobernadores por la unidad y la «lealtad» a Cristina

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A tres días de cumplirse un año del inicio de la condena a Cristina Kirchner en la causa Vialidad, la agrupación La Cámpora, liderada por su hijo Máximo Kirchner, realizó un banderazo en el Parque Lezama bajo el lema «Por Argentina, por Cristina». El acto, que congregó a militantes del kirchnerismo más duro, sirvió de plataforma para que el diputado nacional lanzara duras críticas a la interna del peronismo, apuntando sin nombrarlo al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y a otros mandatarios provinciales.

«Hablan de hacer la unidad, y ni siquiera son capaces de ir a verla a San José», sentenció Máximo Kirchner, orador central del evento, en una clara alusión a la situación de arresto domiciliario de la expresidenta. Esta frase resonó como un pase de factura en un momento clave de redefinición dentro del peronismo, con la mira puesta en las elecciones de 2027.

Críticas a la dirigencia y el rol del peronismo

Desde el escenario principal en Parque Lezama, donde lo acompañaban figuras como Guillermo Moreno, Juan Grabois, Mayra Mendoza, Jorge Capitanich y Wado de Pedro, Máximo Kirchner citó a su madre para enfatizar la necesidad de una «reacción consciente, racional» de la sociedad. «El peronismo se había torcido y había que ponerlo en el camino correcto», recordó, antes de cuestionar a los dirigentes que, según él, «ven al peronismo como un camino de acceso al poder y no como una doctrina al pueblo».

El líder de La Cámpora amplió sus críticas, dirigiendo dardos específicos a quienes «buscan negar la figura de Cristina» y se transforman en «consultores» en lugar de militantes. Subrayó que el reclamo por la libertad de la expresidenta «no es un capricho, reclamamos su libertad porque es inocente». En esta línea, interpeló a los «supuestos compañeros» que «piensan que esa mujer que le dio ocho años a la Argentina resta votos», y cuestionó la utilidad de «juntar votos siendo empleados de las mineras y las petroleras en el Congreso» o de gobernadores como Raúl Jalil (Catamarca), a quien acusó de dar quórum para la reforma laboral.

«Si alguno piensa que esa mujer que le dio ocho años a la Argentina resta votos, quisiera que me expliquen esos supuestos compañeros si vamos a juntar votos siendo empleados de las mineras y las petroleras en el Congreso, si vamos a juntar votos cuando hay gobernadores, como Jalil, que dio quórum para la reforma laboral que quita oportunidades a los argentinos.»

Máximo Kirchner también arremetió contra «exmilitantes devenidos en consultores que no organizan una jornada solidaria para paliar el sufrimiento del pueblo, que no marchan, que callan», y defendió el rol de Cristina Kirchner, afirmando que «nunca va a dar la manito, nunca va a mover el rabo con docilidad ni va a hacer el muertito ante el poder económico».

El mensaje directo a Kicillof y la unidad

El mensaje más contundente del acto fue dirigido a Axel Kicillof. «Creo que está muy claro quién debe ser la conducción de este proceso político del cual cantan ustedes», afirmó Máximo Kirchner, señalando que «muchas veces algunos pusieron en duda la conducción una vez que ella estaba presa, pero cuando estaba libre y se presentó a las elecciones en el PJ, nadie asomó la cabeza».

El diputado insistió en que La Cámpora es la fuerza que más busca la unidad del «campo nacional y popular», pero no como «palabras sueltas al viento». Recordó la decisión de Cristina Kirchner en 2019 de ceder la presidencia para lograr la unidad en el peronismo. Finalmente, reiteró su crítica: «Los que todo el día hablan de hacer la unidad, ni siquiera son capaces de ir a verla a San José para decirle ‘Compañera, cómo está, necesita algo’. Esa es la verdad».

El pase de factura a Kicillof incluyó una referencia al PJ provincial, donde Máximo Kirchner mencionó haber «dado un paso al costado […] para evitar estúpidas internas a cuatro días de la discusión de la reforma laboral», en alusión al acuerdo que llevó al gobernador bonaerense a presidir el PJ de la provincia, cargo que inicialmente buscaba Verónica Magario impulsada por el Movimiento Derecho al Futuro, cercano a Kicillof.

En el cierre de su discurso, el líder camporista criticó nuevamente el acuerdo con el FMI durante el gobierno de Alberto Fernández y la necesidad de «no volver a cometer los errores de esa experiencia» como condición para la unidad. «Si nuestra gente no es prioridad, para qué carajo nos presentamos a elecciones. Para qué la vamos de dirigentes. Si tenemos miedo de representar a la gente, demos un paso al costado y dejemos a los que realmente tienen coraje de plantarse», concluyó.

Cabe recordar que, días antes del banderazo, el juez de ejecución penal Rodrigo Giménes Uriburu había notificado formalmente a Cristina Kirchner sobre la necesidad de cumplir estrictamente las reglas de su arresto domiciliario, advirtiendo que la repetición de manifestaciones públicas frente a su casa podría derivar en la declinación de ese beneficio. A pesar de esto, tras el discurso de Máximo Kirchner, un grupo de militantes emprendió la caminata hacia el departamento de la expresidenta en San José 1111.

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