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Análisis táctico: Messi, el «9» inesperado que exige más a Lautaro Martínez y Julián Álvarez

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La Selección Argentina demostró en su reciente encuentro ante Argelia una vez más su capacidad de reinvención táctica y el inagotable hambre de gloria. Si bien el resultado fue contundente, la dinámica del juego reveló una faceta estratégica particular, con Lionel Messi asumiendo un rol protagónico que excede su tradicional posición de enganche.

El capitán fue la figura estelar del triunfo por 3-0, pero su influencia fue más allá de las pinceladas de talento. Messi se movió como un «10» que, sin embargo, aceleró y definió como un «9», destrabando el partido y enviando un mensaje claro a los centrodelanteros naturales del equipo, Lautaro Martínez y Julián Álvarez. En los tres goles de la jornada, se observaron tanto sus habituales creaciones como resoluciones propias de un atacante de área.

Messi, de «falso 9» a «9» letal

La adaptación de Messi a la función de centrodelantero no es nueva. Fue Pep Guardiola quien, en su etapa en el Barcelona, lo ubicó por primera vez en esa posición para desorientar a las defensas rivales. Su evolución lo llevó a desempeñar este rol con total naturalidad, y el partido contra Argelia fue una muestra contundente.

La imagen más representativa de esta transformación fue el segundo gol, donde Messi capturó un rebote del arquero tras un remate de Mac Allister. Este gesto de «9 oportunista y letal» se dio justo después de la salida de Lautaro Martínez para el ingreso de Julián Álvarez, evidenciando que, en ese momento, el «9» en la cancha era el propio Messi. Esto se replicó tanto en los ataques como en los retrocesos del equipo.

Los dos delanteros puros de la Selección, Lautaro y Julián, se exigen al máximo para ser las referencias de área principales, compitiendo entre sí –ya que Scaloni rara vez los junta– y, ahora, también con la eficacia goleadora de un «10» que supera incluso las estadísticas del más certero centrodelantero.

El sacrificio de los delanteros y la visión de Scaloni

El primer gol de Argentina llegó tras un gran pase de De Paul, con Messi resolviendo a su estilo mientras Lautaro arrastraba marcas. En el tercer tanto, Messi inició la jugada para Nicolás González y luego recibió la devolución en la puerta del área para una resolución que combinó la visión del «10» con la potencia del «9». El partido también ofreció otras situaciones donde Messi llegó como punta de lanza, incluyendo un mano a mano desviado y un gol anulado al inicio tras un pivoteo de Lautaro.

Si bien Lautaro Martínez y Julián Álvarez demuestran un gran nivel, se potencian con su competencia. Sin embargo, la presencia de Messi en un rol más ofensivo los obliga a elevar aún más su rendimiento. Messi, un goleador serial que no es egoísta, busca a sus compañeros cuando juega como enganche, pero su sed insaciable de gol lo lleva a asumir roles inesperados.

La salida de Lautaro Martínez a los 9 minutos del segundo tiempo generó interrogantes. Scaloni, lejos de dejar algo librado al azar, buscaba corregir cuestiones colectivas, como el manejo de la pelota por parte de Argelia. Cuando la mayoría esperaba un «puesto por puesto» con el ingreso de Julián Álvarez, se observó un juego mucho más sacrificado del ex River, quien retrocedió casi como un mediocampista central, dejando a Messi «descolgado» y suelto como «9».

“Más allá de los goles que hace, es lo que transmite. Le agradecí, lo saludé a Messi. Eso”, dijo Scaloni no bien finalizó el partido.

El entrenador también destacó el funcionamiento colectivo:

“Obviamente hay cosas para corregir, pero estamos contentos. El equipo juega bien. Cuando los chicos están bien…, Y cuando se pone el overol, también está. Eso es lo que más me deja conforme”.

Los primeros en «ponerse el overol» son los «9», sacrificándose por el bien colectivo y para potenciar todo lo que Messi puede generar.

Esta dinámica, donde Messi asume el rol de «9» y los delanteros de turno retroceden para que la Selección defienda con diez, es parte del juego que propone Scaloni. Todos en el equipo comprenden que el brillo de Messi potencia al conjunto, y que el termómetro de las decisiones tácticas y estructurales sigue en manos del capitán, bajo la mirada final del cuerpo técnico. Una vez que Nicolás Paz ingresó por el «10», Julián Álvarez volvió a ocupar una posición más de centrodelantero.

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