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Tras la mejora de S&P, Wall Street mira a 2027: ¿Argentina logrará sostener la estabilidad?

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La reciente mejora de la calificación soberana de Argentina por parte de S&P Global Ratings marcó un punto de inflexión en las conversaciones de los grandes bancos de Wall Street. La discusión ya no gira en torno a la viabilidad de las reformas o el rumbo económico del gobierno de Javier Milei. Ahora, la pregunta central es si el país podrá mantener la estabilidad el tiempo suficiente para llegar a las elecciones presidenciales de 2027 con acceso al crédito, una recuperación económica más allá de los sectores exportadores y la confianza necesaria para capitalizar los beneficios proyectados por los inversores para los próximos años.

Esta nueva perspectiva se refleja en informes recientes enviados a clientes por entidades como Morgan Stanley, Citi, JPMorgan, Barclays y Bank of America, a los que accedió LA NACION. Si bien cada banco pone énfasis en aspectos distintos, todos convergen en la idea de que muchas de las variables que antes generaban preocupación en los mercados han comenzado a mejorar, pero los verdaderos desafíos se encuentran en la siguiente etapa del proceso.

Las variables que mejoraron y las que aún preocupan

Bank of America sintetizó la situación con la metáfora de “Dos de tres planetas están alineados”. El frente externo y la inflación dejaron de ser las principales fuentes de inquietud, impulsados por un boom exportador (especialmente en Vaca Muerta y el sector agropecuario), la acumulación de reservas y la desaceleración de los precios. El “planeta” que aún falta alinear es la actividad económica.

Barclays destacó que la mejora exportadora no se limita a la energía, sino que abarca prácticamente todas las categorías, con volúmenes que alcanzaron máximos históricos en dos décadas. Por su parte, Morgan Stanley proyectó exportaciones récord y una cuenta corriente en terreno positivo para 2026.

Morgan Stanley también evalúa la posibilidad de que Argentina retorne a la emisión de deuda en los mercados internacionales hacia septiembre, un escenario que hasta hace pocos meses parecía remoto. Para la entidad, la mejora de la calificación soberana fue un paso clave, aunque aún restan consolidar la acumulación de reservas, profundizar la desinflación y sostener la recuperación económica. El banco estima que en 2027, el Tesoro enfrentará vencimientos de deuda en moneda extranjera por US$23.400 millones, y el Banco Central otros US$11.000 millones entre repos y Bopreal. Un acceso normal a los mercados sería crucial para reducir riesgos.

JPMorgan comparte este diagnóstico, aunque matiza que el Gobierno podría priorizar fuentes de financiamiento más baratas, como préstamos de organismos multilaterales, antes de un regreso pleno al mercado voluntario de deuda. No obstante, subraya la importancia de reconstruir una relación normal con los mercados para la consistencia financiera del programa.

El factor político y la recuperación económica heterogénea

Citi añadió una dimensión política crucial a las preocupaciones de Wall Street. El banco señaló que los programas de reformas enfrentan la dificultad de que los costos se perciben en el presente, mientras que los beneficios se materializan a largo plazo. “La confianza es el activo más importante”, enfatizaron los economistas del Citi, advirtiendo que los gobiernos reformistas operan con márgenes de error reducidos y son sensibles a episodios de ruido político que pongan en duda la continuidad del programa.

En otro informe, Morgan Stanley anticipó que MSCI podría iniciar el 23 de junio una consulta formal para evaluar una futura reclasificación de Argentina desde la categoría “standalone” a “mercado emergente”. El banco estima que este proceso podría atraer alrededor de US$4.500 millones a las acciones argentinas, aunque aclara que una eventual incorporación se concretaría entre fines de 2027 y principios de 2028.

La otra gran incógnita es la amplitud de la recuperación económica. Los bancos no hablan de una recesión, pero tampoco de una recuperación plenamente consolidada. Observan una economía que avanza a distintas velocidades: energía, minería y agro lideran la expansión gracias a las exportaciones e inversiones, mientras que los sectores más vinculados al mercado interno muestran una evolución irregular.

Bank of America resumió esta preocupación con la frase: “El eslabón que todavía falta es la actividad económica”. JPMorgan describió la dinámica reciente como un “serrucho”, con sectores en crecimiento y otros con retrocesos intermitentes, a pesar de algunos indicadores de mejora en mayo. Morgan Stanley, sin embargo, considera que la economía se acerca a un punto de inflexión, impulsada por la cosecha récord, las inversiones del RIGI, la expansión minera y energética, la recuperación del crédito y la mejora del poder adquisitivo por la desaceleración inflacionaria.

Hace un año, las preguntas en Wall Street se centraban en las reservas, la inflación y el riesgo de una nueva crisis. Hoy, la realidad es otra: la discusión ya no es si la estabilización funciona, sino si el Gobierno podrá mantenerla para asegurar el acceso al crédito, una recuperación económica más inclusiva y la confianza necesaria para capitalizar los beneficios futuros.

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