Impuesto a las Ganancias: un cambio clave en la valuación de hacienda aliviará a productores ganaderos
La liquidación del Impuesto a las Ganancias para el sector ganadero experimentará un cambio significativo a partir de los ejercicios iniciados el 1° de enero de 2026. Una nueva normativa busca corregir una distorsión largamente criticada que afectaba la valuación de la hacienda de invernada, gravando una renta potencial en lugar de una ganancia efectiva.
Hasta ahora, los productores que operaban con hacienda de invernada estaban obligados a valuar sus cabezas al cierre de cada ejercicio económico en función del precio de venta en el mercado, descontando gastos futuros. Esta metodología generaba una inequidad, forzando a los invernadores a adelantar el impuesto sobre una ganancia que aún no se había concretado y que podía verse afectada por factores como enfermedades, muertes, inundaciones o sequías. Esta situación impactaba directamente en el capital de trabajo de los productores, destinando fondos al fisco por un impuesto anticipado que, en muchos casos, resultaba inconducente.
La Ley 27.802 y el nuevo esquema de valuación
La flamante Ley de Modernización Laboral 27.802 introduce una modificación en la valuación de la hacienda de invernada o feedlot, permitiendo una mayor equidad tributaria. Este cambio, considerado una excelente noticia para el sector, no constituye un beneficio especial, sino una corrección a una distorsión fiscal.
A partir de los ejercicios iniciados el 1° de enero de 2026, los productores podrán optar por valuar su hacienda de invernada utilizando el método de costo estimativo de revaluación anual. Este sistema toma el promedio del trimestre de ventas, considera el 60% de dicho valor y aplica una tabla de porcentajes según la categoría del animal. De esta manera, un 40% del valor queda fuera de la imposición, mejorando el flujo de fondos del productor y generando la verdadera utilidad impositiva al momento efectivo de la venta.
Adicionalmente, los ganaderos invernadores tendrán la posibilidad de agregar kilos sin incidencia impositiva a partir de los 2 años de edad del animal. Esto se debe a que categorías como vaquillonas y novillos de 1 a 2 años se valuarán en función del índice de relación de esas categorías, independientemente de su rango etario o kilaje al cierre del ejercicio. Es relevante destacar que esta reforma es aplicable a la hacienda vacuna, porcina y ovina destinada a invernada.
Valuación de la hacienda de cría: normas atenuadas
Para la hacienda de cría, las normas de valuación de existencias al cierre de cada ejercicio económico ya contaban con atenuaciones a su favor, las cuales se mantienen. Las hembras destinadas a procrear se valorizan en función de un precio fijo desde el inicio de actividad del establecimiento, que se mantiene de forma permanente. Este valor se obtiene del promedio de precios de compras de los últimos tres meses del ejercicio para categorías representativas, aplicando un porcentual del 60% y relacionándolo con los índices de la tabla contenida en la Ley de Impuesto a las Ganancias.
Cuando un establecimiento adquiere hembras destinadas a procrear, se valorizan al importe asignado en sus inicios, y por ello ante un incremento del plantel se genera un cargo a resultados entre el precio pagado y su valor registrado en stock.
En el caso de los machos, la valoración cambia en cada ejercicio fiscal, dependiendo del cálculo por la venta de animales. Sin embargo, si el establecimiento se encuentra fuera de la zona central ganadera, los machos recibirán el tratamiento de valor fijo desde el inicio de su producción, al igual que los vientres, lo que representa una ventaja adicional para la actividad en zonas áridas, anegadas o difíciles.
El alivio fiscal para los productores se sentirá a partir de la declaración jurada del periodo cerrado el 31/12/2026, con vencimiento desde mayo de 2027. No obstante, se recomienda realizar una estimación ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) de los anticipos a cuenta de dicho cierre, debido a la previsible y pronunciada baja del impuesto futuro. Estos cambios establecen una forma más racional de determinar el resultado impositivo para la ganadería argentina.

