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Crisis salarial: la «uberización» de las Fuerzas Armadas y el 78% con segundo empleo

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La reciente polémica en redes sociales sobre una supuesta autorización del Ministerio de Defensa para que personal militar trabajara en plataformas de delivery o como choferes, si bien fue desmentida oficialmente, puso en evidencia una profunda crisis salarial que atraviesan las Fuerzas Armadas. Lejos de ser una novedad, la necesidad de un segundo o tercer empleo es una realidad extendida entre los efectivos, quienes buscan complementar ingresos ante sueldos que no alcanzan para sostener a sus familias.

La cuenta oficial del Gobierno, «Respuesta Oficial», debió salir a aclarar que no existe ninguna autorización especial para el desempeño en plataformas digitales. Sin embargo, fuentes militares y del propio Ministerio de Defensa consultadas por Clarín coinciden en que la normativa interna ya permite al personal desarrollar actividades privadas lícitas fuera de su horario de servicio, siempre que se informe formalmente a la institución y no se perjudiquen las tareas del servicio. “Lo único que tienen que hacer es no perjudicar las actividades del servicio, después cada uno puede emplear su tiempo libre como considere”, explicó una fuente con conocimiento de la normativa.

El trasfondo de la crisis y las denuncias de Milani

César Milani, ex jefe del Ejército durante el kirchnerismo, se sumó a la discusión y sostuvo que la polémica es una “consecuencia de la crisis que atraviesa el personal de las Fuerzas Armadas”. Milani afirmó que, con o sin resolución formal, muchos efectivos ya están “obligados a buscar trabajos adicionales porque los salarios no alcanzan”. También denunció recortes en las prestaciones de la obra social militar, el IOSFA, y cuestionó que el Gobierno priorice ejercicios conjuntos con Estados Unidos y la compra de armamento mientras “descuida las condiciones de vida del personal”. “Están destruyendo las bases de la Defensa Nacional, que no son los aviones, los tanques o los buques, sino los hombres que integran las Fuerzas Armadas”, sentenció.

La situación ha generado una ola de memes en redes sociales, que ironizan con la “uberización” y pauperización de los militares, mostrando desde aviones F-16 con logos de delivery hasta el Ministro de Defensa en bicicleta repartiendo pedidos. Estas imágenes, aunque ofensivas para algunos, reflejan el enojo popular y la percepción de una realidad económica crítica.

El 78% con trabajo adicional y los casos que se multiplican

Más allá de la controversia, datos informales pero preocupantes indican que alrededor del 78% del personal militar tendría algún tipo de trabajo adicional, “changa” o actividad económica paralela. Entre las actividades detectadas por Clarín, se encuentran choferes de Uber o Rappi, albañiles, electricistas, mecánicos, vendedores de celulares y artículos de computación, o incluso comerciantes de uniformes militares y productos de belleza.

Los ejemplos abundan: un suboficial subalterno de la ESESC (Campo de Mayo) trabaja en Uber todos los días desde las 19, incluyendo fines de semana, y complementa con plomería y electricidad. Otro suboficial superior de la misma unidad vende celulares y PC. En Córdoba, se registran suboficiales que venden comidas caseras, oficiales que comercializan vinos y personal en aplicaciones de transporte. La esposa de un oficial superior relató a este diario escenas impensadas, como suboficiales vendiendo empanadas y pizzas, o un comodoro ofreciendo yerba y miel en la universidad.

La crisis también golpea al IOSFA, la obra social militar. La misma fuente describió casos dramáticos: “Tenemos un amigo ciego que tiene que atenderse en el Hospital Santa Lucía porque ya no consigue prestaciones por IOSFA. A otro que fue trasplantado de médula los compañeros le hacen colectas”.

Salarios por debajo de la línea de pobreza y aumento de bajas

Un estudio de Marcelo Seghini, asesor de Diputados y coordinador de la comisión de Defensa de la Fundación Alem, contextualiza la «uberización» en el profundo deterioro salarial. Según un informe que circula entre cuadros militares, el personal perdió aproximadamente el 80% de su poder adquisitivo entre diciembre de 2023 y abril de 2026. Además, los haberes de las Fuerzas Armadas se mantienen entre un 25% y un 30% por debajo de los de rangos equivalentes en las fuerzas federales de seguridad.

Las diferencias son especialmente notorias en los escalafones inferiores. Un subteniente del Ejército, por ejemplo, cobraba en mayo de este año alrededor de $926.000 mensuales, mientras que un empleado ingresante del Banco Nación superaba los $2,3 millones brutos. El informe concluye que más del 60% del personal militar se encontraría por debajo de la línea de pobreza, medida por la Canasta Básica Total.

Este fenómeno se asocia directamente a un preocupante aumento de las bajas voluntarias. Un informe con datos internos revela que más de 20.000 militares dejaron la institución entre diciembre de 2023 y fines de 2025. Asimismo, cada vez más efectivos solicitan permanecer en sus destinos actuales y rechazan traslados geográficos, un dilema que los obliga a elegir entre su carrera militar y el ingreso complementario que les permite sostener a sus familias.

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