Emprendimiento argentino: Crean ladrillos con arena del desierto y facturan millones
La industria de la construcción, responsable de aproximadamente el 7% de las emisiones globales de dióxido de carbono, enfrenta desafíos significativos en su búsqueda de sostenibilidad. En este contexto, un arquitecto argentino, Maximiliano Tettamanzi, junto a su colega india Alyina Ahmed, revolucionó el sector al crear un ladrillo a partir de arena del desierto, un recurso históricamente descartado para la edificación.
La innovadora iniciativa no solo aborda la problemática ambiental sino que también resuelve una paradoja en Emiratos Árabes Unidos: un país cubierto de desierto que, hasta ahora, importaba arena de Malasia e Indonesia para sus construcciones. El proyecto, que comenzó como una tesis de máster, hoy es un emprendimiento con una facturación anual que oscila entre los seis y siete dígitos.
La paradoja del desierto y la solución innovadora
La idea surgió durante sus estudios de máster en la Architectural Association School of Architecture de Londres. Tettamanzi y Ahmed se propusieron investigar cómo reducir la huella de carbono en la construcción. Durante su investigación, se toparon con la ineficiencia de usar arena importada en una región desértica.
Maximiliano Tettamanzi explica la razón: la arena del desierto, expuesta a la erosión eólica, tiene partículas redondeadas que impiden una correcta compactación en la mezcla de concreto. En contraste, la arena fluvial importada posee una forma irregular y “estrellada” que permite que se trabe y seque adecuadamente. «Cuando hacés concreto, la arena tradicional abraza la mezcla y se traba en las puntas. La del desierto no logra agarrarse y cuando se seca se desarma», detalla el arquitecto.
Con una inversión inicial de US$8000, obtenida a través de subsidios, los arquitectos comenzaron a experimentar con aditivos para estabilizar la arena del desierto. La pandemia de COVID-19 aceleró el proceso: Alyina Ahmed regresó a Dubái y convirtió el garaje de su casa en un laboratorio improvisado. Tras innumerables pruebas, encontró la fórmula que lograba estabilizar la mezcla y superar los estándares de resistencia del concreto tradicional.
El hallazgo ofrece un doble beneficio sustentable: reemplaza la arena importada por un recurso local, reduciendo costos logísticos y el impacto ambiental del transporte y la extracción fluvial. Además, la nueva fórmula disminuye en un 50% la cantidad de cemento necesario en la mezcla, uno de los materiales más contaminantes de la industria.
ARDH Collective: del aula a la feria internacional
Impulsados por la convicción de su descubrimiento, Tettamanzi y Ahmed fueron más allá de la tesis académica. Aplicaron a incubadoras, programas de aceleración y exposiciones internacionales, obteniendo validación en cada instancia. En 2022, se asociaron con Alhaan Ahmed, hermano de Alyina, quien desarrolló un material para superficies a partir de los carozos de dátil, un residuo abundante en la región. Así nació ARDH Collective, nombre que combina “ardh” (tierra en árabe) con la idea de un colectivo dedicado a soluciones sustentables.
La consagración llegó en 2023 con una invitación a la Dubái Design Week, una de las ferias de diseño más importantes de Medio Oriente. Allí, la repercusión fue tal que recibieron una invitación a participar en Shark Tank Dubái. Aunque hubo interés de inversores, la dupla decidió rechazar las ofertas, priorizando el desarrollo de su proyecto antes de ceder una parte significativa de la empresa.
Ladrillos decorativos y el futuro de la construcción
En 2025, ARDH Collective regresó a la Design Week con productos tangibles. Presentaron ladrillos decorativos fabricados con su mezcla de arena del desierto, diseñados para fachadas con patrones geométricos que filtran la luz y ofrecen privacidad. También exhibieron el Date Form, láminas creadas con carozos de dátiles, ideales para revestimientos o mobiliario.
Si bien actualmente se enfocan en ladrillos decorativos, el potencial de la mezcla es mucho mayor. «Es muy aplicable, por eso nuestro próximo desafío es testarlo para verificar su uso en otros niveles; para eso necesitaríamos asociarnos con una consultora o un grupo de ingenieros», explica Tettamanzi.
El proyecto, que comenzó hace cinco años con ingresos de algunos miles de dólares, hoy opera con una facturación anual de entre seis y siete cifras. Aunque no descartan una expansión global, el foco actual de ARDH Collective está puesto en consolidarse en Emiratos Árabes Unidos y expandirse a otros emiratos, conscientes del vasto potencial local.

