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Luis Caputo celebra indicadores económicos, pero la pobreza y la informalidad laboral persisten

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Un clima de optimismo cauteloso comienza a instalarse en la Casa Rosada, impulsado por una serie de indicadores macroeconómicos que generan entusiasmo en el equipo económico, especialmente en el ministro Luis Caputo. Sin embargo, esta perspectiva contrasta con la realidad cotidiana de millones de argentinos, que enfrentan dificultades para llegar a fin de mes y un mercado laboral precario.

Desde el Gobierno, se celebra la reducción del riesgo país, que en mayo cayó un 13% hasta los 493 puntos básicos. El dólar se mantiene estable en $1.430 y el Banco Central acelera la compra de reservas, acumulando u$s2.596 millones en mayo y un total de u$s9.747 millones en lo que va del año. Esta cifra acerca al Ejecutivo a la meta de u$s10.000 millones para 2026 exigida por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las acciones argentinas en la Bolsa de Estados Unidos también mostraron subas en el último mes. La expectativa oficial es que la inflación de mayo se ubique entre 2% y 2,5%, consolidando una tendencia a la baja respecto a abril (2,6%) y marzo (3,4%).

La otra cara de la moneda: endeudamiento y caída del salario real

A pesar del optimismo oficial, la situación económica para gran parte de la población sigue siendo compleja. Un informe de la consultora Aresco, al que tuvo acceso el presidente Javier Milei, revela que tres de cada cuatro argentinos no tienen ingresos suficientes para llegar a fin de mes y que seis de cada diez se endeudan para cubrir gastos básicos o refinanciar tarjetas de crédito. Esta tendencia, que se profundiza desde hace meses, llevó al Gobierno a lanzar, a través del Banco Nación, préstamos de hasta 100 millones de pesos a 72 meses para consolidar deudas bancarias y de fintechs.

Los salarios continúan perdiendo poder adquisitivo. Entre marzo de 2023 y marzo de 2026, el salario del sector público sufrió una caída real cercana al 23%, mientras que en el sector privado la merma fue del 7%. Estas cifras superan las registradas durante los mandatos de Mauricio Macri y Alberto Fernández. A esto se suma el crecimiento de la informalidad laboral, con casi 9 millones de trabajadores “en negro”.

Pobreza y consumo: cifras en debate

Un punto de controversia reciente surgió en torno a las cifras de pobreza. Aunque el Gobierno celebra un descenso, las declaraciones de sus principales funcionarios difieren. El presidente Milei afirmó que 14 millones de argentinos salieron de la pobreza gracias al Ministerio de Capital Humano, mientras que el ministro Caputo mencionó 12 millones. Una diferencia de dos millones de personas que pone en duda la precisión de los datos oficiales.

El consumo es otro eje de incertidumbre. Si bien el Gobierno sostiene que repuntó en mayo, no existen datos concretos que lo confirmen. En abril, el consumo masivo retrocedió un 3,8% interanual y acumula una baja del 3,3% en el primer cuatrimestre de 2026, según la consultora Scentia. Indicadores como la construcción, el patentamiento de autos y los despachos de cemento también registraron caídas en abril, al igual que la recaudación estatal.

Tensiones internas y la situación de Manuel Adorni

El optimismo económico convive con tensiones internas en la Casa Rosada. Miembros del Gabinete admiten que el “orden de la macro es la contracara del desorden” interno. Las versiones de conflicto entre Karina Milei y Patricia Bullrich, y la notoria distancia entre la secretaria general de la Presidencia y Santiago Caputo, son un reflejo de estas internas.

La situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, suma otro foco de preocupación. La Justicia avanza en una investigación por presunto enriquecimiento ilícito, y Adorni aún no presentó su declaración jurada, 25 días después de que Milei asegurara que estaba lista. Fuentes judiciales sugieren que la citación a indagatoria podría ser inminente y que se investigan movimientos de criptomonedas. En este contexto, sobrevuelan rumores de renuncias en su entorno y se percibe una falta de conducción en varios despachos, donde el temor a Karina Milei es palpable.

“El orden de la macro es la contracara del desorden que tenemos entre nosotros. Solucionamos lo más difícil y lo que nadie quería hacer. Pero los demonios los tenemos adentro o por lo menos más adentro que afuera”, confiesa uno de los integrantes del Gabinete.

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