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Alerta por la chicharrita del maíz: el NOA y NEA, las regiones más comprometidas

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La campaña maicera 2025/26 se acerca a su fin, pero la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) sigue siendo una amenaza latente para la producción agrícola argentina. Un informe de la Red Nacional de Monitoreo del insecto, correspondiente a la segunda quincena de mayo de 2026, revela una persistencia preocupante de la plaga, especialmente en las regiones del Noroeste (NOA), Nordeste (NEA) y Centro-Norte del país.

Los datos del 43° relevamiento confirman un comportamiento heterogéneo del insecto vector del complejo de enfermedades asociadas al achaparramiento del maíz. Mientras que las zonas mencionadas registran los mayores niveles de abundancia, en el Centro-Sur y el Litoral la dinámica poblacional se mantiene relativamente estable, aunque sin que esto implique una baja en la guardia de los productores y técnicos.

“Este escenario refuerza la importancia de sostener el monitoreo de adultos de Dalbulus maidis durante todo el año, aun cuando gran parte de los maíces tardíos se encuentren en estadios reproductivos avanzados o hayan sido cosechados”, señaló Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional de Monitoreo.

Según Vera, el seguimiento permanente de las poblaciones es crucial para detectar tempranamente cambios en la dinámica regional del insecto y anticipar posibles incrementos del riesgo sanitario para la próxima campaña.

El peligro silencioso de los maíces guachos

Uno de los principales focos de preocupación para los especialistas son los maíces voluntarios o “guachos” que permanecen en los lotes después de la cosecha. Estos hospederos actúan como un “puente verde” que favorece la supervivencia del vector, permitiendo que las poblaciones de Dalbulus maidis encuentren refugio y alimento durante los meses de invierno.

El riesgo se incrementa especialmente en regiones donde las heladas son tardías, poco frecuentes o de baja intensidad. La persistencia de estos hospederos verdes facilita la permanencia del insecto hasta la próxima campaña, incrementando el riesgo de colonización temprana de los cultivos y la presión inicial de inóculo.

Regiones con alta presión de la plaga

La situación más compleja se observa en el Noroeste Argentino, considerada una de las zonas endémicas de la plaga. En esta región, el 94% de las trampas relevadas se ubicó sobre cultivos de maíz y las capturas continuaron en niveles elevados. El 77% de las localidades monitoreadas registró más de 100 adultos por trampa, una leve mejora respecto al relevamiento anterior, pero que no implica una reducción significativa del riesgo.

El Nordeste Argentino, otra región endémica, mostró un escenario aún más preocupante. Con el 84% de las trampas instaladas sobre maíces en estado reproductivo avanzado, los monitoreos detectaron un incremento significativo en el promedio de capturas. Más de la mitad de las localidades relevadas (55%) superó los 100 adultos por trampa, consolidando una tendencia de crecimiento.

En el Centro-Norte del país, la chicharrita también mantiene una fuerte presencia. El 95% de las trampas registró capturas y el 81% de los sitios monitoreados se ubicó en la categoría de máxima abundancia, con más de 100 adultos por trampa, lo que refleja una elevada presión poblacional del vector.

Por su parte, en el Litoral, el 94% de las trampas registró presencia, aunque solo el 26% alcanzó capturas superiores a los 100 individuos, concentradas principalmente en Entre Ríos. La región Centro-Sur continúa siendo la zona con menor presión de la plaga, con el 42% de las localidades sin presencia del insecto y apenas el 13% con capturas superiores a los 100 adultos. Sin embargo, los especialistas advierten que las condiciones ambientales y la presencia de maíces voluntarios pueden modificar rápidamente este escenario.

Mirando hacia la campaña 2026/27

Además del monitoreo del vector, el informe incorporó evaluaciones sobre la presencia de Corn Stunt Spiroplasma (CSS), uno de los principales patógenos asociados al achaparramiento del maíz. Los análisis en tres localidades del NOA detectaron porcentajes de portación entre bajos y moderados, lo que, por el momento, no genera alarma, pero refuerza la necesidad de continuar con el seguimiento epidemiológico.

Con la cosecha avanzando y la planificación de la próxima campaña en marcha, los especialistas coinciden en que la clave estará en reducir al máximo los reservorios que permiten la supervivencia de la plaga. El control de maíces guachos, el monitoreo permanente y el seguimiento de las poblaciones durante el invierno se presentan como las principales herramientas para evitar que la chicharrita se convierta nuevamente en un problema de gran magnitud en la campaña 2026/27. La experiencia reciente demuestra que anticiparse es mucho más efectivo que reaccionar cuando el problema ya está instalado en el lote.

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