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Giro en la política de Milei: el Gobierno duplicó el gasto en subsidios energéticos

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El Gobierno nacional, bajo la administración de Javier Milei, más que duplicó el gasto en subsidios a las tarifas de electricidad y gas durante el inicio de 2026. Este incremento marca un cambio de tendencia significativo en uno de los pilares centrales del ajuste fiscal que impulsa la gestión libertaria. A pesar de las continuas subas en las facturas y la profundización en la reducción de beneficiarios de asistencia en los últimos dos años, los costos del sistema energético crecieron a un ritmo más acelerado, forzando un nuevo aumento en las transferencias estatales al sector.

La partida destinada a subvenciones energéticas alcanzó en el primer cuatrimestre el equivalente a US$1240 millones, lo que representa un aumento interanual del 105%. Esta cifra, según estimaciones de la consultora Economía y Energía basadas en datos oficiales, contrasta con los US$604 millones registrados en el mismo período de 2025, cuando los subsidios tocaron un piso. El rebote actual interrumpe una trayectoria descendente que había llevado los subsidios desde US$2987 millones en el primer cuatrimestre de 2023 a US$1675 millones en 2024.

Este fenómeno ocurre mientras la administración libertaria se esfuerza por mantener el superávit fiscal y consolidar la desaceleración inflacionaria, objetivos clave de su programa económico.

Costos del sistema y cobertura tarifaria

La principal razón detrás del incremento en los subsidios se encuentra en el comportamiento de los costos del sistema. El valor del abastecimiento eléctrico residencial promedió US$81 por megavatio hora (MWh) durante los primeros cuatro meses del año, un 18% más que en igual período de 2025. Economía y Energía atribuye este aumento a cambios regulatorios en el mercado eléctrico, con una mayor participación de la contratación privada, y a una mejor remuneración para las generadoras hidroeléctricas.

Aunque las tarifas continuaron actualizándose, no lograron equiparar completamente esta escalada de costos. Como resultado, la cobertura tarifaria se deterioró: si en el primer cuatrimestre de 2025 los usuarios cubrían en promedio el 69% del costo de abastecimiento eléctrico, este año esa proporción cayó al 62%, ampliando la porción que debe ser financiada por el Estado.

Impacto en las facturas y el nuevo esquema de subsidios

El aumento de los subsidios no se tradujo en un congelamiento de las boletas para los usuarios. Por el contrario, los consumidores continuaron experimentando incrementos significativos durante el último año. El rubro “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” fue el que más aumentó dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC), con una suba interanual del 47,8% en abril, casi 15 puntos porcentuales por encima de la inflación general del 32,4%.

Los hogares sin subsidios pagaron una factura eléctrica promedio de $58.239 al mes en el primer cuatrimestre, un nivel similar en pesos constantes al de un año atrás. Los usuarios con subsidios, en tanto, abonaron una factura promedio de $43.218 mensuales. En el caso del gas natural, los usuarios sin subsidio pagaron un promedio de $50.995 por mes, un 11% más que hace un año, mientras que los hogares con subsidio abonaron $40.482 mensuales.

Parte de la explicación también se vincula con los cambios introducidos por el nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que reemplazó la segmentación por ingresos de 2022. La fusión de las categorías de ingresos bajos y medios (niveles 2 y 3) y las modificaciones en los bloques subsidiados de consumo incrementaron el volumen de energía alcanzado por la asistencia estatal durante los meses de mayor demanda, según Economía y Energía, identificando este factor como una de las principales causas del repunte en los subsidios eléctricos.

Contexto fiscal y perspectivas futuras

Este incremento en los subsidios coincide con un contexto internacional más desafiante para los mercados energéticos, marcado por la volatilidad derivada de la guerra en Medio Oriente y mayores costos de abastecimiento. No obstante, el rebote de los subsidios aún no ha alterado el rumbo fiscal del Gobierno, que logró mantener el superávit financiero.

Según la consultora LCG, el gasto en subsidios acumuló en los primeros cuatro meses del año el equivalente a 0,26% del PBI, superando el nivel de 2025. La firma atribuyó este aumento a los mayores precios de la energía y a una implementación más gradual del sendero de actualización tarifaria. LCG también destacó que el incremento de los subsidios fue compensado por un ajuste más intenso sobre el resto de las partidas presupuestarias, con un gasto primario (excluyendo subsidios) que representó 3,7% del PBI en el primer cuatrimestre, 0,4 puntos porcentuales menos que un año atrás.

Economía y Energía advirtió que el fenómeno podría acentuarse durante los meses de invierno, especialmente en el caso del gas natural, donde la cobertura tarifaria tenderá a reducirse con la llegada de los meses de mayor consumo debido a que los beneficiarios del SEF reciben una mayor bonificación y a que, en la práctica, los usuarios catalogados como “sin subsidio” tampoco suelen afrontar el costo pleno de abastecimiento.

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