Tensión en LLA: Patricia Bullrich desafía a los Milei y consolida su «protagonismo renovado»
El bloque de senadores de La Libertad Avanza (LLA) experimentó una semana de intensas deliberaciones y un renovado protagonismo de su jefa, Patricia Bullrich. Tras su decisión de desoír las órdenes del presidente Javier Milei y su hermana, Karina Milei, respecto al pliego de la jueza María Verónica Michelli, Bullrich recibió un fuerte respaldo de sus seguidores, quienes celebran su capacidad para marcar diferencias y defender su «caudal electoral».
La tensión se hizo palpable en el chat interno «Libertad Grupo Político PB», un espacio que reúne a funcionarios y dirigentes leales a la senadora. Allí, los «pulgares levantados» fueron la señal de aprobación a la postura de Bullrich, quien finalmente se abstuvo en la votación por Michelli en el Senado. Desde su entorno, aseguran que la intención no es generar una grieta interna ni fortalecer un proyecto presidencial propio, sino demostrar que Bullrich «es necesaria» y que «si no se diferencia, deja de tener valor» dentro del espacio libertario.
Estrategia y resguardo del caudal electoral
Uno de los lugartenientes de Bullrich explicó la lógica detrás de esta estrategia: «Ella tiene que cuidar y fortalecer ese 25 por ciento de voto que le adjudican las encuestas. Si pasa a ser lo mismo que Milei, la van a pasar por arriba». Esta visión se alinea con la actitud de la senadora, quien un mes antes había solicitado públicamente al jefe de gabinete Manuel Adorni que presentara su declaración jurada de bienes, en un gesto de transparencia que también generó repercusión.
Fuentes cercanas a Bullrich revelaron que el domingo pasado, la senadora anticipó a su mesa chica su conversación con el Presidente, donde le comunicó su postura contraria a vetar a Michelli. «Fue una conversación seria, amable y sensata», describió uno de sus interlocutores, quien agregó que «Milei lo tomó bien». Sin embargo, la reacción de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, es motivo de especulación. Aunque se afirma que hubo una «foto consensuada» y «nadie le recriminó nada», un alfil bullrichista predice: «Karina sabe que hoy no tiene las armas para pasarla por arriba a Patricia. Cuando pueda, tal vez lo haga».
Bullrichismo activo y lealtades en la gestión
Durante la semana, Bullrich mantuvo contacto constante con su mesa de decisiones, integrada por figuras como el legislador porteño Juan Pablo Arenaza, el diputado nacional Damián Arabia, María Onetto, la encargada de discurso Federica Suárez Santiago y su vocero Carlos Cortés. A pesar de la buena relación con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, en el entorno de Bullrich afirman que Monteoliva «está ciento por ciento con Karina» y que influyó para evitar el desembarco del exintendente de Tres de Febrero Diego Valenzuela en el gobierno.
Pese a las tensiones, los funcionarios bullrichistas en la gestión aseguran su permanencia. «Nadie dio la orden de irnos de ningún lado», afirmaron dos de ellos a LA NACION. Entre los nombres de confianza de Bullrich que ocupan cargos en el gobierno se encuentran Claudio Avruj en el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, Federico Pinedo como sherpa del G20, Emilio Perina al frente del Archivo General de la Nación, y Silvana Giudici como secretaria parlamentaria del bloque libertario en Diputados, donde también se destacan Laura Rodríguez Machado y Sabrina Ajmechet.
Bullrich, a punto de cumplir 70 años, parece dispuesta a seguir marcando diferencias mientras asegura que trabajará para la reelección del Presidente. «Esto le puede servir al Gobierno, si lo toma bien lo puede fortalecer», reflexionó otro referente cercano a la senadora, anticipando nuevos capítulos en los próximos meses. Aunque se especula con una posible candidatura a vicepresidenta o a jefa de gobierno porteño, cerca de Bullrich retrucan que «tampoco le entusiasma tanto» ninguna de esas propuestas.

