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Dólar en Argentina: la tregua en Medio Oriente y el factor externo desatan una tormenta cambiaria

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El mercado cambiario argentino experimentó un giro significativo desde junio, impulsado principalmente por factores externos. Tras un primer semestre de fortalecimiento del peso, en sintonía con la depreciación global del dólar, la dinámica se invirtió luego de la tregua entre Irán y Estados Unidos en Medio Oriente.

El fin del conflicto en el Golfo Pérsico reconfiguró el panorama económico y financiero internacional, eliminando las condiciones que habían favorecido el fortalecimiento del peso y otras monedas de países emergentes. Solo en junio, el tipo de cambio local registró un aumento del 5%, en un movimiento directamente asociado al fortalecimiento global del dólar.

El dólar global se fortalece y las commodities caen

Con la normalización del tránsito de buques por el estrecho de Ormuz y el consecuente reacomodamiento de la oferta de petróleo y gas, la divisa estadounidense se encareció. El Dollar Index (DXY), que mide el valor del dólar frente a una canasta de seis monedas principales, superó los 101 puntos a fines de junio, luego de haber perforado los 97 en febrero, al inicio del conflicto. Este fortalecimiento global se combina con un factor estacional local: la menor oferta de divisas tras la liquidación de la cosecha gruesa del sector agroexportador.

El economista Gabriel Caamaño, titular de Outlier, explicó que “no es solo la fortaleza del dólar, sino la caída en los precios de las commodities, sobre todo el petróleo. Los metales, como el oro, también estuvieron flojos, y los granos resistieron un poco mejor”. El barril Brent, que había superado los US$110 en abril y mayo, retrocedió a los US$72 actuales tras la tregua, aunque se mantiene un 10% por encima de los precios previos al conflicto. Un comportamiento similar se observó en otras mercancías como el oro y los granos.

Sebastián Menescaldi, director asociado en Eco Go, agregó que “así como tuviste una fuerte suba en los precios por la guerra, ahora hay un reacomodamiento hacia abajo, bastante fuerte. En algunos casos vuelven a niveles previos, en otros quedan un poco por encima. En promedio, los datos del Banco Mundial muestran que las commodities quedaron un 10% arriba de los que estaban antes, pero eso en parte refleja que en el mes hubo 15 días con guerra y 15 días con tregua”.

El impacto en las arcas del Gobierno y la intervención del BCRA

Durante el período de mejores precios de exportación, el Gobierno logró comprar US$11.175 millones en el mercado, acumulando US$6300 millones. Sin embargo, este escenario favorable se revirtió a partir de junio, generando presión devaluatoria sobre todas las monedas emergentes, incluida la local.

A la baja en los precios de las commodities, que podría significar menores ingresos de divisas por exportaciones, se suma un endurecimiento del escenario financiero internacional. Las expectativas apuntan a que la Reserva Federal estadounidense no solo no baje, sino que incluso podría subir las tasas de interés en el segundo semestre. Este combo de dólar fortalecido, tasas en alza y commodities en baja frena el “viento de cola” que benefició a la economía argentina en la primera mitad del año.

“La suba del petróleo en el primer trimestre te mejoró la cuenta corriente y compensó la suba en las tasas de interés por la guerra. Pero ahora el contexto internacional se deterioró significativamente. Buena parte de la apreciación nominal del segundo trimestre se explicaba por eso, y ahora se dio vuelta, y hay presión en sentido opuesto”, señaló Caamaño.

Frente a este panorama, el Gobierno parece haber establecido un “techo” para el dólar en torno a los $1500. Tras el aumento de junio, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) intensificó su actividad en el segmento de futuros, la venta de bonos dólar-linked y las intervenciones en el mercado del dólar MEP, según análisis de Outlier.

Desde la consultora, indicaron que “esto compone un cuadro consistente con intervención activa del BCRA en múltiples mercados para contener la suba del oficial. Esto pareció dar pie a un nuevo techo de facto cerca de $1.500 que, como el anterior en $1.400, debería ser transitorio y, dado el deterioro del contexto externo y el ingreso al segundo semestre, lo prudente es que sea de muy corto plazo”.

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