Coincidencia ricotera: la frase del Indio Solari que ya había dicho Jorge Luis Borges
Una de las frases más icónicas del cancionero ricotero, popularizada por el Indio Solari en “Un poco de amor francés”, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, tiene un antecedente inesperado en la obra de Jorge Luis Borges. La máxima “El lujo es vulgaridad” resuena con declaraciones del autor de “El Aleph” hechas décadas antes, revelando una conexión fascinante entre dos pilares de la cultura argentina.
La frase, que el Indio Solari convirtió en un estandarte de la cultura popular, forma parte de un hit que ha trascendido generaciones. Sin embargo, la misma idea ya había sido expresada por Borges en sus diálogos con Osvaldo Ferrari, compilados en el libro En diálogo, II. Esta coincidencia plantea una “mosca en la sopa” literaria, un eco que une la poesía del rock con la prosa filosófica.
Borges y su aversión al lujo: “me parece algo horrible a mí”
En el mencionado libro, Ferrari le comenta a Borges: “Siempre pensé que sus hábitos de vida, Borges, que son austeros, se relacionan no con el ascetismo místico sino con el estoicismo filosófico”. La respuesta del escritor es contundente y revela su profunda aversión al lujo.
Sí, desde luego; además, a diferencia de Manuel Mujica Lainez, por ejemplo, el lujo me parece algo horrible a mí. No sé, habrá algo… bueno, quizá mi ascendencia metodista. El hecho es que yo siento el lujo como una forma de guarangada, ¿no?, me parece vulgar.
Borges extiende esta desconfianza no solo a los bienes materiales, sino también al lenguaje. “Me ocurre lo mismo con el lenguaje: me parece que conviene evitar las palabras lujosas y las lujosas descripciones”, afirmó, llegando a considerar que “la palabra palacio, por ejemplo, me parece tan, tan vulgar”.
El “cover” menos pensado: de la biblioteca al rock
No se puede determinar si el Indio Solari tuvo conocimiento directo de estas palabras de Borges. La fuente sugiere que la posibilidad de una cita literal es difícil de confirmar, y quizás tampoco importe. Lo verdaderamente asombroso, en caso de ser una influencia, es la transformación que sufrió la idea: de una conversación filosófica a la literatura del rock, funcionando como una especie de “cover literario”. La frase abandonó la biblioteca para integrarse en el imaginario del rock argentino.
Esta no es la única conexión entre Solari y el mundo literario. La relación del artista con la literatura es profunda y va más allá de esta particular coincidencia. En 2014, la Biblioteca Nacional le dedicó una muestra que expuso manuscritos, dibujos, pinturas y cuadernos de trabajo, revelando una faceta de Solari como ilustrador y escritor obsesivo, dedicado al trabajo minucioso de las palabras, una característica poco común en el ámbito del rock nacional. La exhibición, titulada El tesoro de los inocentes, proponía una lectura de Solari que trascendía su rol de músico, destacando su labor como letrista, narrador visual y constructor de un universo poético propio. El catálogo de la muestra, disponible para descarga, permite apreciar sus ilustraciones y materiales de trabajo.
La conexión entre Borges y el Indio Solari, aunque a primera vista pueda parecer inusual, se cimenta en una comprensión compartida: que una frase puede trascender a su autor y a su contexto original, adquiriendo vida propia y resonando en diferentes expresiones culturales.

