El “Método Scaloni”: cómo el psicólogo Fabián Jalife desentrañó las claves del liderazgo de la Selección
Con el inicio del Mundial, una avalancha de contenidos inunda las plataformas, redes y medios, y entre ellos se destaca la serie documental de tres episodios “El método Scaloni”, disponible en Flow. Esta producción ofrece testimonios y detalles inéditos de los protagonistas de la conquista de Qatar, con el entrenador Lionel Scaloni en primer plano.
El creador de este contenido es Fabián Jalife, psicólogo social, sociólogo y director de la consultora BMC. En diálogo con LA NACIÓN, Jalife compartió su visión sobre el proceso de creación de la serie y los aprendizajes que surgieron de su investigación, analizando el fútbol como un “laboratorio clínico” para entender el liderazgo, los conflictos y la identificación colectiva.
La génesis de la investigación: más allá de la fórmula
La idea de estudiar a Scaloni como un caso de liderazgo surgió durante un proceso de coaching empresarial, al analizar equipos de alto desempeño. Jalife partió de una hipótesis simple: los resultados extraordinarios sostenidos en el tiempo no son casualidad. “Buscábamos una fórmula y terminamos encontrando algo mucho más complejo: un conjunto de principios, valores y comportamientos que se sostienen en el tiempo y que terminan generando una cultura”, explica Jalife.
El contacto previo con Scaloni, fruto de un trabajo anterior, fue clave para acceder a él y, a través suyo, a figuras como Julián Álvarez, Emiliano Martínez, Leandro Paredes, Ángel Di María y Lionel Messi. Todos se sumaron con gran predisposición, lo que para Jalife fue una primera señal del tipo de liderazgo del director técnico.
Flexibilidad, humanidad y confianza: los pilares del “método”
Lo primero que descubrió Jalife fue la ausencia de un método rígido. La capacidad de Scaloni para aprender y cambiar se reveló como una de sus características más llamativas. “Él mismo cuenta que cuando asumió estaba convencido de que debía construir un equipo vertical, pero al trabajar con los futbolistas argentinos se dio cuenta de que tenía jugadores de enorme calidad técnica y, sobre todo, tenía a Messi”, relata Jalife. Esta revelación lo llevó a abandonar su idea inicial y “volver a la nuestra”, una identidad más asociada a la tradición argentina de posesión y buen trato del balón.
El hallazgo principal, sin embargo, fue la “construcción humana extraordinaria” detrás de los títulos. Scaloni está convencido de que un jugador que se siente bien emocionalmente rendirá mejor, y esto atraviesa toda su gestión. Los jugadores, al hablar de él, no se refieren a tácticas, sino a cómo los hizo sentir. “Él está convencido de que un jugador que se siente bien emocionalmente va a rendir mejor. Y eso atraviesa todo”, subraya el psicólogo.
“Scaloni representa algo completamente distinto. Es un hombre profundamente sensible. Llora, se conmueve, expresa emociones”
Fabián Jalife
La confianza es el corazón de este método. Jalife destaca la escena de Gonzalo Montiel en la final del Mundial, tras cometer el penal que derivó en el empate francés. En lugar de apartarlo, Scaloni le preguntó si estaba para patear en la definición. “No le ordena que patee, le pregunta. Montiel responde que sí, entonces Scaloni toma una decisión que resume toda su filosofía: confía en él”, explica Jalife, quien identifica esto como “seguridad psicológica”.
Un liderazgo sensible y adaptativo que integró a Messi
El estilo de liderazgo de Scaloni se describe como una combinación poco frecuente de “cercanía emocional y disciplina”. A diferencia de los modelos tradicionales de masculinidad en el fútbol, Scaloni es un hombre “profundamente sensible”, que llora y expresa emociones, lo que lo vuelve más humano y cercano. Esta transformación cultural, según Jalife, es tan importante como cualquier logro deportivo.
La importancia del grupo es central en el proyecto. Ejemplos como la reacción de Leandro Paredes tras perder la titularidad en Qatar o la decisión de Scaloni de hacer ingresar a varios jugadores en la semifinal contra Croacia demuestran que “el equipo está por encima de las individualidades”. La adaptabilidad también juega un rol clave: “Lo que distingue a los grandes equipos no es la calidad de sus planes, sino su capacidad para adaptarse cuando esos planes se rompen”, afirma Jalife, destacando la habilidad de Argentina para no entrar en pánico ante la adversidad.
Respecto a Lionel Messi, Scaloni logró “bajarlo del pedestal sin bajar su importancia”, convirtiéndolo nuevamente en un compañero. Los jugadores más jóvenes, como Rodrigo De Paul, operaron para quitarle peso al capitán, ayudándolo a salir del rol de héroe obligado. “Los jugadores terminaron apropiándose del sueño de Messi, asumieron el rol de cuidar al ídolo y ayudarlo: lo vivieron como una inspiración”, concluye Jalife.
La conexión de esta Selección con la sociedad argentina se explica porque “apareció en un momento donde gran parte de la sociedad sentía incertidumbre, cansancio y fragmentación”, ofreciendo un colectivo que funciona con humildad y cooperación. El “Método Scaloni” se resume en una frase: “Potenciar a las personas para fortalecer al grupo y, desde ahí, construir rendimiento, pero con humildad”.

