Peter Thiel y la ciudad libertaria: el plan «emblema» que explora el Gobierno
La presencia en Buenos Aires de Peter Thiel, el reconocido empresario tecnológico y filósofo cofundador de PayPal y Palantir, se ha convertido en uno de los hechos políticos más significativos del último tiempo. Thiel, quien ejerce una influencia global a través de su compañía de análisis masivo de datos, Palantir, busca moldear el mundo con sus ideas y ha encontrado en el universo libertario argentino un terreno fértil para llevar a la práctica sus diseños.
Dentro de la Casa Rosada, Santiago Caputo, asesor presidencial, se ha consolidado como el principal interlocutor de Thiel. Ambos han mantenido reuniones en la Fundación Faro y en la residencia del empresario en Barrio Parque, explorando diversos escenarios. Entre las conversaciones, surgió un plan en estado embrionario: la creación de una ciudad con reglas propias, concebida como un imán para inversores y un reducto que sintetice la más pura ideología libertaria. Esta idea fue sugerida por Caputo en redes sociales a fines de mayo, cuando escribió: “La Nueva Argentina que el Presidente está construyendo desde las cenizas del Antiguo Régimen Colectivista merece una ciudad emblema acorde al futuro de prosperidad que nos espera”.
El antecedente de “Próspera” y el choque con la soberanía
La iniciativa evoca un antecedente cercano en la isla hondureña de Roatán, donde se erigió “Próspera”, un enclave donde el sector privado dicta las leyes. Thiel fue uno de los impulsores de este experimento a pequeña escala, el cual enfrentó contratiempos significativos: el presidente que promovió su legislación, Juan Hernández, fue condenado por narcotráfico, y su sucesora, Xiomara Castro, intentó desmantelar el proyecto. El fondo que sustentó “Próspera” inició una demanda por 11.000 millones de dólares, trasladando el conflicto a la órbita judicial.
Al igual que otros líderes tecnológicos, Thiel promueve formas de autogobierno libres de regulación e impuestos cuando ve la oportunidad, llegando incluso a considerar formatos como colonias flotantes en el mar. Estos desarrollos chocan de frente con la noción de soberanía estatal, planteando la necesidad de repensar el significado de este concepto en la era digital, tal como propone Benjamin Bratton en su tratado “The Stack”.
Marco legal para inversores y el debate en Argentina
La idea de Caputo para una ciudad emblema aún está en etapa de análisis respecto a sus alcances, formato legal y viabilidad. No obstante, el Gobierno trabaja activamente en una arquitectura jurídica diseñada para atraer inversores, especialmente en el sector tecnológico. En este sentido, se redactaron proyectos de ley que son “música para los oídos” de los denominados “tecnobro”:
1) Super RIGI: un régimen de beneficios fiscales, previsionales y cambiarios para nuevas actividades en el país, con un piso de inversión de 1.000 millones de dólares, enfocado en inteligencia artificial, infraestructura digital y semiconductores. Críticos señalan que otorga concesiones excesivas sin contrapartidas.
2) Nueva ley de sociedades: reconoce el estatus de “sociedad automatizada” a aquellas que operen mediante algoritmos autónomos o agentes de IA, y crea la figura de la Sociedad Descentralizada Autónoma Operativa (DAO), estructurada de manera total o parcialmente autónoma, basada en blockchain.
3) Inviolabilidad de propiedad privada: elimina restricciones para la compra de tierras por parte de extranjeros. Este punto generó rechazo en bloques aliados y no fue tratado en la última sesión del Senado.
En el contexto de este debate, la figura de Thiel agita la confrontación política. Elisa Carrió, por ejemplo, publicó una “carta al pueblo argentino” denunciando que el empresario busca llevar adelante un “experimento catastrófico para la dignidad humana”. Paralelamente, su presencia genera excitación entre quienes la ven como un buen augurio y un imán para otros referentes del sector, como el matemático y economista Eric Weinstein, ex director de Thiel Capital, quien recientemente visitó Buenos Aires y se reunió con figuras como Demian Reidel y Santiago Siri para charlas sobre IA y geopolítica.
El presidente Javier Milei, por su parte, ha promocionado una columna en el Financial Times titulada “Argentina invita a la IA a liberarse”, donde promete una política de no regulación. Esta postura contrasta con la reciente orden ejecutiva de Donald Trump en Estados Unidos, que ahora exige a las empresas presentar nuevos modelos de IA 60 días antes de su lanzamiento por motivos de seguridad nacional, en un contexto de carrera desenfrenada con China. La capacidad de Argentina para sostener este modelo libertario y su atractivo para los recursos naturales son interrogantes recurrentes, incluso para Thiel, quien ha recibido en su mansión a figuras diversas como Mauricio Macri, Juan Grabois y el empresario Miguel Galuccio, mostrando una genuina curiosidad por la política y la energía del país.
Internas en el Gobierno y la influencia de Caputo
Mientras tanto, el liderazgo de Milei se ve afectado por la creciente fractura interna en el Gobierno, que ya no se limita a la disputa entre Karina Milei y Santiago Caputo, sino que suma a Patricia Bullrich como un factor de peso propio. La “interna sanguinaria” no es administrada por el Presidente. Desde el entorno de su hermana, se acusa a Caputo de entorpecer, especialmente en áreas como Justicia, que le fueron “amputadas” a su cargo. Se le atribuyen “zancadillas” desde la Secretaría Legal y Técnica, demorando proyectos y pliegos de jueces y fiscales.
Milei le otorgó a Karina el manejo de la política y la justicia, con Juan Bautista Mahiques como una nueva herramienta para ocupar casilleros vacantes. A pesar de una supuesta influencia disminuida, Caputo se adapta con plasticidad, ya no insinúa su partida del Gobierno y acepta encuentros que antes rechazaba. Recientemente, participó de un almuerzo reservado con el consejo directivo del Coloquio de Idea, donde expuso su visión sobre “el proyecto” sin enfocarse en nombres ni partidos, sorprendiendo a los comensales por su mensaje de marcada autonomía y su disposición a responder sobre la interna.

