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Reforma de la Ley de Sociedades: los cambios clave que benefician a emprendedores y grandes empresas

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El Gobierno Nacional envió al Congreso un proyecto de reforma de la Ley General de Sociedades que no solo apunta a modernizar un régimen vigente desde 1972, sino que redefine las estructuras societarias disponibles para hacer negocios en Argentina. La iniciativa amplía la autonomía de los socios y abre la puerta a figuras vinculadas con la economía digital y la inteligencia artificial, delineando un escenario donde algunos sectores aparecen como principales beneficiados, mientras que otros deberán revisar su organización jurídica.

El proyecto, impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, busca reemplazar la ley 19.550 por un esquema basado en la libertad contractual, la digitalización y una menor intervención estatal en la vida de las empresas. Entre sus novedades, habilita objetos sociales amplios, permite que los conflictos entre socios se sometan a legislación extranjera y reconoce nuevas figuras como las sociedades autónomas descentralizadas (DAO) y las sociedades automatizadas operadas mediante algoritmos o inteligencia artificial.

El regreso de las SAS y la flexibilidad para grupos empresarios

Uno de los principales beneficiados con la reforma son los emprendedores y startups. El proyecto incorpora formalmente a las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) dentro de la nueva Ley General de Sociedades, integrándolas de manera orgánica al régimen societario.

Las SAS, creadas durante el gobierno de Mauricio Macri, se habían transformado rápidamente en el vehículo preferido por emprendedores y empresas tecnológicas debido a su rapidez de constitución, menores costos administrativos y flexibilidad. Sin embargo, durante los últimos años enfrentaron restricciones y mayores controles registrales, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires. La inclusión expresa de las SAS en el nuevo régimen es interpretada por especialistas como una señal de respaldo a este tipo de estructuras, muy utilizadas en el ecosistema emprendedor y de venture capital. El proyecto también incorpora instrumentos convertibles y opciones de suscripción diseñados para facilitar el financiamiento de startups.

Otro grupo favorecido es el de las grandes compañías y holdings corporativos. La iniciativa permite que el estatuto social tenga un peso mucho mayor que el actual, transformando las normas legales en disposiciones supletorias. También habilita que las sociedades desarrollen actividades múltiples sin necesidad de conexión entre ellas y simplifica los procesos de reorganización empresaria cuando una compañía controla el 100% de otra.

A esto se suma la posibilidad de pactar arbitrajes privados o incluso someter conflictos societarios al derecho extranjero, una herramienta valorada por inversores internacionales y fondos de capital privado acostumbrados a operar bajo jurisdicciones como Nueva York, Delaware o Londres.

Figuras que desaparecen y la digitalización total

No todas las figuras societarias sobreviven a la reforma. El proyecto elimina varios tipos históricos previstos en la ley actual: las sociedades colectivas, las sociedades de capital e industria, las sociedades en comandita simple y las sociedades en comandita por acciones.

Las empresas ya constituidas bajo esas formas tendrán un plazo de un año para transformarse. Si no lo hacen, pasarán a regirse por el régimen de sociedades simples previsto en la nueva normativa. Entre los casos más relevantes aparecen las sociedades en comandita, una figura utilizada durante décadas por numerosos negocios familiares y, especialmente, por farmacias. Este esquema permitía la convivencia de socios con responsabilidad limitada y otros con responsabilidad ilimitada, ordenando la participación de profesionales farmacéuticos y familiares inversores. Con su desaparición, muchas farmacias y otros emprendimientos deberán analizar una reconversión hacia sociedades de responsabilidad limitada (SRL) o sociedades anónimas (SA).

Otro de los grandes ganadores son las empresas que operan en entornos digitales. La reforma prevé la constitución de sociedades mediante firma digital o electrónica, la utilización de libros societarios completamente digitales, reuniones remotas, votaciones a distancia y la creación de legajos electrónicos públicos. Según el Gobierno, el objetivo es eliminar buena parte de los trámites presenciales y reducir las barreras burocráticas que actualmente enfrentan las empresas para constituirse o modificar su estructura societaria.

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