El legado de Jorge Hampton y Diana Cabeza: la huella de dos referentes en el diseño argentino
La reciente despedida del arquitecto Jorge Hampton ha puesto de manifiesto la magnitud de su legado en la arquitectura y el diseño argentino. Su obra, junto a la de su esposa, la diseñadora Diana Cabeza, fallecida hace exactamente dos años, dejó una marca indeleble en la fisonomía de Buenos Aires, especialmente en lo que hoy se conoce como Palermo Viejo.
Hampton, cariñosamente conocido como “El Inglés”, fue una figura central en la disciplina. Junto a Emilio Rivoira, fundó uno de los estudios de arquitectura más reconocidos del país, responsable de innumerables proyectos que hoy forman parte del paisaje urbano. Su visión trascendió la mera construcción para influir en la concepción del espacio público y privado, buscando siempre la integración armónica con el entorno.
La trayectoria de Jorge Hampton fue ampliamente reconocida por sus pares. Desde 2014, integró la prestigiosa Academia Nacional de Bellas Artes, un testimonio de su impacto en el arte y la cultura. Además, fue miembro fundador de la Academia de Arquitectura y Urbanismo, consolidando su rol como referente intelectual y práctico en la evolución de la disciplina en Argentina.
El relato íntimo de su hijo, Julián Hampton, destaca no solo la dimensión profesional de sus padres, sino también la influencia personal que ambos ejercieron en la transformación de áreas emblemáticas de la ciudad. La combinación de la visión arquitectónica de Hampton y la sensibilidad para el diseño de mobiliario y objetos de Cabeza, fue clave para la creación de ambientes y espacios que hoy son icónicos.

