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Quimilí Paso: de la deforestación a la recuperación del monte y los oficios ancestrales en Santiago del Estero

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En el corazón del monte santiagueño, donde los topónimos suelen terminar en “pozo” como un eco de la escasez de agua, y los hornos de carbón marcan el paisaje como un recordatorio de una tradición forestal, emerge la localidad de Quimilí Paso. Este incipiente centro urbano, históricamente ligado a la producción de carbón vegetal –actividad que convirtió a Santiago del Estero en el principal productor nacional, pero también en un foco de desmonte–, experimenta hoy una profunda transformación gracias a iniciativas que buscan revertir el impacto ambiental y social de décadas.

La producción de carbón, que utiliza maderas como el quebracho blanco, el algarrobo o el itín, ha sido durante mucho tiempo el sustento de numerosas familias, alimentando primero al ferrocarril, luego a la industria y, en la actualidad, a la arraigada cultura del asado argentino. Sin embargo, esta práctica llevó al agotamiento de los recursos naturales y al abandono de muchos pueblos forestales en provincias como Chaco, Formosa, Santa Fe y la propia Santiago del Estero.

La llegada de la Asociación Civil Adobe y la Reserva Amílcar Romeo

El cambio en Quimilí Paso se gestó a principios de este siglo con la llegada de la asociación civil Adobe, una iniciativa impulsada por Andreina Bassetti de Rocca, quien falleció en 2024 a los 99 años. La asociación adquirió 1830 hectáreas donde residían 27 familias, trabajando en la regularización de los títulos de propiedad para cada una de ellas. Paralelamente, se enfocaron en el fomento de emprendimientos sustentables, buscando generar fuentes de ingreso duraderas para la comunidad.

Entre los logros más destacados de Adobe se encuentra la instalación, en 2004, de una posta sanitaria que ofrece atención crucial a las comunidades rurales cercanas. Además, crearon un vivero nativo con más de 4500 plantines y la reserva Amílcar Romeo. Esta reserva se propuso, y logró, la recuperación de especies nativas de flora, lo que a su vez propició el regreso de la fauna autóctona, incluyendo la sachacabra, el pecarí de collar, el oso hormiguero y el oso mielero.

La asociación también impulsó una huerta, la producción de miel y un importante tunal del que se elaboran mermeladas. En el ámbito educativo, trabajan con las escuelas para promover el acercamiento y la recuperación de técnicas ancestrales en talla de madera, tejido y moldeado de cerámica.

La nueva capilla y el legado de la ebanistería

En 2006, la comunidad de Quimilí Paso vio la construcción de una nueva capilla de adobe. Andreina Bassetti de Rocca trajo desde Milán la imagen de la Virgen Niña, y el 19 de noviembre de ese año, la capilla fue consagrada en una ceremonia que contó con la presencia de numerosos vecinos. El diseño de la capilla se inspiró en una similar de la familia Galeano en San Nicolás, y la obra fue dirigida por Néstor Raúl Galeano, conocido como “don Boli”, padre de Renzo Galeano, hoy un referente de la ebanistería santiagueña.

La historia de la ebanistería en Quimilí Paso tiene sus raíces en la figura de don Boli, quien en los años 90 interactuó con Ricardo Paz, otra figura clave en la difusión de la riqueza del monte santiagueño. Renzo Galeano, desde niño, absorbió estas conversaciones, aprendiendo a valorar las piezas antiguas y a entender la importancia de actualizar el diseño para ampliar el mercado. Hace una década, Renzo se independizó, y hace aproximadamente cinco años, inauguró un “showroom” de adobe, único en la región.

Renzo utiliza algarrobo –madera seca en pie– para piezas de gran tamaño y chañar para sillas y sillones. Sobre este último, explica:

“El chañar para muchos es plaga y para nosotros es una bendición. No sirve para mucho más que para este tipo de muebles. Nuestros antepasados y los indígenas nos enseñaron que para que la madera de chañar dure cien años, tenemos dos semanas al año para cortarla, con luna en cuarto menguante, entre mayo y junio”.

Su esposa, Lara Lladhon, elabora piezas textiles bajo el sello Pintuna, que exhibe junto a una colección de originales baetones –colchas tejidas en telar criollo–, rindiendo culto a una tradición heredada con orgullo.

Para visitar Quimilí Paso

Para quienes deseen conocer la reserva, la iglesia y la huerta de Quimilí Paso, se recomienda coordinar la visita con cita previa y evitar los meses de verano debido a las altas temperaturas. Contacto local: (3844) 58-6403 (Diego Flamenco). En Buenos Aires: (11) 2554-5504.

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