Vladimir Werning (BCRA): «La moneda escasa en el futuro pasaría a ser el peso, no el dólar»
La macroeconomía argentina atraviesa un período de reacomodamiento, donde la mora bancaria empieza a ceder tras haber alcanzado picos históricos. Este fenómeno, según el Banco Central (BCRA), está directamente relacionado con un nuevo ciclo de expansión del crédito en pesos, la desaceleración de la inflación y un cambio en el comportamiento de las entidades bancarias, que ahora priorizan al sector privado sobre el financiamiento al Estado.
Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central, ofreció una mirada detallada sobre este panorama durante la apertura del 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). En su disertación, Werning enfatizó que el actual ciclo de crédito al sector privado es “más selectivo, saludable y sostenible”.
“Se basará en el aprendizaje de deudores y acreedores que van adecuando su comportamiento a un régimen de baja inflación, donde las deudas no se licúan, donde el historial crediticio importa ahora definir el sujeto y el costo financiero”
El funcionario resaltó la importancia de este aprendizaje mutuo, donde tanto quienes otorgan créditos como quienes los reciben ajustan sus expectativas y estrategias a un contexto de precios más estables. Esto implica que el historial de pagos y la solvencia del deudor adquieren una relevancia crucial para determinar las condiciones de financiamiento.
Compra de reservas y equilibrio cambiario
Werning también se refirió a dos de los temas que considera “más importantes” para el año en curso: la política de compra de reservas del Banco Central y el refinanciamiento del Tesoro. Hasta el momento, la autoridad monetaria ha adquirido US$9802 millones en el mercado de cambios, acercándose a la meta de US$10.000 millones fijada para finales de 2025.
El vicepresidente del BCRA destacó la virtud del régimen de flotación como “amortiguador de shocks” y señaló que el tipo de cambio se mantiene estable, en un contexto favorable de caída de tasas de interés domésticas. Además, informó que el Banco Central ha logrado cerrar prácticamente su posición abierta en contratos de futuros de mayo.
En esta línea, el funcionario remarcó el “éxito demostrado” en el manejo de futuros del Banco Central durante el año pasado, lo que, a su juicio, ha dotado de credibilidad a esta herramienta “indispensable en el manejo del equilibrio cambiario”. Asimismo, adelantó que los swaps pendientes de pago por cerca de US$8000 millones, recibidos a fines de 2023, estarán disponibles en su totalidad hacia mediados de este año.
Superávit fiscal y escasez del peso
Werning subrayó la importancia de que la economía argentina presente superávit fiscal, estabilidad de financiamiento externo liderado por la inversión extranjera directa, una promoción activa del ahorro doméstico y la repatriación de capitales residentes. Esta combinación de cambios estructurales, afirmó, permite observar lo que se anticipaba en diciembre de 2023:
“Que la moneda escasa en el futuro pasaría a ser el peso, no el dólar”
Para el vicepresidente del BCRA, la escasez del peso y la “abundancia” del dólar se originan en una “dinámica virtuosa de flujos”. Comparó la situación actual con el último intento de estabilización en 2017, cuando la economía crecía al 2,5% interanual y tenía déficit en la cuenta corriente. Hoy, en contraste, la economía crece al 4,5% interanual y la cuenta corriente es superavitaria.
Inflación y contexto global
En cuanto a la inflación, Werning explicó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue afectado recientemente por factores estacionales “previstos y transitorios”, como educación e indumentaria, que ya están quedando atrás. La suba de precios a lo largo del último año, sostuvo, ha respondido a cambios de precios relativos propios de un programa de estabilización.
Estos cambios incluyen las tarifas de servicios públicos, la integración comercial de productos transables como la carne y, más recientemente, la repercusión del shock del precio internacional del petróleo.
El funcionario también abordó el impacto de la guerra en Medio Oriente, asegurando que la economía argentina “está absorbiendo un shock geopolítico significativo” por la suba en el mercado de materias primas. Sin embargo, enfatizó que Argentina enfrenta este escenario desde una posición externa “muy sólida”.
Concluyó destacando que, por primera vez, la economía argentina “preserva estabilidad financiera doméstica sin verse obligada a ajustes en la política económica”, diferenciándose así de la mayoría de las economías emergentes. Esta estabilidad, aseguró, es resultado de la consistencia macroeconómica y de un marco de flexibilidad de precios domésticos e integración comercial que guía una asignación de recursos sostenible a través de incentivos de mercado.

