Guerra en Medio Oriente: exportaciones récord y subsidios energéticos caros para Argentina
La guerra en Medio Oriente generó un escenario de doble impacto para la economía argentina. Mientras el precio del petróleo Brent superó los US$100 el barril durante más de un mes, impulsando las exportaciones a niveles récord, el mismo encarecimiento de los combustibles importados obligó al Gobierno a aumentar los subsidios energéticos para evitar un traslado directo a las tarifas residenciales.
Los datos de abril, difundidos recientemente por el Ministerio de Economía y el Indec, ilustran esta tensión. Las exportaciones totales rozaron los US$9000 millones, marcando un máximo histórico con un crecimiento interanual del 33,6%, equivalente a US$2240 millones adicionales. El sector de combustibles y energía fue clave en este incremento, aportando US$718 millones extra con un salto del 86% respecto a abril de 2025, gracias a una combinación de mayores volúmenes (53%) y precios (21%). Este rubro explicó el 30% del aumento total de las exportaciones.
En contraste, las importaciones cayeron un 4% interanual en valor y un 8% en cantidades. La baja más significativa se observó en combustibles y energía, con una reducción del 45%, reflejo del creciente autoabastecimiento local. Este panorama derivó en un superávit comercial de US$2800 millones en abril y de US$8300 millones en los primeros cuatro meses del año, con proyecciones de LCG que estiman un saldo positivo superior a los US$20.000 millones para todo 2026.
El costo fiscal del shock energético
Internamente, la situación fiscal mostró una dinámica más compleja. Por primera vez en el año, el gasto primario creció un 2% en términos reales en abril, desfasándose de la caída de los ingresos. Esto representa una inflexión respecto a meses anteriores, donde ambas variables se movían en sintonía. El superávit primario acumulado en cuatro meses alcanzó el 0,5% del PBI, por debajo del 0,6% registrado en igual período de 2025 y del 0,7% de 2024.
El principal factor detrás de la presión sobre el gasto fueron los subsidios económicos, que se dispararon un 87,8% real en abril, con los energéticos aumentando un 150%. Esto ocurre luego de varios meses de fuertes caídas en la misma comparación. La consultora Outlier destacó:
“Acá está uno de los puntos que se subestimó del shock energético a nivel local y que también le está metiendo presión al resultado fiscal”
. En cuatro meses, el gasto en subsidios acumula el 0,27% del PBI, superando el registro del primer cuatrimestre de 2025.
Desde Econviews, la consultora de Miguel Kiguel, se precisó que parte del salto de abril se debe a la cancelación de pagos adeudados de marzo, sugiriendo que no se trataría de un cambio de tendencia. El aumento en los subsidios se compensó con un recorte más intenso en otras áreas del gasto primario, que sin subsidios equivale al 3,7% del PBI en cuatro meses, 0,4 puntos porcentuales por debajo de 2025 y 1,5 puntos por debajo del promedio 2016-2023.
Retenciones y meta fiscal
La meta fiscal para 2026, establecida en el presupuesto, es un superávit primario del 1,5% del PBI. Los analistas la consideran alcanzable, pero advierten sobre los métodos para lograrla. Outlier señaló que:
“Para sostener la meta será necesario que mejore el desempeño de la recaudación, haya nuevos ajustes explícitos del gasto y/o se sumen nuevas fuentes extraordinarias”
. La consultora identificó los planes sociales como el rubro con mayor margen para recortes, ya que los subsidios económicos están condicionados por la crisis energética global.
En este contexto, el presidente Javier Milei anunció una nueva reducción de dos puntos porcentuales en los derechos de exportación al trigo y la cebada, llevándolos al 5,5% (desde el 12% inicial de su gestión), y adelantó que las retenciones a la petroquímica y la automotriz se eliminarán progresivamente. Econviews estimó que el costo fiscal de esta medida es acotado, ya que los productos afectados tributaron alrededor de $600.000 millones en 2025, equivalentes al 0,07% del PBI.

