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Empresas públicas: trenes y carbón lideran la dependencia de subsidios estatales

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La discusión sobre las empresas públicas, impulsada por el presidente Javier Milei durante su campaña y plasmada en el intento desregulador de la Ley Bases, sigue vigente. Aunque se ha avanzado en la reducción del déficit en gran parte del universo estatal, un grupo reducido de compañías aún depende casi totalmente de los subsidios, según un informe del Ministerio de Economía. Estas empresas, que facturan una mínima porción de sus gastos, se sostienen con transferencias del Tesoro, evidenciando que el Estado como empresario del carbón, de medios o como operador del ferrocarril no ha logrado revertir su dependencia de fondos públicos.

En los primeros tres meses del año, el conjunto de compañías públicas recibió un total de $620.686 millones en transferencias corrientes –el nombre técnico para los subsidios–. Esta cifra se concentra en muy pocas manos: Enarsa, la energética estatal, y la Operadora Ferroviaria explican por sí solas más del 84% de ese total. Enarsa recibió $284.757 millones, utilizados mayormente para la compra de gas, mientras que la Operadora Ferroviaria obtuvo $238.987,5 millones. Les siguen, aunque en otro orden de magnitud, Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), con $29.650 millones, y Belgrano Cargas, con $18.649,3 millones.

Sin embargo, el monto del subsidio es solo una parte de la historia. Una variable más crítica mide el porcentaje de ingresos que cada empresa genera por su propia operación versus lo que depende de la billetera estatal. En este aspecto, el panorama cambia: Enarsa, que recibe la mayor cantidad de dinero en términos absolutos, también factura significativamente por su actividad ($362.626,9 millones en el trimestre), lo que hace que el subsidio represente “solo” el 44% de su ingreso corriente. El verdadero problema se localiza en otros sectores.

La “flaca” boletería de los ferrocarriles

El sector ferroviario concentra la mayor dependencia estructural del subsidio. La Operadora Ferroviaria generó por su propia operación apenas $18.212 millones, frente a $267.200 millones de ingresos corrientes totales. Esto significa que solo el 6,8% de lo que necesita para funcionar proviene de la venta de pasajes o de su actividad comercial; el resto, más de 9 de cada 10 pesos, lo aporta el Estado.

El caso de Ferrocarriles Argentinos es paradigmático. Es la única empresa estatal que incrementó su plantilla de empleados en la gestión de Milei, pasando de 75 empleados en septiembre de 2024 a 496 actualmente, tras absorber personal de Desarrollo del Capital Humano Ferroviario (Decahaf), conocida como Trenes Argentinos Capital Humano, que fue cerrada. Esta empresa es uno de los casos más extremos: de sus $7339 millones de “ingresos corrientes”, solo el 0,4% se genera con su operación.

Belgrano Cargas, dedicado al transporte de granos, presenta un perfil distinto al generar el 65,5% de sus ingresos por sí mismo, aunque aun así requirió $18.649,3 millones en transferencias. Por su parte, ADIF, la administradora de infraestructura ferroviaria, cubre apenas el 14,6% de sus ingresos corrientes con actividad propia.

La mina de carbón con dependencia casi total

Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), la empresa estatal que explota la mina de carbón y la usina térmica en Santa Cruz, es uno de los casos de mayor dependencia estatal. En el primer trimestre de 2026, facturó apenas $286 millones por su actividad operativa, pero demandó $28.624 millones solo para pagar sueldos. Los ingresos corrientes totales que necesitó para funcionar ascendieron a $30.126 millones.

El 99% de lo que YCRT necesita para sostenerse en el día a día no proviene del carbón que extrae, sino de transferencias del Tesoro nacional. Por cada $100 que circula por las cuentas corrientes de la empresa, apenas $1 lo generó la propia empresa. El resto lo giró el Estado.

Detrás de YCRT y los ferrocarriles, un grupo de organismos y empresas de menor escala también dependen casi por completo del aporte estatal. Entre ellos se encuentran Educ.ar, la productora pública de Contenidos Artísticos e Informativos, y en un escalón ligeramente mejor, Casa de Moneda y RTA (Radio y Televisión Argentina), todas con más de la mitad de sus ingresos corrientes explicados por transferencias.

En contraste, compañías como Aerolíneas Argentinas, AySA, el Correo Argentino y Administración General de Puertos no recibieron transferencias corrientes en el trimestre, financiando su operación íntegramente con ingresos propios.

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