Tensión en el Gobierno: Bullrich cuestionó el retiro de pliegos judiciales y ofreció su renuncia a Milei
Patricia Bullrich, jefa del bloque de senadores oficialistas, volvió a diferenciarse de la línea política del Gobierno al anunciar su «objeción de conciencia» por el retiro del pliego de Verónica Michelli, cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. La decisión de la ex ministra de Seguridad incluyó una oferta de renuncia a la conducción de la bancada libertaria en la Cámara alta, la cual fue rechazada por el presidente Javier Milei.
Este nuevo cruce se produce en un contexto de intentos del Gobierno por apaciguar las internas y capitalizar noticias positivas, como el reciente crecimiento de la recaudación nacional. Sin embargo, la movida de Bullrich reavivó las tensiones, especialmente en un sector del Ejecutivo que critica la gestión del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y su segundo, Santiago Viola, a quienes responsabilizan por la estrategia en este tipo de nombramientos.
El conflicto por los pliegos y las internas en Justicia
La ex ministra utilizó su cuenta de X para hacer pública su postura:
«Hablé con el Presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la Dra. Michelli».
Esta declaración, que un integrante del gabinete calificó como referida a un tema de convicciones, marca un claro distanciamiento con la Casa Rosada.
Funcionarios críticos de la estrategia oficialista, impulsada por Karina Milei, califican el episodio como un caso de «mala praxis» del Ministerio de Justicia. Apuntan directamente a Mahiques y Viola, señalando que estos últimos se jactan de manejar los pliegos judiciales, una tarea que antes recaía en el actual procurador del Tesoro, Sebastián Amerio. La cercanía de Viola con Karina Milei también es un factor mencionado en la interna.
Según fuentes del Gobierno, el pliego de Michelli no sería el único en ser retirado. Se mencionan otros tres o cuatro casos, entre ellos los de Juan Pedro Galván Greenway y Alejandro Catania, que, a diferencia de Michelli, no contaban con el aval de la comisión de acuerdos. La proximidad de estos últimos con el presidente de la AFA, Claudio Tapia, y el tesorero, Pablo Toviggino, habría generado «ruido» en el Ejecutivo.
Las diferencias entre Bullrich y Karina Milei
La tensión entre Patricia Bullrich y Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y presidenta del partido oficialista, no es nueva. A pesar de la afiliación de Bullrich al partido hace un año, las diferencias se han acentuado. El «verticalismo» que predica y ejecuta la hermana del Presidente, con el apoyo de Martín y Eduardo «Lule» Menem, choca con los esfuerzos de Bullrich por articular una mayoría en el Senado con 44 legisladores afines, muchos de los cuales ya habían dado su consentimiento para el nombramiento de Michelli.
Bullrich también se ha diferenciado en otros puntos, como la estrategia para tratar el proyecto de ficha limpia de manera separada de la reforma política, una postura contraria a la impulsada por Karina Milei. Además, la senadora ha buscado recuperar la bandera de la institucionalidad, afirmando que «el debate sincero, el respeto por las convicciones del otro y los valores republicanos también son parte del cambio», un mensaje interpretado como un acercamiento a Mauricio Macri, quien, al menos en público, se ha distanciado de ella.
En el entorno de Karina Milei, molesta la autonomía de Bullrich y su alta imagen en las encuestas. Las acciones de la ex ministra, como los clips en redes sociales en los que la reduce a un simple paneo o la califica de «súper amiga», son vistas como provocaciones. Bullrich, por su parte, reafirmó su compromiso con el proyecto oficialista, pero añadió una frase que generó particular irritación en el entorno de Karina:
«Y también (es total) lo es mi compromiso con los principios que sostuve toda mi vida».
Este episodio se suma a anteriores desencuentros, como cuando Bullrich exigió públicamente a Manuel Adorni que presentara su Declaración Jurada, o cuando fue silenciada por el Presidente a los gritos en una reunión de gabinete, lo que la llevó a hablar públicamente de la «emocionalidad fuerte» de Milei.

