Polémica en el sur porteño: el Gobierno de la Ciudad propone cambiar el nombre a Villa Riachuelo
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha puesto en marcha una consulta vecinal que busca modificar el nombre de Villa Riachuelo, un barrio ubicado en el extremo sur de la capital. La iniciativa, impulsada por la gestión de Jorge Macri, ha generado un fuerte debate y malestar entre los residentes, quienes defienden la identidad histórica y cultural del lugar.
Los habitantes de la Comuna 8, que incluye también a Villa Lugano y Villa Soldati, recibieron un correo oficial con el asunto: “Participá en la elección del nuevo nombre de tu barrio”. Según el mensaje, la propuesta nació de “inquietudes en reuniones vecinales” y busca que la denominación del barrio “nos represente de la mejor manera”. Sin embargo, desde el Ejecutivo porteño confirmaron a LA NACION que la iniciativa surgió a partir de la propuesta de un único vecino.
En respuesta a las inquietudes planteadas en reuniones vecinales, queremos invitarte a ser parte de un proceso abierto para aportar tu visión sobre la denominación del barrio. Esta iniciativa está pensada para que entre todos logremos que el barrio nos represente de la mejor manera.
El cuestionario digital adjunto al correo indaga si los ciudadanos se sienten “identificados con el nombre actual” y si consideran que este “refleja la identidad, historia y cultura de la comunidad”.
Rechazo vecinal: “El marketing no se puede llevar puesto a un barrio”
La propuesta del Gobierno porteño ha provocado una inmediata reacción negativa entre varios vecinos de Villa Riachuelo. Cristian Bentivenga, residente del barrio, explicó que la iniciativa surgió de un sector vecinal ligado al ámbito inmobiliario y comercial, que argumenta que el nombre actual perjudica sus actividades profesionales.
Dicen que cuando quieren vender un producto o departamento y la gente lee el nombre del barrio, desiste de la compra. No podemos permitir que el marketing se lleve puesto a un barrio.
Bentivenga añadió que la preocupación principal es que “la propuesta es que todo pase a llamarse Villa Lugano, pero no solo cambiás el nombre sino que eliminás un barrio”. En las redes sociales, el rechazo se hizo sentir con mensajes que defienden el arraigo local: “Al cambiarle el nombre, estaríamos matando a un barrio. No le cambiemos el nombre, construyamos uno mejor entre todos”.
Historia y arraigo de Villa Riachuelo
Villa Riachuelo, consolidado en 1888 tras el loteo de la Sociedad de Tierras General Pobladora, combina un pasado rural con hitos significativos. La zona fue inicialmente concebida por esta compañía que obtuvo un permiso para el dragado del Riachuelo, obras que no se realizaron, pero que dieron origen al trazado urbano y la venta de terrenos para tambos y chacras, bautizados como la “villa del Riachuelo”.
A principios del siglo XX, la obra de mayor envergadura en la zona fue el Puente de la Noria, un paso crucial que comunicaba la provincia de Buenos Aires (desde Lomas de Zamora) con las quintas y chacras de la Capital. Por allí ingresaban las tropillas de hacienda con destino a los mataderos de Liniers. El primer puente se construyó en 1905, en los terrenos que hoy ocupa el Autódromo de la Ciudad Oscar y Juan Gálvez. Tras la rectificación del Riachuelo, una nueva estructura fue levantada en 1944, inaugurándose doscientos metros más al oeste del original, a la altura de la avenida General Paz.
El Autódromo, inaugurado en 1952, es otro de los íconos del barrio. Ubicado en un predio de 150 hectáreas, cuenta con diversas pistas, boxes, tribunas y una torre de control. Su trazado principal incluye la recta de largada, la “S del ciervo”, la recta del Curvón y la “chicana de Ascari”.
El verdadero despegue de Villa Riachuelo llegó a partir de 1908, impulsado por el tendido del ferrocarril en el paraje lindero de Villa Lugano. Hasta ese momento, el tranvía era el único medio de comunicación de los pobladores con el resto de la Capital, ya que el camino al Puente Alsina (actual avenida Roca) se veía continuamente afectado por las inundaciones. Hasta el día de hoy, el barrio conserva la distribución de damero, característica de la Ciudad de Buenos Aires, con calles interiores generalmente tranquilas al estar encerrado entre avenidas.

