Economía

Efecto derrame: el auge de la ganadería impulsa el valor de los campos en la Cuenca del Salado

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La mejora sostenida en los precios de la hacienda y el buen presente de la ganadería argentina están generando un efecto derrame en el mercado de tierras. Según operadores inmobiliarios rurales consultados, se observa un marcado crecimiento del interés por los campos ganaderos, con un aumento significativo de las consultas y las operaciones de compraventa.

Este fenómeno se traduce en una revalorización de los establecimientos. En regiones productivas clave como la Cuenca del Salado, los valores de los campos ganaderos registraron subas de entre el 15% y el 30% en los últimos meses. El movimiento se da en un contexto general de actividad sostenida para el mercado inmobiliario rural, donde la demanda se mantiene firme tanto para campos agrícolas como ganaderos, a pesar de una oferta limitada de propiedades de calidad.

La ganadería, nuevo motor del mercado

Mariano Maurette, de Álzaga Unzué y Cía., destaca que la mejora en la ganadería es ahora un factor determinante en el mercado de tierras, sumándose a los tradicionales campos agrícolas y mixtos. En la Cuenca del Salado, una región emblemática para la cría, los valores se recuperaron de manera significativa, alcanzando un 20% a 30% por encima de niveles anteriores.

Federico Nordheimer, director de Nordheimer Campos y Estancias, coincide en el protagonismo de la ganadería. Explica que una parte importante de las operaciones fue impulsada por productores que aprovecharon la favorable relación entre el valor de la hacienda y el de la tierra para reinvertir. “Se notaba que los compradores eran ganaderos que aprovecharon la relación carne-tierra que es muy favorable para vender animales y comprar tierra”, indicó. Según sus estimaciones, los campos ganaderos aumentaron cerca de un 15%, aunque esta mejora fue menor a la registrada por la hacienda.

En esta línea, Miguel Conte, titular de Conte Bienes Raíces, subraya la oportunidad histórica para transformar hacienda en tierra. Afirma que, aunque el comprador es selectivo, hoy se observan “valores récord en campos ganaderos y mixtos”.

Interés en zonas marginales y tensiones en la negociación

Juan José Madero, de L.J. Ramos Brokers Inmobiliarios, observa que el interés por los campos ganaderos se expande incluso a zonas que antes tenían escaso movimiento. Campos “más marginales” que no recibían consultas, hoy registran recorridas e interesados, aunque el proceso de venta es más lento.

Sin embargo, Madero advierte sobre las tensiones en las negociaciones. Muchos propietarios ajustaron sus expectativas de venta al alza debido a la fuerte valorización de la hacienda, mientras que los compradores consideran el costo adicional de poblar los establecimientos. “El inversor no solamente compra el campo, también tiene que comprar las vacas”, resume. En algunos casos, los propietarios piden más de US$3000 por hectárea, mientras que los compradores consideran más razonables entre US$2500 y US$2600 por hectárea, dada la inversión adicional en hacienda.

Actividad general y diferencias de percepción

El Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR) de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) alcanzó 43,49 puntos en abril, mostrando una mejora de 2,67 puntos respecto a marzo. Según la entidad, el mercado exhibe señales de recuperación tras la baja estacional de principios de año, aunque la “incertidumbre política y la reducción de la inflación, que no acompañó a lo esperado”, impidieron una mayor actividad. La demanda por campos agrícolas de buena calidad sigue siendo uno de los segmentos más firmes.

No obstante, los operadores tienen diferentes lecturas de este diagnóstico. Madero percibió “un pequeño frío” en el último mes y medio por “ruidos políticos”, aunque aclara que el mercado “ni cerca” estuvo de frenarse. Maurette, por su parte, considera que la actividad se mantuvo estable, mientras que Nordheimer reconoce momentos de incertidumbre, pero con una incidencia más limitada que en años anteriores.

Campos agrícolas: el motor principal y la escasez de oferta

Más allá de las diferencias, los especialistas coinciden en que los campos agrícolas son el principal motor del mercado. El problema central es la falta de oferta. “La oferta falta, la demanda sobra”, sintetiza Madero. Los mejores campos agrícolas prácticamente no se ofrecen y, cuando lo hacen, se venden rápidamente. En algunas zonas núcleo, los valores para tierras agrícolas de primera calidad ya rondan los US$20.000 por hectárea.

Conte confirma la escasez de oferta, lo que ha permitido que los valores de cierre en la zona núcleo superen en más de un 25% los registrados en los últimos tres años. En la zona centro también hay una demanda muy elevada por estos campos, lo que configura “un gran momento para la venta de un activo rural”. Nordheimer agrega que la demanda es firme, pero el mercado es más selectivo: “Si hay algo que está en precio se vende rápido. Lo que está fuera de precio no se vende”.

Una diferencia clave respecto a otros años es la mayor previsibilidad económica, que permite a compradores y vendedores analizar oportunidades y proyectar inversiones a largo plazo. Conte también destaca el creciente interés por los campos mixtos, que combinan agricultura y ganadería, ofreciendo diversificación de riesgo y flexibilidad. Este movimiento no se limita a la región pampeana; el NEA también muestra valores competitivos y despierta interés en inversores que buscan escala o activos con potencial de valorización.

“Hay actividad, hay consultas y hay capital interesado en el sector”, resume Conte.

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