Sociedad

Crimen en Coghlan: una frase de 2011 sería clave en la investigación por el asesinato de Diego Fernández Lima

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La investigación por el crimen de Diego Fernández Lima, el adolescente asesinado en 1984 y cuyos restos fueron hallados en mayo de este año en una casa de Coghlan, sumó una nueva pista que podría ser determinante. Se trata de una frase escalofriante pronunciada en 2011: “Se puede matar a alguien y hacerlo desaparecer”, que ahora busca establecerse si fue dicha por el padre de Cristian Graf, el dueño de la propiedad donde se encontraron los restos.

Graf, excompañero de colegio de la víctima, ha negado toda vinculación con el cadáver y rechazó cualquier acusación que lo involucre con el homicidio, a pesar de que la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional revocó su sobreseimiento y ordenó continuar la investigación en su contra.

La pista de la frase y los nuevos testigos

Según fuentes judiciales, un testigo declaró hace una semana haber escuchado a un amigo contar que, durante una reunión en 2011, uno de los comensales, con un apellido de origen alemán, habría pronunciado la impactante frase. Este testimonio se incorporó al legajo reservado de la investigación.

En las últimas horas, un segundo testigo se presentó y confirmó la existencia de esa reunión, ubicándola en tiempo y lugar, aunque aclaró no haber escuchado la conversación directamente. Estas declaraciones se produjeron poco antes de un peritaje recomendado por técnicos de Gendarmería, quienes revisaron el fondo de la casa de Graf con un georradar y encontraron anomalías en el terreno.

Fuentes policiales indicaron que en los próximos días se profundizará esta pista para determinar si el autor de la frase fue el padre de Cristian Graf. Sin embargo, la investigación enfrenta un inconveniente significativo: tanto el supuesto autor de la frase como el amigo que la escuchó, fallecieron. A pesar de esto, los investigadores están decididos a buscar más testigos y elementos que confirmen la autoría del dicho y su posible relación con el homicidio de Fernández Lima.

El hallazgo, el sobreseimiento y la reapertura de la causa

El cuerpo de Diego Fernández Lima, quien tenía 16 años al momento de su desaparición, fue encontrado el 20 de mayo de 2025. Efectivos de la Policía de la Ciudad fueron alertados por obreros que, mientras trabajaban en una obra en construcción en Congreso 3748, hallaron restos óseos al excavar para los cimientos y una medianera. En un chalet contiguo había vivido el músico Gustavo Cerati entre 2001 y 2003.

Cuando se hizo pública la identificación de los restos, una persona llamó a la fiscalía y reveló que en la propiedad, al momento de la desaparición de Diego, vivía Cristian Graf, su compañero de escuela técnica.

Inicialmente, el 27 de octubre pasado, el juez nacional en lo Criminal y Correccional Alejandro Litvack dictó el sobreseimiento de Graf. Sin embargo, un mes después, la Cámara revocó esa resolución y dispuso que la investigación en su contra continuara. El 29 de noviembre, el juez Ignacio Rodríguez Varela ordenó investigar a Graf por su presunta responsabilidad en el asesinato del joven, dado que sus restos fueron encontrados en la casa donde vivía con su padre, ya fallecido.

La defensa de Graf ha sostenido su inocencia, sugiriendo la posibilidad de otro responsable, argumentando que en la época del crimen, el lugar del hallazgo era un pasillo de acceso público que comunicaba la avenida Congreso y la calle Naón.

El deceso acaecido en 1984 verificó un vínculo entre la víctima y el encausado en tanto resultaban ser ni más ni menos que compañeros de colegio, circunstancia suficientemente demostrada para sostener esa afirmación mediante informes y testimonios de quienes coincidieron con ambos en aquella época. Por ello, no hay posibilidad de desvincular, a esta altura, al nombrado del homicidio, ya sea como autor, cómplice o cualquier otro grado de participación y en una línea temporal evidentemente distinta y excluyente a la del delito por el cual se pretende limitar el examen de su eventual responsabilidad.

La Sala IV de la Cámara insistió en que Fernández Lima fue agredido hasta su muerte y que el asesino intentó desmembrarlo. A las declaraciones de los testigos de identidad reservada se suman las de dos amigos del grupo de scouts al que concurría Graf, quienes, según fuentes de la investigación, fueron reticentes en sus dichos y no habrían manifestado la verdad de lo ocurrido en la época en que se vincularon con el acusado. Uno de ellos expresó: “A partir de esta historia no sé quién es Cristian Graf. Esto sacudió la imagen que tenía de él”.

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