Denuncia penal contra Marcela Pagano y Franco Bindi por «omisión maliciosa de datos» y «administración fraudulenta»
Un grupo de diputados nacionales de La Libertad Avanza (LLA) presentó una denuncia penal ante el fuero Criminal y Correccional Federal contra su par Marcela Pagano. La acusación se basa en presuntas conductas de omisión maliciosa de datos en su declaración jurada patrimonial, administración fraudulenta, negociaciones incompatibles con la función pública y enriquecimiento ilícito.
La denuncia también alcanza a Franco Bindi, pareja de la legisladora, a quien se señala como presunto instigador y cómplice necesario en los delitos de administración fraudulenta y negociaciones incompatibles con la función pública. Los legisladores de LLA sostienen que Pagano habría designado como personal de apoyo parlamentario a individuos con vinculación directa con Bindi y a familiares de socios de él en la sociedad Somos Fitness S.A., que opera un gimnasio en el barrio porteño de Almagro.
Según la denuncia, estas personas habrían reintegrado, total o parcialmente, sus honorarios provenientes del erario público a Bindi o a la diputada Pagano. Los presuntos reintegros se habrían realizado mediante transferencias bancarias, depósitos en cuentas de terceros o pagos en efectivo.
Franco Bindi: empresario, medios e inteligencia paraestatal
Franco Bindi, abogado de profesión, ha expandido sus actividades más allá de los Tribunales en la última década. Se ha consolidado como empresario de medios, con vínculos con el kirchnerismo, y como una figura influyente en el ámbito de los servicios de inteligencia paraestatales. Ha reconocido públicamente su amistad con el expresidente de Bolivia, Evo Morales, y ha sido objeto de sospechas sobre posibles lazos con los gobiernos de Venezuela, Rusia e Irán. El Gobierno actual lo tiene en la mira por la filtración de los audios del despedido titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), Diego Spagnuolo.
La exmujer de Bindi, la abogada Giselle Robles, lo acusa de estar detrás de la filtración de los audios de Spagnuolo. Sin embargo, la investigación a cargo del fiscal Carlos Stornelli no habría encontrado pruebas contundentes contra Bindi y, en cambio, apuntó hacia Fernando Cerimedo, exasesor de comunicación de La Libertad Avanza. Spagnuolo ya declaró en la causa y negó conocer a Bindi, buscando que los audios sean peritados para demostrar una posible adulteración. Esta pericia fue ordenada por el juez Ariel Lijo semanas atrás.
Vínculos con causas resonantes y «diplomacia paralela»
Bindi saltó a los medios por su participación en la causa de Leonardo Fariña, el arrepentido clave en la causa de la Ruta del Dinero K durante el gobierno de Mauricio Macri. El nexo entre ambos fue Maximiliano Mazzaro, un exjefe de la barra brava de Boca Juniors. La relación con Fariña terminó de forma conflictiva, y este último reveló que Bindi le confesaba mantener reuniones con autoridades de la Secretaría de Inteligencia, al tiempo que terminó siendo abogado de Lázaro Báez, contra quien Fariña declaró.
La sombra de Bindi también se hizo presente en 2019, tras la denuncia del empresario Pedro Etchebest, cliente de Bindi, contra Marcelo D’Alessio y el fiscal Stornelli. Desde la cárcel, D’Alessio ha afirmado en una entrevista que Bindi organizó el denominado Operativo Puf para intentar desarticular la causa Cuadernos.
Recientemente, el nombre de Bindi resurgió en el contexto de la liberación del gendarme Nahuel Gallo por parte del gobierno chavista. Según una nota de Francisco Olivera en LA NACION, esta liberación fue un «sutil movimiento de piezas alentado por un sector de la oposición argentina que integran desde Bindi, exasesor de la petrolera Pdvsa, hasta Oscar Laborde, exembajador de Venezuela, y la diputada Pagano, que actuaron en conjunto con la AFA». Pagano fue la única que se refirió públicamente al tema, asegurando tener información de la SIDE, en lo que se denominó «diplomacia paralela».
Conexiones con Rusia y el accionar de los servicios de inteligencia
El vínculo de Bindi con Rusia se remonta a su época como empresario de medios durante el macrismo. Desde su radio y el canal Extra TV, se difundían contenidos de BRICS TV o Telesur. Fuentes cercanas a Bindi aseguran que «los de la embajada rusa siempre estaban en el canal. Ahora se desligan por el escándalo, pero vínculos siempre hubo». Otro episodio que generó atención ocurrió en diciembre de 2024, cuando Pagano, ya en pareja con Bindi, presentó una denuncia penal contra agentes de tránsito que intervinieron en un control que involucró a dos rusos que trabajan en la embajada de ese país, a pesar de que Bindi niega cualquier acercamiento al Kremlin.
La historia argentina ha estado marcada por personajes ligados a los servicios de inteligencia que, valiéndose de sus contactos o del financiamiento con fondos reservados, han orquestado operaciones oscuras. Un ejemplo reciente es el del diputado Rodolfo Tailhade, quien durante el informe del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en la Cámara baja, expuso datos privados sobre la esposa del funcionario, Bettina Angeletti, para cuestionar el uso de la custodia policial. Tailhade fue posteriormente denunciado por espionaje ilegal.
Se espera que la Justicia actúe con celeridad para esclarecer estas situaciones, donde los aparatos de inteligencia del Estado no se utilicen para la defensa de los intereses nacionales, sino como vehículos para operaciones políticas o para obtener información privada con fines de lucro o rédito político, y así dejar de alimentar a «una casta que actúa desde los sótanos del poder».

