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El mapa del alfajor argentino: la pasión dulce que mueve millones y se reinventa en cada región

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Argentina es, sin lugar a dudas, la tierra del alfajor. Con un consumo estimado de más de 14 millones de unidades por día, según cifras del sector golosinero y la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines (ADGYA), este dulce se ha consolidado como el snack favorito, presente en desayunos, meriendas y mesas familiares. Sin embargo, detrás de esta popularidad masiva, se esconde un universo productivo y cultural tan diverso que invita a un recorrido por las distintas geografías del sabor.

El mercado del alfajor se divide en tres grandes segmentos: las grandes industrias y marcas nacionales, que dominan el consumo masivo con una producción de alta tecnología; las pymes y economías regionales, que constituyen la mayor cantidad de unidades productivas y son motor de sus localidades; y los productores artesanales, una red incalculable de microemprendimientos y pastelerías que, a menor escala, aportan el 35% de la oferta, especialmente al segmento joven.

Aunque el clásico imbatible sigue siendo el de dulce de leche cubierto de chocolate negro, los especialistas coinciden: no existe un único alfajor argentino. Cada región desarrolla su propio estilo, marcado por ingredientes locales y su identidad cultural.

“Es increíble la cantidad de alfajores regionales de diferentes lugares y cada uno le pone su impronta. Yo creo que cada región refleja su identidad con su producto típico, con las mermeladas, las frutas, con algún ingrediente que haya en ese lugar, y eso es lo que hace distintivo el alfajor de cada región”, afirma Juan Manuel Herrera, panadero, pastelero y conductor del programa “Maestros del Alfajor”.

Marplatense: el souvenir que trascendió la costa

El alfajor marplatense se ha consolidado como el más vendido y el souvenir indiscutido de los viajes a la costa atlántica. Su origen se remonta a las décadas del ’30 y ’40, en panaderías y confiterías de la ciudad balnearia. La clave de su éxito, según Mariano López, creador de @alfajoresmarplatenses y periodista investigador, radica en la ralladura de naranja en la galleta y el baño de chocolate semiamargo, una innovación para la época. Sus tapas tiernas, con cacao, manteca y un dejo cítrico, combinan a la perfección con el dulce de leche, conformando un estándar que hoy se replica en todo el país, incluso con versiones cubiertas de merengue italiano u otros rellenos.

Grandes marcas como Havanna y Lucciano’s, esta última reconocida por sus helados y sus alfajores con corazón de crema de pistacho, han impulsado innovaciones constantes. Havanna, por ejemplo, lanzó versiones con sal, picantes y, en la última temporada, ediciones que homenajean a balnearios como Playa Bristol y Playa Grande.

Santafesino: ¿el pionero en la historia del alfajor?

Facundo Calabró, creador de @catadordealfajores y autor de En busca del alfajor perdido, sugiere que el alfajor de Santa Fe podría ser el pionero en Argentina. Se estima que, entre 1700 y 1800, se popularizó un alfajor con masa de yema, similar al santafesino actual. El primer registro con «nombre propio» correspondería al elaborado artesanalmente en la pulpería de Merengo, un comerciante santafesino. La leyenda cuenta que los constituyentes de 1853 se alojaron allí y pudieron haber degustado estos dulces mientras debatían los artículos de la Constitución.

La clave de sus tapas finitas y crocantes reside en su elaboración con harina, grasa o manteca, yemas de huevo y agua, sin azúcar. Lleva un generoso relleno de dulce de leche entre sus tres capas y se finaliza con un baño de merengue italiano, logrando un contraste ideal entre lo crocante y lo suave.

El Norte Andino: la resistencia de la miel de caña

En Tucumán, Salta y Jujuy, el alfajor se distingue por su carácter sumamente artesanal y su delicado relleno. El alfajor de miel de caña es considerado uno de los más antiguos del país, posiblemente anterior al santafesino, según Calabró. Su dificultad para la industrialización y la necesidad de frescura artesanal limitaron su masificación frente a la intensidad del dulce de leche. El relleno se elabora con turrón de miel de caña o dulces de frutas locales como cayote, zapallo o higos. El alfajor «Claritas» de Tucumán, con tapas finas, tiernas y poco cocidas, rellenas con merengue de miel de caña, es un distintivo técnico de la región.

Cordobés: la reivindicación del «De Fruta» y el Fernet

El alfajor cordobés se caracteriza por sus tapas blandas y perfumadas, un relleno que tradicionalmente es de fruta y un glaseado crujiente. Aunque el dulce de leche suele ser la primera opción de los consumidores, Calabró destaca la necesidad de reivindicar el alfajor de fruta de calidad, elaborado con materias primas como higo, ciruela o membrillo casero. La otra gran innovación local es el alfajor relleno con fernet, una de las bebidas más emblemáticas de la provincia. Juan Manuel Herrera confiesa su sorpresa y agrado:

“Una de las recetas que más me llamó la atención fue en Córdoba, que hacían el alfajor de fernet que me pareció algo totalmente loco, raro, y después lo probás y está muy bueno. La verdad, me gustó mucho”.

Patagónico: excelencia en materias primas y proceso artesanal

La Patagonia eleva la propuesta gastronómica del alfajor con el uso de materias primas premium como chocolate de alta calidad, frutos secos y fruta fina. Las tapas suelen incorporar harina de nuez o almendra, logrando una textura rústica y un sutil sabor tostado. Los rellenos varían entre frutos locales como saúco, frambuesa, calafate y frutos del bosque, aunque también se encuentran versiones de dulce de leche o mousse de chocolate con corazón de fruta.

El proceso artesanal es fundamental: el armado manual cuida la proporción entre relleno y tapas, y asegura un bañado de chocolate impecable. Un secreto técnico es el tiempo de reposo de unos seis días antes de la venta, permitiendo que la humedad del relleno penetre en las masas y alcance la consistencia deseada.

Este panorama se enriquece con eventos como la feria Caminos y Sabores, que este año se realizará del 9 al 12 de julio e incluirá la Copa Alfajor Argentino, y el Campeonato Mundial del Alfajor, que en su última edición convocó a 2500 productores. La innovación es constante, como lo demuestra el auge del pistacho como ingrediente o el reciente lanzamiento del alfajor Giga por el streamer Spreen, que agotó 300 mil unidades en 48 horas.

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