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Emoción en Queen’s: Francisco Cerúndolo y la odisea de su padre para verlo campeón tras 36 años

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El tenista argentino Francisco Cerúndolo no solo hizo historia al consagrarse campeón del ATP 500 de Queen’s en Londres, convirtiéndose en el primer argentino en lograrlo, sino que su victoria estuvo acompañada de una emotiva historia familiar. Su padre, Alejandro “Toto” Cerúndolo, de 66 años, superó una fobia a los aviones de 36 años para poder ver a su hijo jugar por primera vez en un torneo en el exterior.

La travesía de “Toto” Cerúndolo, ex tenista profesional y reconocido entrenador, culminó en el prestigioso club de West Kensington. Llegó junto a su esposa, María Luz Rodríguez, justo a tiempo para presenciar los últimos games de la final, cuando Francisco ya estaba 3-2 arriba en el tercer set contra Tommy Paul, en un partido que finalmente ganó por 6-7 (4-7), 6-4 y 6-3 después de tres horas de juego. Un “regalo del Día del Padre imposible de superar”, según sus propias palabras.

Un miedo forjado en turbulencias y tragedias

El pánico de Alejandro Cerúndolo a volar no era reciente. Se gestó a partir de varias experiencias traumáticas durante su carrera como tenista y entrenador en la década de 1980. «Me tocaron vuelos con temblores y que se movieron tanto, que se cayeron las máscaras de oxígeno, en los que la gente rezaba, lloraba, gritaba que no se quería morir… Vuelos de terror, realmente», confesó Cerúndolo padre a LA NACION. A estas vivencias se sumó el impacto de la tragedia de los Andes en 1972, cuando tenía solo doce años.

Este miedo lo mantuvo alejado de los torneos internacionales de sus hijos tenistas, Francisco y Juan Manuel, y de su hija jugadora de hockey, María Constanza. A pesar de los intentos de superación, incluyendo cursos y terapia con psicólogos (su esposa es psicóloga), y un primer paso al viajar a San Pablo, la fobia persistía. «Los chicos ya no me creían, porque yo les decía que iba a viajar y después no me animaba», relató.

El viaje a Queen’s: una decisión sin consulta

La oportunidad de romper con este patrón llegó con la gira de césped, un circuito que “Toto” Cerúndolo, amante de la historia del tenis británico, siempre quiso conocer. Los triunfos de Francisco en Queen’s lo fueron entusiasmando, hasta que María Luz tomó la iniciativa. Sin consultarle, sacó los pasajes a Europa. La noticia llegó a Francisco, quien, al igual que sus hermanos, mantenía una sana incredulidad ante las promesas de su padre de viajar.

El viaje desde Buenos Aires a Londres no fue sencillo. Incluyó una escala en Frankfurt. «Arranqué asustado. Pobre María Luz, que estaba a mi lado. Tomé clonazepam como si fueran caramelos, jaja», contó Alejandro. Tras un aterrizaje en Alemania “mareado y dormido” por la medicación, la pareja corrió a la conexión. Sin wifi en el segundo vuelo, la ansiedad por el partido de Francisco se incrementaba. Al llegar a Londres, un auto del torneo los esperaba para llevarlos directamente al club. «Yo le decía al chofer que acelerara todo lo que pudiera. Mientras tanto iba sufriendo con Fran», ilustró.

El reencuentro en la cancha y la emoción del campeón

María Luz y “Toto” Cerúndolo entraron al court central de Queen’s, el Andy Murray, cuando Francisco dominaba 3-2 en el tercer set. Se ubicaron cerca del nuevo coach de Fran, Nicolás Massú, y del preparador físico, Mariano Gaute, quienes ya sabían de su inminente llegada. «En un cambio de lado bajé y les di un abrazo a ambos», recordó “Toto”, quien no pudo contener los gritos de aliento, pese a las advertencias de su esposa para no desconcentrar a su hijo.

La emoción del reencuentro fue palpable para Francisco. «Se conectaron los planetas», describió el flamante campeón. Contó que desde su nacimiento, la familia nunca había hecho un viaje fuera de Argentina en avión, siempre en auto a destinos como San Martín de los Andes, Punta del Este o la costa. «Cuando festejé y me fui a mi rinconcito con mi equipo y los vi ahí, me puse muy contento que hayan podido estar y que mi papá haya podido superar ese miedo a volar», expresó Cerúndolo, celebrando no solo su título sino también la victoria personal de su padre.

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