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Fondo de Asistencia Laboral: el Gobierno posterga el inicio del FAL y busca «letra chica» para pymes

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El Gobierno nacional confirmó la postergación del inicio del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una de las innovaciones centrales de la reforma laboral. Aunque su puesta en marcha estaba prevista para el 1° de junio, la falta de reglamentación por parte del Ministerio de Economía hace imposible cumplir con esa fecha. Fuentes oficiales indicaron que el lanzamiento se concretará en la segunda mitad del año, aunque antes de la fecha límite del 1° de enero de 2027 estipulada por la ley.

El FAL, que será obligatorio para todas las empresas del país con empleados, sin importar su tamaño, busca reemplazar el actual sistema de indemnizaciones por despidos y juicios laborales. En lugar de girarse a la ANSeS, un porcentaje de los aportes de seguridad social de los empleadores pasará a alimentar mensualmente este fondo, que invertirá en el mercado financiero.

Demoras en la reglamentación y desafíos operativos

La demora en la puesta en marcha del FAL radica en que el Ministerio de Economía aún no publicó el decreto reglamentario con la “letra chica” del fondo. Tras este primer paso, también restarían resoluciones de la Secretaría de Trabajo y de la Comisión Nacional de Valores (CNV) para que el sistema esté operativo.

Desde el mercado financiero, las sociedades de bolsa que esperaban la reglamentación para ofrecer productos FAL a sus clientes, ya advertían que los tiempos eran muy ajustados. “Necesitamos tres meses después de la reglamentación para estar listos”, señalaron desde una entidad financiera, lo que da cuenta de la complejidad de la implementación.

Un punto crítico que el Gobierno admite es la complejidad que podría representar la creación de un fondo específico para las firmas más pequeñas, con pocos empleados registrados. La administración de miles de fondos separados por cada empleador en el mercado de capitales local podría generar “inconvenientes operativos”.

Para resolver esta situación, las fuentes oficiales evalúan la posibilidad de habilitar un vehículo financiero que permita “agrupar” a micro y pequeñas empresas dentro de un mismo FAL. Esto implicaría que una sociedad de bolsa o un banco pueda ofrecer un “FAL pyme” al que múltiples empresas de este segmento puedan adherir, simplificando el cumplimiento de la normativa. La forma específica de esta alternativa aún no está definida y formará parte de la reglamentación final.

Impacto fiscal y potencial del fondo

La implementación del FAL no solo tiene implicancias operativas sino también fiscales. Un informe de la consultora PwC estimó que el costo fiscal de su puesta en marcha sería equivalente a un 0,15% del PBI en 2026 si hubiera comenzado en junio. Medido a año completo, el impacto ascendería a un 0,23% del Producto, una cifra significativa considerando la meta fiscal acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) del 1,4% del PBI.

Según estas estimaciones, el FAL abarcaría a 3 millones de empleados de grandes compañías y a otros 2,7 millones de trabajadores de pymes. Para las sociedades de bolsa y bancos, la creación del FAL representa una oportunidad relevante. Proyecciones del Grupo SBS indican que el fondo indemnizatorio podría alcanzar un tamaño de hasta US$ 1.900 millones en el plazo de un año, mientras que un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario calculó que el flujo mensual de aportes rondaría los $263.268 millones, equivalente a unos US$ 2.179 millones por año.

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