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Autobiografía en tinta: un estudio revela qué cuentan los tatuajes de los campeones del mundo

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CÓRDOBA.- El brazo izquierdo de Lionel Messi con su reloj, flores de loto, un rosario y el rostro de Jesucristo; los nombres familiares y referencias religiosas de Ángel Di María; los leones y frases aspiracionales de Rodrigo De Paul. Los tatuajes, presentes en 20 de los 26 futbolistas de la Selección Argentina campeona en Qatar 2022, lejos de ser meros adornos, constituyen una «autobiografía grabada sobre la piel», según un reciente estudio. La investigación, liderada por el jesuita cordobés Gustavo Morello, docente del Boston College, junto a Lucas Keller Sarmiento, Alejo Pisoni, Diego Ríos Bru y Lucas Beyer, analizó 196 fotografías públicas de los jugadores y catalogó 226 tatuajes distintos.

A menos de dos años del Mundial 2026, y con la constante exposición de los futbolistas en medios y campañas, los tatuajes se han consolidado como una marca distintiva del fútbol moderno. De hecho, el estudio, titulado “Tatuajes de selección: lo sagrado, religioso y secular”, subraya que la ausencia de tatuajes es lo que hoy llama la atención, destacando casos como los de Julián Álvarez o Cristiano Ronaldo. La conclusión central de los investigadores es que los jugadores utilizan su cuerpo para narrar sus afectos, temores, creencias y aspiraciones, convirtiendo la piel en un lienzo de sus sistemas de sentido.

La piel como espacio de libertad y archivo personal

El reporte sostiene que “el fútbol actúa como una plataforma para expresar la moral y los valores; los tatuajes son un reflejo de los sistemas de sentido de los jugadores”. Este enfoque multidisciplinario, que cruza sociología, religión y cultura popular, permite una lectura profunda de dibujos que usualmente se interpretan como simple moda. Los cuerpos de los futbolistas, entre los más exhibidos globalmente, hablan de madres, hijos, santos, trofeos, relojes, brújulas, leones, frases motivacionales y promesas personales.

Morello y su equipo resaltan la transformación cultural de las últimas décadas, donde los tatuajes dejaron de ser un estigma asociado a marginales para trascender todas las clases sociales y profesiones. En el «universo híper controlado» de la vida de un deportista de élite –regulada por contratos, nutricionistas, sponsors y agentes–, los tatuajes emergen como «uno de los pocos espacios de libertad» donde pueden plasmar su identidad.

Cuatro categorías clave y su significado

El estudio identificó cuatro grandes tipos de tatuajes entre los campeones del mundo: religiosos, familiares, profesionales y aspiracionales. Estos grabados «conservaban el registro de aquello que resulta importante para ellos: sus seres queridos, sus creencias religiosas, sus logros profesionales y sus aspiraciones vitales».

“La presencia de tatuajes en el fútbol es tan generalizada que los medios de comunicación suelen destacar a aquellos jugadores que carecen de ellos.”

Los tatuajes religiosos tienen una fuerte presencia, con imágenes de Jesucristo, vírgenes, rosarios, cruces, ángeles, San Expedito e incluso el Gauchito Gil. Morello interpreta esto como una «modernidad encantada», donde la religión muta y se mezcla con elementos espirituales, culturales y personales. Los tatuajes familiares, por su parte, incluyen nombres de hijos, fechas de nacimiento, rostros de padres, abuelos o mascotas, reflejando el arraigo y la importancia de los seres queridos, especialmente en carreras que suelen comenzar temprano y lejos de casa (25 de los 26 campeones jugaban en el exterior).

La categoría profesional abarca trofeos, escudos, camisetas, pelotas, números y fechas importantes, convirtiendo el cuerpo en un «archivo de su carrera». La Copa América 2021 es un ejemplo recurrente, a menudo tatuada en la pierna dominante, simbolizando el instrumento de trabajo. Finalmente, los tatuajes aspiracionales, como leones, tigres, brújulas, relojes y frases sobre resiliencia o coraje, «representan la autopercepción o las aspiraciones de los jugadores», incluso con animales que no son autóctonos de Argentina.

Ubicación, generación y diferencias de género

Un hallazgo interesante del estudio es la importancia de la ubicación de los tatuajes. Casi el 60% se concentra en «Zona A» (cabeza, cuello, brazos y antebrazos), las áreas más visibles durante un partido televisado. Los tatuajes en la cara interna del antebrazo, por ejemplo, suelen ser mensajes dirigidos al propio jugador, recordatorios personales.

Además, los autores detectaron un claro componente generacional. A diferencia de Diego Maradona, quien lucía tatuajes del Che Guevara y Fidel Castro, los campeones de Qatar no presentan consignas políticas ni símbolos patrios argentinos. En su lugar, se observa una inclinación hacia la cultura pop global, con personajes de Pokémon, Los Simpson, Peaky Blinders, Vikings o Prison Break. Esto sugiere que «la política tiene una importancia menor para este grupo de la que tuvo para las generaciones argentinas anteriores», según el informe.

El fenómeno del tatuaje en el deporte es global, extendiéndose a la NBA, el rugby, el tenis y la natación. Sin embargo, el estudio también señala diferencias de género: mientras los tatuajes en futbolistas varones rara vez generan debate público, las deportistas mujeres aún enfrentan juicios y críticas, citando el caso de la futbolista Yamila Rodríguez y su tatuaje de Cristiano Ronaldo en lugar de Messi como ejemplo de esta presión diferencial.

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