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Uberti seguirá preso en Ezeiza: la Justicia rechazó su prisión domiciliaria

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Claudio Uberti, ex titular del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) durante el kirchnerismo, continuará detenido en la cárcel de Ezeiza. La Justicia rechazó su pedido de prisión domiciliaria, por lo que seguirá cumpliendo la condena de cuatro años que pesa sobre él por el caso de la valija con 800 mil dólares del venezolano Guido Antonini Wilson.

Uno de los principales argumentos esgrimidos por Uberti para solicitar la detención en su domicilio fue su condición de arrepentido en la causa de los Cuadernos de la Corrupción, alegando que él y su familia habían recibido amenazas. Sin embargo, la jueza Sabrina Namer, a cargo de la condena, desestimó que su seguridad en prisión corra riesgo por esta razón.

“El señor Uberti ya prestó declaración indagatoria en esa causa sin ningún inconveniente, y no hay razón atendible para la suscripta, que vincule sus ganas de declarar o no declarar con la concesión de una prisión domiciliaria”, sostuvo Namer en su resolución.

Uberti fue detenido en febrero pasado, luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejara firme su condena. El caso Antonini Wilson se remonta a agosto de 2007, cuando el ex funcionario llegó al país desde Venezuela junto a Antonini Wilson, quien intentó ingresar de forma ilegal una valija con dólares.

Argumentos de la defensa y respuesta judicial

La defensa de Uberti había solicitado la prisión domiciliaria por “razones excepcionales y de gravedad institucional”. Argumentaron que su rol como arrepentido en la causa Cuadernos lo ponía en peligro en una cárcel federal, mencionando “presiones” previas a su declaración en el juicio –realizada en marzo pasado– y mensajes anónimos a familiares directos, instándolos a que no realizara nuevas indicaciones o declaraciones. La defensa llegó a calificar su colaboración en la causa Cuadernos como de características “patrióticas”.

Adicionalmente, se alegó la edad de Uberti, de 68 años, y diversas condiciones de salud, incluyendo hipertensión arterial, dislipemia, temblor esencial, una cirugía en la vista y un tratamiento psiquiátrico.

La jueza Namer fue contundente en su rechazo. Respecto a la condición de arrepentido, sostuvo que “no implica una situación de riesgo físico que no pueda ser controlada por las condiciones de seguridad del Servicio Penitenciario Federal”. La magistrada también destacó que Uberti no presentó una denuncia formal por las supuestas amenazas, aunque se abrió una causa para investigar estos hechos.

“No hay evidencia alguna que vincule la voluntad de declarar de Uberti con las condiciones de detención, y mucho menos, el contenido de sus declaraciones con el otorgamiento o no de una prisión domiciliaria”, señaló Namer, insinuando que los intentos de vincular ambos aspectos buscaban suplir la falta de cumplimiento de requisitos legales para la domiciliaria.

Salud y condiciones de detención

En cuanto a las enfermedades alegadas, la jueza afirmó que “no se evidencia el peligro real e inminente que atente la salud” ni se observan “patologías graves de salud física y/o mental que el Servicio Penitenciario resulte incapaz de neutralizar y/o tratar”.

La magistrada subrayó que el Servicio Penitenciario Federal (SPF) cumple con todas las medidas de seguridad ordenadas para Uberti. El ex funcionario está alojado en el Hospital Penitenciario Central de la cárcel de Ezeiza, bajo el “Protocolo de Resguardo de personas en situación de especial vulnerabilidad”.

“Las condiciones de detención actuales cumplen con los requisitos de seguridad y garantía de los derechos del Señor Uberti y, en todo caso, en términos de calidad de las instalaciones o las prestaciones médicas, el nombrado se encuentra en las mismas condiciones que todas las personas que deben cumplir su pena en las dependencias del SPF”, concluyó la jueza.

Junto con el rechazo de la prisión domiciliaria, la Justicia ordenó que Uberti continúe con sus tratamientos médicos y que se presente un informe actualizado sobre sus condiciones de salud.

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