Economía

Las economías regionales frente a un “deterioro relativo” y el desafío de la reconversión

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CÓRDOBA.- Las economías regionales de Argentina, que abarcan desde frutas y vinos hasta yerba y olivo, enfrentan un escenario de “deterioro relativo” y la imperiosa necesidad de una reconversión estratégica y continua. Esta es la principal conclusión de un reciente informe elaborado por el economista Jorge Day, del Ieral de la Fundación Mediterránea, que subraya la creciente brecha con el próspero agro pampeano, anclado en volumen y eficiencia.

El estudio pone en relieve que, si bien la exportación sigue siendo una posibilidad para estas producciones del interior, ya no es un camino “automático”. Factores como costos internos en dólares más elevados, precios internacionales debilitados y un tipo de cambio menos favorable han configurado un panorama mucho más exigente que el de hace una década. Esta advertencia cobra particular relevancia dado que muchas de estas actividades son pilares del empleo privado en provincias alejadas de los grandes centros industriales y portuarios, a menudo con un fuerte arraigo territorial y escasas alternativas económicas.

La brecha con el agro pampeano: costos y escala

El informe de Day detalla cómo el desempeño del agro pampeano y el de las economías regionales ha divergido significativamente en los últimos años. Mientras los grandes complejos de cereales, oleaginosas y carnes operan con escala, mecanización avanzada, mercados profundos y precios internacionales de referencia, las producciones regionales se topan con mayores costos logísticos, una menor escala y una marcada dependencia de la mano de obra.

Las exportaciones de estas economías alcanzaron su punto máximo en 2011, para luego iniciar una tendencia descendente, con solo una leve recuperación reciente. Esta trayectoria no solo implica exportar menos que en su mejor momento, sino también una pérdida de participación relativa frente al pujante agro pampeano. La lejanía de los puertos, la necesidad de transporte refrigerado o cuidados especiales, y la menor escala productiva y comercial, elevan drásticamente el costo logístico y dificultan el acceso a insumos, certificaciones y capacidad de negociación internacional.

La alta dependencia del trabajo humano en etapas clave como cosecha, empaque, clasificación y procesamiento es otro punto crítico.

“Cuando los costos internos suben en dólares y los precios internacionales no acompañan, los márgenes se comprimen rápidamente”, sintetiza Day.

Más allá del tipo de cambio: la exigencia de reconversión

El economista enfatiza que la problemática no puede atribuirse exclusivamente al valor del dólar. El análisis revela que varias cadenas regionales continuaron perdiendo dinamismo incluso en períodos de tipo de cambio más alto, lo que apunta a la “necesidad de reconversión permanente” como factor clave.

En mercados internacionales cada vez más competitivos, la supervivencia y el crecimiento de muchas economías regionales demandan una inversión continua en nuevas variedades, sistemas de riego eficientes, tecnología de frío, empaque innovador, certificaciones sanitarias, trazabilidad rigurosa y una adaptación constante a las demandas cambiantes de los consumidores externos.

“La competitividad, entonces, ya no depende únicamente del precio. El problema también es productivo, comercial, financiero e institucional”, resume el informe.

Dentro del vasto universo de las economías regionales, conviven realidades muy diversas. Algunas cadenas han logrado sostenerse o incluso crecer, mientras otras han retrocedido con fuerza. Esta heterogeneidad es fundamental y, según el estudio, impide pensar en soluciones uniformes. La agenda de competitividad, por lo tanto, debe diseñarse “cadena por cadena”, considerando la combinación específica de variables como productividad física, acceso a mercados, precios externos, logística, escala y calidad.

Entre las medidas necesarias para impulsar este sector, el Ieral propone la mejora de productividad, la diferenciación de productos, la apertura de nuevos mercados, la mecanización parcial, la renovación varietal y la reducción de pérdidas logísticas. También se destacan las inversiones en infraestructura, riego eficiente y la concreción de acuerdos de integración comercial.

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