Sociedad

Caso Pistochi: Condenado por doble homicidio en ruta fue filmado manejando pese a inhabilitación

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Christian Enrique Crocetti, condenado por el trágico accidente que en 2015 causó la muerte de Luis Pistochi y Carmen Martínez en la Ruta 78, fue sorprendido y filmado al volante de un vehículo el pasado fin de semana, a pesar de tener una inhabilitación judicial para conducir que se extiende hasta 2028. La flagrante violación de la sentencia fue registrada por Gabriel Pistochi, hijo de una de las víctimas, quien ahora exige a la Justicia que actúe con rigor y ordene la prisión del condenado.

La historia que conmueve a Monte Hermoso y Bahía Blanca resurgió con fuerza tras la difusión del video. La familia Pistochi, que arrastra once años de dolor y una sensación de injusticia, presentó una denuncia formal ante la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°7, a cargo de la fiscal Marina Lara, por el presunto delito de desobediencia.

La tragedia de 2015 y sus secuelas

El viernes 30 de enero de 2015, la vida de la familia Pistochi se desmoronó. Luis Pistochi, de 77 años, y su pareja Carmen Martínez, se dirigían a Coronel Dorrego junto a su hija Daniela y sus nietos Valentín (14) y Sofía (11) a bordo de una camioneta Fiat Strada. En el kilómetro 18 de la Ruta 78, en pleno recambio turístico, su vehículo fue impactado de frente por una Toyota Hilux conducida por Crocetti, quien circulaba a velocidad excesiva e invadió el carril contrario.

El choque fue devastador. Luis Pistochi y Carmen Martínez murieron en el acto. Los sobrevivientes, que viajaban en el asiento trasero, padecieron heridas gravísimas. Sofía Pistochi, entonces de 11 años, sufrió la peor parte: doble fractura de pelvis, estallido de cadera, fracturas en brazo y tabique nasal. Pasó tres meses enyesada y, con 22 años, ya afrontó 16 cirugías, conviviendo con secuelas irreversibles que incluyen una discrepancia en sus miembros y la obligación de usar un realce en una pierna. Daniela Pistochi sufrió siete costillas fracturadas y heridas graves en una mano, mientras que Valentín padeció fracturas en una pierna y un brazo.

Según relató Gabriel Pistochi a LA NACION, la casa familiar en Bahía Blanca se transformó en un “anexo hospitalario” durante meses, con camas ortopédicas, sillas de ruedas e interminables sesiones de rehabilitación. Mientras tanto, el responsable del siniestro, un transportista profesional, inició una estrategia legal para eludir sus responsabilidades.

Condena insuficiente y maniobras para eludir responsabilidades

En 2018, tres años después del hecho, la justicia dictó sentencia. Christian Enrique Crocetti fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional, lo que significa que no pasó ni un día en la cárcel, y a una inhabilitación para conducir por diez años, que vence en octubre de 2028.

“Crocetti nunca se comunicó para pedir disculpas ni ofreció ayuda alguna. Por el contrario, hizo todo lo más bajo que se puede esperar de una persona para eludir sus responsabilidades: realizó maniobras para declararse insolvente, incluyendo un divorcio ficticio y la transferencia de bienes a su pareja, con el fin de no afrontar las indemnizaciones civiles. Este hombre nos arruinó: mató a mi padre y a su pareja, y condenó la vida de mi hija”, cuestionó Gabriel Pistochi.

El encuentro en el shopping y la filmación

La relativa paz de la familia Pistochi se rompió el pasado domingo cuando Gabriel y su esposa divisaron a Crocetti y su pareja en el Bahía Blanca Shopping. Movidos por la sospecha, decidieron seguirlos discretamente hasta el estacionamiento. Allí, sus peores temores se confirmaron: Crocetti subió al asiento del conductor de un automóvil y salió manejando del lugar.

Gabriel logró registrar la escena con su teléfono celular. Al ser increpado y consultado sobre si tenía carnet habilitante, el condenado huyó rápidamente, realizando una maniobra brusca con la que casi atropella a dos personas.

“Para nosotros es una vergüenza. Se burló de la Justicia, directamente”, expresó Gabriel, quien tras el incidente presentó la denuncia formal. El video, que se ha viralizado en redes sociales, es la prueba central del presunto delito de desobediencia.

Tras la difusión de las imágenes, otros vecinos de Bahía Blanca se comunicaron con la familia para asegurar que Crocetti “nunca dejó de manejar” a pesar de la prohibición judicial. La familia Pistochi, que sigue lidiando con el desgaste mental y físico de la tragedia de 2015, espera ahora que la justicia actúe con la firmeza que, según su percepción, no tuvo en la primera instancia.

“Este tipo tiene que estar preso porque cometió un delito grave. No puede manejar y anda como si nada”, concluyó Gabriel Pistochi, con la esperanza de que, esta vez, la sentencia se cumpla efectivamente y se haga justicia por sus padres y las graves secuelas que aún padece su hija.

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