Tensión en el oficialismo: la interna Milei-Caputo-Menem y el blindaje judicial
La política argentina atraviesa un momento de profundos contrastes, donde la realidad económica y el pulso social se disocian de las victorias institucionales del Gobierno. Mientras la administración de Javier Milei celebra una lenta desaceleración de la inflación y el orden fiscal, el descontento crece en las calles por los efectos recesivos del ajuste, con la pérdida de 24.000 puestos de trabajo y el cierre de empresas como telón de fondo.
Este clima de malestar se refleja en recientes encuestas. Un estudio de la consultora MIDE, liderada por Gonzalo de Janin, revela que el 58% de los consultados cree que el país va en la dirección equivocada bajo la gestión de Milei, con la clase media como principal exponente de esta visión. Además, el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella muestra una caída del oficialismo del 12% entre marzo y abril. La imagen positiva del Presidente se ubica en 37%, frente a un 60% de imagen negativa, con un 45% entre los votantes de Patricia Bullrich y un 23% entre quienes lo apoyaron en la primera vuelta.
Estos números sugieren una compleja proyección electoral para 2027, con un 58% que declara que “nunca votaría” a Milei, lo que lo obligaría a buscar una victoria en primera vuelta para evitar un balotaje. Este escenario, aunque provisorio, marca un clima de opinión pública que contrasta con los éxitos recientes del Gobierno en el ámbito de la “casta”.
Victorias legislativas y fracturas en la oposición
Pese al deterioro de su imagen pública, el Gobierno de Milei ha logrado importantes victorias en el Congreso. Una de ellas fue la negociación para evitar la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en la Cámara de Diputados. Este acuerdo, impulsado por el presidente de la Cámara, Martín Menem, reveló una fractura dentro del bloque peronista, donde un sector se desmarcó del kirchnerismo para apoyar al oficialismo. Este movimiento, que algunos interpretan como una estrategia para mantener a Adorni como un “activo tóxico” para la opinión pública, también beneficia a provincias con modificaciones en la ley de zonas frías y la regulación de medicamentos.
La votación más trascendente, sin embargo, fue la renovación del pliego del camarista de Casación Carlos Mahiques, que obtuvo 58 votos en el Senado, superando ampliamente los dos tercios requeridos. Este resultado es significativo no solo por la difícil conformación de una mayoría de esa magnitud, sino porque 14 senadores peronistas votaron a favor de Mahiques, que es un juez ligado al PRO y a causas sensibles para el kirchnerismo, como la de los Cuadernos y la obra pública de Santa Cruz. Esta decisión, que va en contra de la postura de Cristina Kirchner y los líderes de su bloque, como José Mayans y Anabel Fernández Sagasti, evidencia una profunda división dentro del peronismo y un debilitamiento de la narrativa del lawfare.
El respaldo a Mahiques, padre del actual ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, abre la puerta a la posibilidad de que el Gobierno obtenga los 48 votos necesarios para cubrir las vacantes en la Corte Suprema y la Procuración General de la Nación, aunque Milei ha manifestado su intención de dejar estas designaciones para un eventual segundo mandato.
La reconfiguración del Poder Judicial y el vínculo con la AFA
El Gobierno de Milei, con escaso capital institucional al inicio de su gestión, ha emprendido una ambiciosa reconfiguración del Poder Judicial. Se han enviado al Senado 148 pliegos para designar jueces, la mayoría de ellos provenientes del propio Poder Judicial, lo que refuerza su carácter endogámico. La figura central en esta estrategia es Juan Bautista Mahiques, ministro de Justicia, y su segundo, Santiago Viola, quienes, junto a Karina Milei, supervisan la conformación de un sistema judicial que podría extender su influencia más allá del actual mandato.
Un aspecto llamativo de estas designaciones es la estrecha vinculación de muchos de los jueces propuestos con las causas de la AFA. La familia Mahiques, de hecho, tiene lazos profundos con la casa madre del fútbol argentino. El propio Carlos Mahiques, recién renovado en su cargo, celebró su cumpleaños en una propiedad atribuida a Pablo Toviggino, figura clave de la AFA. Su hijo, el ministro, fue delegado de la AFA en la FIFA y vicerrector de la Universidad de la AFA. Esta cercanía genera interrogantes sobre un posible “blindaje” judicial a la AFA, especialmente tras el retiro de pliegos de dos jueces (Greenway y Catania) que iban a ser designados en la Cámara Penal Económico Federal, por orden de Karina Milei.
Sin embargo, la fuente señala que, pese a esta acción, otros jueces con vínculos con la AFA, como Raúl Rubiero (miembro del tribunal de la AFA y postulado para la Cámara Civil, donde se definirá la jurisdicción de la AFA) o Javier Cosentino (juez de una causa clave contra la AFA), continúan en carrera. Esto sugiere que Karina Milei podría estar, sin saberlo, contribuyendo a un blindaje para figuras que el propio Gobierno considera adversarias, especialmente tras el escándalo de los audios de la plataforma Carnaval, vinculada a Toviggino, que involucraban a Karina Milei y los Menem en presuntas coimas.
La virulenta interna oficialista y los negocios controvertidos
La interna dentro del oficialismo ha alcanzado una virulencia notable, especialmente en las redes sociales, el ecosistema donde el Gobierno de Milei se gestó y ahora parece implosionar. La rivalidad entre Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”, y el sector de Karina Milei, escoltada por Martín y Eduardo “Lule” Menem, se manifiesta en operaciones de hostigamiento. Un ejemplo es la cuenta de X “@PeriodistaRufus”, que atacaba a Caputo y al ministro de Economía, Toto Caputo, y que, según Santiago Caputo, era operada desde la oficina de Martín Menem. Tras la denuncia, la cuenta fue cerrada, lo que el “Mago” interpretó como una prueba de su origen.
Esta cuenta también hacía referencia a los hermanos Neuss, amigos de la infancia de Santiago Caputo, quienes han emergido como importantes empresarios del momento, obteniendo licitaciones controvertidas en el campo de la energía y, según rumores, detrás del negocio de la Hidrovía. La fuente señala que existen comentarios de empresarios sobre presuntos llamados desde las oficinas de Caputo para incidir en una licitación petrolera en Chubut en beneficio de los Neuss. Incluso, una licitación de Transener, la empresa de transporte de energía más importante, ganada por los Neuss, está siendo investigada por la Procuración de Investigaciones Administrativas, la Procuración Anticorrupción.
En medio de esta disputa, Santiago Caputo incurrió en un error político al insultar con la palabra “mogólicos” en un tuit, un término descalificador que contrasta con la supuesta obsesión del Gobierno por el tema de la discapacidad. Este episodio revela la agresividad que caracteriza la comunicación oficial, donde “el odio y la agresión”, como señala el libro “Los ingenieros del caos” de Giuliano da Empoli, se convierten en la materia prima de la política, proyectándose sobre adversarios y críticos, pero también alimentando las internas propias del Gobierno, en un eco de viejas prácticas políticas argentinas, como las que reflejaba Manuelita Rosas en sus cartas de 1838.

