Exigen etiquetado de huevos para saber cómo fueron producidos
En Argentina, la falta de información sobre el origen de los alimentos que consumimos a diario es un tema que comienza a generar debate. Específicamente, en el caso de los huevos, millones de consumidores toman decisiones de compra sin saber cómo fueron producidos. Esta opacidad en el mercado, según expertos, vulnera el derecho a la información y la posibilidad de elegir de manera consciente.
Romina Viscarret, directora de Sinergia Animal Argentina, subraya que la normativa vigente en el país no exige informar el sistema de producción de los huevos. Este vacío contrasta con una creciente demanda de los consumidores: casi el 45% prioriza la salud y la seguridad alimentaria al momento de elegir qué comer. La ausencia de transparencia, entonces, trasciende lo técnico para convertirse en un problema público.
El impacto de la información y la realidad de las jaulas de batería
Cuando la información sobre los sistemas de producción sale a la luz, la percepción del consumidor cambia drásticamente. Viscarret menciona el ejemplo de las jaulas de batería, donde las gallinas viven hacinadas en espacios reducidos, a menudo menores a una hoja A4. Estas condiciones, una vez conocidas, suelen generar incomodidad, sorpresa y un fuerte rechazo en quienes las descubren, simplemente porque hasta ese momento las desconocían.
El acceso a la información no es un capricho, sino un derecho fundamental. Está consagrado en el artículo 42 de la Constitución Nacional y en leyes clave como la Ley de Defensa del Consumidor. Sin embargo, en el caso específico de la producción de huevos, este derecho no se materializa, lo que resulta en un mercado opaco donde el consumidor no puede distinguir entre distintos sistemas productivos ni evaluar sus implicancias en términos de calidad, trazabilidad o estándares sanitarios.
Una propuesta legislativa y la experiencia internacional
Ante este panorama, Sinergia Animal Argentina impulsa una iniciativa legislativa que propone incorporar el sistema de producción en el etiquetado obligatorio de los huevos. El cambio, si bien mínimo en su implementación, promete una diferencia significativa al permitir que cada consumidor sepa qué está comprando y pueda elegir en consecuencia.
«La intención no es imponer conductas ni señalar culpables, sino garantizar la transparencia, reducir asimetrías y fortalecer la confianza en los alimentos que los argentinos consumen todos los días.»
La experiencia internacional demuestra que otro camino es posible. En la Unión Europea, el etiquetado de huevos según su sistema de producción es obligatorio desde 2006, a partir del Reglamento (CE) N.° 1028/2006. Este esquema coexiste con otras regulaciones del sector, pero prioriza garantizar información clara, veraz y accesible para los ciudadanos. En contraste, en Argentina, el debate aún no logra instalarse por completo, a pesar de que la falta de información es una preocupación palpable entre los consumidores.
El problema no radica solo en lo que ocurre en la producción, sino en la ausencia de la posibilidad de elegir con información en la góndola. Elegir es un derecho, pero para que exista plenamente, la información debe ser una condición previa e ineludible.

