Política

Tensiones internas y reacomodamiento: el desafío de Milei ante un centroderecha fragmentado

Compartir:

El Gobierno de Javier Milei transita un escenario complejo, donde los logros económicos, como la baja de la inflación y el equilibrio fiscal, contrastan con una creciente deuda social y un fastidio ciudadano que ya no se justifica con excusas del pasado. A dos años de las próximas elecciones, el tiempo apremia y el panorama político se ve atravesado por conflictos internos y un reacomodamiento del centroderecha, con la figura de Mauricio Macri volviendo al ruedo.

La administración libertaria, que propone una «transición sistémica», necesita tiempo y poder político para consolidar sus reformas. Sin embargo, la estrategia de culpar a la gestión anterior por las dificultades actuales ha perdido eficacia, generando un malestar social que se manifestó en protestas como la universitaria, que incumplió una ley. Aunque Milei declara comprender el sacrificio de la sociedad, su empatía no logra disipar la creciente tensión.

Internas en el Gobierno y el rol de Macri

El poder político del Gobierno se ve jaqueado por conflictos internos irresueltos y sospechas sobre las cuentas del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a cuya suerte Milei ha ligado su propio destino. A la clásica disputa entre Karina Milei y los primos Menem, por un lado, y Santiago Caputo, por el otro, se suma la irrupción de Patricia Bullrich, cuyas ambiciones políticas no cesan. Esta tensión no puede ser disimulada por los apoyos disciplinarios de los ministros ni por los ataques al periodismo.

La imagen del Gobierno sufrió un importante golpe tras el caso Adorni, un fenómeno que también afecta a gobernadores que, por necesidad u oportunismo, han mostrado una conducta ambivalente. En este contexto, Mauricio Macri ha regresado con energía renovada, lanzando advertencias a Milei. Esta movida del expresidente genera interrogantes: ¿es el prólogo de una candidatura o una presión para asegurar el control del PRO en la Ciudad de Buenos Aires? En cualquier caso, Macri emerge como un potencial canalizador del descontento en el centroderecha.

Un factor clave es el poder de Macri en la Cámara de Diputados, donde tiene la llave para interpelar a Adorni. El expresidente, aunque partidario de la moción de censura, busca evitar una fractura en el bloque de 12 diputados. Cristian Ritondo, otro dirigente del PRO afectado por los libertarios tras el incumplimiento de la promesa de presidir la Comisión de Inteligencia, ha solicitado más tiempo para definir la postura.

El peronismo en espera y el «péndulo Kicillof»

Además de Macri, otros actores políticos buscan posicionarse. Patricia Bullrich, con una trayectoria política que invita a un análisis cuidadoso, mantiene la incógnita sobre sus planes futuros: ¿candidata porteña o a la Casa Rosada? Los radicales, por su parte, intentan diferenciarse y planean un debate interno el 29 de este mes.

El peronismo, rival de este conglomerado, se prepara para las elecciones sin un candidato único que sintetice su amplio espectro. Las PASO, que el Gobierno busca eliminar sin éxito por falta de votos en el Congreso, podrían ser el mecanismo ordenador. En este escenario, Axel Kicillof se posiciona como el mejor ubicado y, a su vez, el que mejor representa el «péndulo» de la política argentina, adaptándose a la necesidad de un contraste extremo con Milei. Aunque distanciado de Cristina Kirchner, Kicillof se mantiene atento a sus gestos, especialmente los guiños hacia Sergio Uñac.

El desafío para Kicillof reside en superar los prejuicios de su corriente y abrirse a nuevas ideas sobre las necesidades del país, una tarea que genera dudas sobre su disposición a enfrentarla. El peronismo, por su parte, ha decidido no interferir en lo que considera «errores políticos consecutivos» del Gobierno. La permanencia de Adorni es vista como una señal de que Milei no cambiará, lo que paradójicamente, los alienta al percibir una ventana de oportunidad, recordando que Sergio Massa casi alcanza los 40 puntos en la primera vuelta de 2023. Esta actitud «contemplativa» del peronismo se extenderá hasta después del Mundial de Estados Unidos, momento en el que, aseguran, comenzarán a moverse activamente.

Compartir: