Política

El Gobierno de Milei y la ‘habilidad’ de revivir al kirchnerismo

Compartir:

Las recurrentes confrontaciones del presidente Javier Milei con figuras mediáticas y las decisiones de su administración están generando un intenso debate sobre la estrategia política del Gobierno. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, insiste en que el kirchnerismo no tiene chances de regresar, algunos analistas advierten que las acciones del oficialismo podrían estar, paradójicamente, revitalizando a la oposición.

Recientemente, el Presidente volvió a ser el centro de la polémica al referirse a la periodista Débora Plager como una “asesina y cómplice de genocidio”. Esta afirmación se suma a acusaciones anteriores contra Luciana Geuna, a quien Milei consideró un “peligro para la seguridad nacional” y solicitó su detención, una denuncia que fue rechazada por la justicia. Estas declaraciones, que el Gobierno atribuye a la necesidad de “avivar” a la sociedad, son interpretadas por otros sectores como distracciones que desvían la atención de los problemas económicos.

El voto prestado y la estrategia del ajuste

La base electoral de Milei, que en el balotaje de 2023 alcanzó el 56% de los votos, se construyó sobre un 30% de apoyo propio y un 26% proveniente de votantes de Patricia Bullrich, quienes priorizaron evitar el regreso del kirchnerismo. Este “voto prestado” es clave para la gobernabilidad, y las actuales políticas de ajuste generan dudas sobre su sostenibilidad.

El Gobierno ha impulsado recortes en áreas sensibles como la universidad pública, la salud y la discapacidad. Si bien desde el oficialismo se argumenta la necesidad de eliminar “ñoquis y curros”, la implementación de estas medidas “a lo bestia” podría estar alienando a sectores de la sociedad que históricamente valoran estos servicios. La premisa de que el miedo al kirchnerismo mantendrá cohesionado a este 26% de votantes es cuestionada por quienes advierten sobre los riesgos de subestimar el descontento social.

“El riesgo kuka es cero”, afirmó el ministro Caputo en abril, para luego rectificar que “el riesgo país no baja por el riesgo kuka”.

Esta contradicción en el discurso oficial sobre la amenaza del kirchnerismo es señalada como un indicio de la falta de una estrategia política clara. Mientras el Gobierno busca tranquilizar a los mercados minimizando el riesgo opositor, sus acciones parecen fortalecerlo.

El peronismo: entre la simulación y la reorganización

En este contexto, el peronismo, que en 2023 obtuvo el 37% de los votos, se muestra expectante. A pesar de haber gestionado un gobierno con resultados económicos cuestionados, la oposición parece estar reagrupándose. Figuras como Axel Kicillof, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, y ahora también Sergio Uñac, simulan internas que, para algunos observadores, son parte de un proceso de reorganización.

La metáfora de Antonio Cafiero, que comparaba a los peronistas con “gatos que cuando gritamos parece que nos estamos peleando, pero en realidad nos estamos reproduciendo”, resuena en el escenario actual. Mientras tanto, el expresidente Mauricio Macri se mantiene en un segundo plano, priorizando, según la fuente, “placeres por goleada” sobre las “obligaciones republicanas”.

La gestión actual enfrenta el desafío de demostrar resultados económicos concretos. La expectativa de que la inflación baje a un dígito anual y la economía se reactive es el factor determinante para la paciencia social. Si bien se reconoce que la situación actual es “técnicamente mejor” que la del gobierno anterior, la falta de una mejora tangible para la ciudadanía podría erosionar la confianza y dar argumentos a la oposición.

Compartir: