EconomíaSociedad

De las pasarelas al helado saludable: el nieto del fundador de Freddo revoluciona el legado familiar

Compartir:

Hay quienes se rebelan contra las tradiciones familiares para buscar su propio camino, y hay otros que las llevan tan arraigadas que las viven como un deber y una pasión. Tal es el caso de Tomás Guarracino (35), nieto de Salvador Guarracino, fundador de las famosas heladerías Freddo, una de las cadenas más antiguas de la Argentina. Su anhelo por preservar este legado lo llevó a renunciar a una destacada trayectoria en el mundo de la moda en Europa y Nueva York, donde desfiló para marcas de prestigio internacional como Hermès, Carolina Herrera y Armani, para seguir con el proyecto inicial de su abuelo, pero con una vuelta de tuerca.

«De chico siempre estaba metido adentro de un freezer. En Buenos Aires o en Punta del Este, el helado era algo que nunca faltaba», recuerda Tomás entre risas, reflejando la impronta familiar desde su infancia.

Benlive: la tradición se encuentra con la innovación

En 2021, Tomás, junto a su padre Juan Martín —quien atesora los secretos de las recetas de su abuelo— fundaron Benlive. Esta marca representa una línea de helados saludables, proteicos, sin azúcar agregada y sin TACC (aptos para celíacos). «Papá aportó el know-how y las recetas de mi abuelo, y yo traje la innovación. Así mezclamos la tradición con el futuro», explica el exmodelo.

La idea de Benlive surgió de la experiencia de Tomás en el exterior, donde observaba productos saludables que no encontraba en Argentina. «¿Cómo puede ser que en Estados Unidos o en Europa me pueda comer una barrita proteica y acá no las consiga?», se preguntaba. Este interrogante lo impulsó a potenciar el legado familiar con un guiño disruptivo: desarrollar una alternativa que se adaptara a las nuevas demandas del mundo wellness, manteniendo la calidad y esencia del helado original de su abuelo, pero alineada con una mayor conciencia sobre la alimentación.

Padre de Suri de 10 años, Tomás siempre priorizó el cuidado personal, la buena alimentación y el deporte. Para él, la alimentación consciente no es solo una tendencia, sino una forma de pensar el futuro, y Benlive nace como respuesta a esa visión.

Crecimiento y expansión de un emprendimiento artesanal

Fiel a sus principios, en 2021 lanzó la marca con una inversión inicial de 250 mil dólares. «Cuando arrancamos, todo era muy simple: hacíamos el helado y teníamos un freezer en casa. Desde ahí despachábamos los pedidos a distintos lugares. Así empezó el proyecto, casi de manera artesanal, con una estructura mínima pero con la convicción de que podía crecer», relata el emprendedor.

Con el tiempo, el emprendimiento escaló. Hoy, Benlive cuenta con una planta propia en San Martín, cuya inversión también fue de unos 250 mil dólares. La producción anual ronda los 30.000 kilos, y la empresa factura 180 millones de pesos por año. La red de distribución es cada vez más amplia, con cerca de 300 puntos de venta en la Ciudad de Buenos Aires, además de distribuidores en el AMBA y en diversas provincias argentinas.

La propuesta de Benlive se organiza en cuatro series, cada una con cinco sabores, que apuntan a distintas preferencias y estilos de alimentación. Incluye helados altos en proteína, ideales para deportistas; opciones keto para dietas cetogénicas; y sabores sin lácteos, aptos para veganos o intolerantes, que se suman a su línea de alternativas plant-based. «Para el desarrollo de productos tenemos un aliado estratégico que es un laboratorio donde trabajamos con ingenieros en alimentos y nutricionistas», explica Tomás.

Innovación y futuro: colágeno e inteligencia artificial

Benlive no solo se enfoca en lo saludable, sino también en la innovación. «Lanzamos el primer helado con colágeno del país», dice orgulloso Tomás. Esta cuarta serie de helados «aportan péptidos de colágeno que ayudan a mejorar la salud de la piel, el pelo, las uñas y a fortalecer las articulaciones». Cada pote de 180 gramos contiene 5 gramos de colágeno, contribuyendo al antienvejecimiento, un beneficio respaldado por instituciones como la Mayo Clinic, que destaca la importancia del colágeno para la estructura corporal y su disminución con la edad.

En cuanto a las novedades, la empresa planea para el futuro cercano una línea de helados pensados para mejorar el sueño, así como helados pre y post workout con creatina y glutamina.

Además, Benlive está desarrollando una herramienta tecnológica vinculada a la inteligencia artificial: Ben, un «robot» de IA que permitirá a los consumidores interactuar con un personaje digital y recibir recomendaciones personalizadas. El objetivo es que cualquier persona pueda consultarle, por ejemplo: «Me siento cansado, corrí 20 kilómetros, ¿qué me recomendás?». A partir de esa información, el sistema sugerirá un producto y una cantidad adecuada. «Con este desarrollo, buscamos dar un paso más y acercarnos al concepto de food tech, integrando tecnología y alimentación. La herramienta se podrá usar a través de un código QR disponible en los puntos de venta y distribuidores», aclara Tomás.

Tomás reconoce que la demanda actual ya supera la capacidad de producción. «Hoy no damos abasto», admite. Por ello, el equipo trabaja con capitales del exterior interesados en invertir en la compañía, buscando escalar la operación y acompañar el crecimiento de la marca. El potencial es claro: el proyecto tiene una proyección interesante y un mercado amplio por conquistar, con la intención de llegar a Uruguay, México y Paraguay en los próximos años.

El legado familiar pesa y la ambición es grande: en 5 años, la meta es facturar 5 millones de dólares. Un objetivo que, sin duda, enorgullecería a su abuelo Salvador.

Compartir: