De campeón con Vélez a la montaña: la nueva vida de Juan Carlos Falcón en Mendoza
Juan Carlos Falcón, exmediocampista central de Vélez Sarsfield, Racing y Colón, entre otros, cambió radicalmente el rumbo de su vida tras retirarse del fútbol. Campeón con el Fortín en 1998 bajo la dirección de Marcelo Bielsa, hoy reside en Potrerillos, Mendoza, donde construyó un complejo de cabañas y se dedica a la atención de turistas, priorizando la tranquilidad y el contacto con la naturaleza.
Con voz pausada, muy distinta a la intensidad que mostraba en la cancha, Falcón relata su día a día mientras enciende el fuego para cocinar unas costillitas. «Estoy haciendo el fuego, cocinando unas costillitas. Acá comemos a cualquier hora», comenta, graficando una rutina alejada de los entrenamientos y las concentraciones. Junto a su esposa, atiende personalmente a los huéspedes de Cabañas Falcón, un emprendimiento que lo conecta con un estilo de vida diferente.
«La gente viene a disfrutar acá. A los que vienen les hacemos una atención especial, con mi esposa somos los dueños. Nosotros acompañamos y los hacemos disfrutar del lugar, de eso se trata», detalla el exfutbolista sobre su rol actual, recibiendo a turistas argentinos y chilenos en sus cabañas equipadas.
Los inicios con Bianchi y Bielsa: del Fortín a la decisión del retiro
Los primeros pasos de Falcón en el fútbol profesional se remontan a 1996. Tras formarse en el club Eclipse de General Villegas, llegó a Vélez Sarsfield. Recibió el aval de Carlos Bianchi para sumarse al plantel de Primera División y debutó en julio de 1998, ya bajo la tutela de Marcelo Bielsa. El «Loco» no solo fue clave en su debut, sino también en su formación, exigiéndole al máximo en cada entrenamiento.
Él te observa, te va midiendo, ve si soportás la presión cuando sos más chico.
Así describe Falcón la influencia de Bielsa en su carrera. Tras su paso por Vélez, el «Pato» jugó en el fútbol mexicano y regresó a Argentina para vestir la camiseta de Racing en dos etapas, Colón de Santa Fe, Defensa y Justicia, y Godoy Cruz, donde su estadía en Mendoza marcaría un antes y un después en su visión de futuro. Su retiro profesional llegó en 2014, jugando para Douglas Haig de Pergamino, una decisión «bien pensada, macerada y con un norte bien definido»: buscar una conexión con la naturaleza y una mejor calidad de vida.
«Prioricé la calidad de vida»: el proyecto de las cabañas en Potrerillos
A pesar de tener la posibilidad de extender su carrera en el fútbol, Falcón optó por un cambio radical junto a su familia. Dejó atrás los viajes, las concentraciones y la vorágine del deporte profesional para construir los cimientos de su nuevo proyecto. Adquirió un lote «pelado» en Potrerillos y, con una inversión sostenida, levantó tres cabañas al costado de un dique.
No me costó dejar el fútbol. Fue una decisión que elegí, y si bien me quedé con ganas de seguir jugando, llega un momento donde tenés que pensar qué vas a hacer de tu vida. Cuando compré el lote se me ocurrió mudarme a Mendoza y aprovechar el turismo con las cabañas. Sigo trabajando, disfrutando y viviendo de otra manera, eligiendo calidad de vida.
Falcón, que disputó 16 años de carrera, reflexiona sobre el bienestar que le genera este nuevo camino, que va más allá de lo económico. «Prioricé calidad de vida. Por suerte salió el proyecto de las cabañas y no es que uno ahora sea millonario, acá tenés que pelearla, afrontar las cosas, obviamente no es lo mismo que en el fútbol que llueve dinero, no tengo el mismo el sueldo que antes, pero uno al ser más grande busca lo que realmente necesita y todo se va acomodando», explica.
Con la ayuda de su padre y su esposa Jorgelina, el exfutbolista invirtió tiempo y esfuerzo en la construcción de su complejo, un refugio en medio de la montaña que lo alejó del ruido de la ciudad. «Acá tenés que agarrar la pala, la carretilla y aprender. Yo busqué esto, lo logré y con el dinero te acomodas: hay momentos buenos y otros malos. Lo que sí tengo en claro es que no voy a estar golpeando puertas en el fútbol pidiendo trabajo, eso no lo comprendo y hasta, a veces, no conseguís nada», se sincera.
Mientras el sol de la tarde mendocina avanza, Juan Carlos Falcón reaviva el fuego. Las costillas están listas y la tranquilidad de su entorno es palpable. «No tengo esa necesidad de buscar el dinero. Busco tranquilidad. Todo llega, antes se podía con todo con el sueldo de futbolista y ahora se hace lo que se puede con otros proyectos», concluye, a la espera de nuevos huéspedes en su particular paraíso en la montaña.

