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Incertidumbre económica golpea la vida sexual de los argentinos

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El complejo escenario socioeconómico argentino trasciende las finanzas y comienza a permear la esfera más íntima de las personas. La sexóloga Cecilia Ce, en su participación en el programa Circo Freak (Gelatina), reveló que la incertidumbre económica y el estrés crónico que de ella deriva se han convertido en un factor determinante de alteración en la vida sexual de sus pacientes y en las consultas que recibe a diario.

Según la especialista, la falta de recursos y la fatiga mental inherente a la coyuntura actual limitan drásticamente las posibilidades de disfrute y el mantenimiento de los vínculos afectivos. Este fenómeno se observa transversalmente, aunque con particularidades según el género.

Lo que más escuchamos en el consultorio, en las redes, es el agotamiento. Y es inevitable que esto repercuta negativamente en el sexo, sobre todo en la satisfacción sexual y en los vínculos.

Cecilia Ce explica que, en el caso de las mujeres, el estrés crónico impacta directamente en la satisfacción, disminuyendo la calidad de la experiencia sexual incluso cuando el acto se concreta. Los varones, por su parte, también muestran una alta sensibilidad a la presión financiera, lo que contribuye a un cuadro de desánimo generalizado que afecta el deseo.

Recesión sexual y barreras para socializar

Este panorama se alinea con lo que algunos expertos identifican como una tendencia de recesión en el terreno sexual. La dificultad para concretar citas o para mantener una vida social activa emerge como una arista crítica de este malestar. La sexóloga describe las complicaciones que enfrentan, especialmente los jóvenes, al intentar socializar:

Es carísimo, por eso ahora los planes son ‘vamos a dar una vuelta a la plaza’, pero decís eso y salís en Twitter escrachado, entonces es muy difícil.

El alto costo de los desplazamientos y las salidas recreativas, sumado a la complejidad de la logística del transporte público, desincentiva los encuentros. Esto, a su vez, puede conducir a situaciones de soledad que impactan directamente en la salud mental y la calidad de vida de muchos individuos.

El estrés, principal inhibidor del deseo

La perspectiva de Cecilia Ce dialoga con hallazgos académicos que buscan matizar el fenómeno del llamado “apagón sexual”. Un reciente estudio del Centro de Investigaciones Sociales de la UADE indica que, para el 72% de los argentinos mayores de 50 años, el sexo sigue siendo un aspecto clave de su vida. El informe plantea que los motivos de la baja en la actividad sexual son multicausales, integrando factores culturales y psicológicos por encima de lo meramente biológico.

Si bien la menopausia y la andropausia presentan desafíos fisiológicos, los expertos coinciden en que el contexto de estrés y las desigualdades de género operan como inhibidores más potentes que los procesos naturales del envejecimiento. En este sentido, el entorno es determinante: mientras la incertidumbre económica genera barreras de acceso al placer, el acompañamiento afectivo y la equidad en las tareas domésticas se presentan como herramientas para sostener el deseo. La especialista subraya que, ante un entorno hostil o estresante, el deseo pierde su espacio de despliegue natural.

La sexualidad, en consecuencia, deja de ser un terreno de esparcimiento para convertirse en una preocupación más. Conocer estas dinámicas, señalan los expertos, es el primer paso para desmitificar las creencias que sostienen que el placer tiene una fecha de vencimiento o que depende exclusivamente de condiciones externas ideales, las cuales resultan cada vez más difíciles de alcanzar en la coyuntura actual.

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