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BCRA: la desinflación explicó el 40% de la baja de la pobreza en la gestión Milei

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El Banco Central (BCRA) ha puesto en números uno de los debates más sensibles de la gestión de Javier Milei: la relación entre la desaceleración inflacionaria y la disminución de la pobreza. Según su Informe de Política Monetaria (IPOM) del primer trimestre de 2026, la entidad estima que casi el 40% de la baja de la pobreza registrada en un período clave se explica directamente por el freno en el aumento de los precios.

Específicamente, el BCRA calculó que 5,9 puntos porcentuales de la reducción de la pobreza entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025 se atribuyen a la desaceleración inflacionaria. Este dato implica que, de la caída acumulada del indicador de 45,2% a 29,9% (según mediciones trimestrales sobre microdatos oficiales), una parte significativa estuvo vinculada directamente al menor ritmo de aumento de los precios. El resto de la mejora se relaciona con otros factores, como la evolución de los ingresos reales, la distribución y la recuperación económica, aunque la propia entidad reconoció un aumento de la desocupación en el período.

El mecanismo detrás de esta explicación es metodológico. La autoridad monetaria señaló que el efecto se debe a la “licuación de los ingresos nominales devengados en el mes previo a la realización de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)”. En términos sencillos, cuando la inflación es alta, los ingresos percibidos un mes antes pierden poder de compra rápidamente frente a una Canasta Básica Total (CBT) en constante aumento. Al desacelerarse la inflación, este efecto se reduce, lo que tiende a mostrar una baja en la pobreza medida.

El Indec, encargado de las mediciones oficiales, compara los ingresos del mes anterior con el valor de la CBT del mes corriente. Para cuantificar la incidencia de la desinflación, el BCRA realizó simulaciones con microdatos de la EPH, recalculando la pobreza con una CBT “rezagada” un mes. La diferencia entre este escenario y el real permitió aislar cuántos puntos de pobreza se explicaron exclusivamente por la dinámica de precios.

Contexto de la medición y otras voces

La definición del Central llega en un momento particular. Semanas atrás, los microdatos oficiales del cuarto trimestre de 2025 revelaron el primer aumento trimestral de la pobreza tras seis bajas consecutivas, pasando de 26,9% en el tercer trimestre a 29,9% en el cuarto, según estimaciones de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Diversos relevamientos privados sugieren que el deterioro podría haberse acentuado durante el primer trimestre de 2026, marcado por la aceleración inflacionaria de marzo, salarios rezagados y un enfriamiento en indicadores de actividad y consumo. Martín González Rozada, de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), estimó una pobreza semestral de octubre-marzo cercana al 29%, con un primer trimestre peor que el tercero de 2025.

En una línea similar, un informe del Cedlas de la Universidad Nacional de La Plata, publicado a principios de abril, había advertido que si bien la reducción de la pobreza entre 2023 y 2025 era “real”, parte de la mejora se vio amplificada por la metodología del Indec frente a una inflación en desaceleración. La consultora ExQuanti también había planteado que, si bien hubo una fuerte reducción de la pobreza en la actual gestión, parte se asoció a la desinflación y que hacia fines de 2025 comenzaban a agotarse las señales de mejora.

El alcance del cálculo del BCRA

El propio BCRA aclaró que el cálculo de 5,9 puntos porcentuales solo captura el “efecto directo” de la inflación sobre la medición estadística. No contempla otros impactos indirectos derivados de la estabilización macroeconómica, como la mejora real de ingresos indexados (jubilaciones, AUH) o los efectos de una mayor estabilidad económica sobre el crecimiento general. La baja de la pobreza ha sido una de las principales banderas sociales de la gestión Milei, pero el freno en la mejora observado hacia fines de 2025 y las proyecciones para el primer trimestre de 2026 vuelven a poner el foco en la solidez de la recuperación de los ingresos. La apuesta oficial es retomar la baja de la inflación, que en abril fue de 2,6% y marcó la primera desaceleración mensual desde mediados del año pasado.

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