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Alerta económica: Argentina pierde 2.242 empresas en dos meses y 33.151 empleos

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El panorama empresarial argentino muestra un preocupante declive al inicio de 2026. En los dos primeros meses del año, el país registró un cierre neto de 2.242 empresas, lo que implicó la desvinculación laboral de 33.151 trabajadores. Solo en febrero, se perdieron 257 unidades productivas, sumándose a la tendencia negativa que arrastra la economía.

La información, recopilada por Ismael Bermúdez, indica que la mayor caída de empleados en febrero, a pesar de un menor número de cierres respecto a enero, sugiere que las empresas afectadas son de tamaño mediano y grande, con dotaciones significativas de personal. Esta situación genera expectación sobre lo que ocurrió en marzo, con el reinicio de las actividades, para determinar si se logró revertir la tendencia o si el cierre neto de empresas continuó.

Radiografía de un sector en retroceso

Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en diciembre de 2025 Argentina contaba con 490.162 empleadores. Esta cifra disminuyó a 488.177 en enero y se redujo aún más a 487.920 en febrero de 2026. En cuanto al número de empleados, se pasó de 9.562.511 en diciembre de 2025 a 9.567.050 en enero (con un aumento estacional por agricultura y construcción) para luego achicarse drásticamente a 9.529.360 en febrero.

Al comparar la situación actual con noviembre de 2023, considerado el mes base para evaluar la gestión del gobierno de Javier Milei, el sistema de riesgos del trabajo sumaba 512.357 empleadores y 9.857.173 trabajadores. En febrero de 2026, la caída es notoria: 487.920 empresas y 9.529.360 trabajadores. Esto representa una disminución del 4,8% en el número de empleadores y del 3,3% en el total de trabajadores en 27 meses.

En ese período, se produjo una caída neta de 24.437 empleadores o “unidades productivas”, y una disminución de 327.813 trabajadores. La SRT aclara que por «unidades productivas se entiende a entidades, empresas u organismos públicos o privados que reúnen a una o más personas trabajadoras, y que producen bienes o servicios».

Causas de un fenómeno complejo

Los especialistas señalan que una parte importante de los cierres corresponde a empresas con menos de tres años de antigüedad, que no logran afrontar los costos iniciales en un contexto de caída del consumo. Además, muchas unidades productivas han pasado de la fabricación a la comercialización de bienes importados, afectando la producción local.

A estos factores se suma el cierre de empresas medianas y grandes, el incremento de los retiros voluntarios y el traspaso del poco empleo nuevo a modalidades como el monotributo o directamente a la informalidad, en detrimento del empleo en relación de dependencia.

Otro elemento crucial es el desplome en la natalidad empresarial: la tasa de aperturas de nuevas empresas es menor a la de períodos anteriores, mientras que el cierre de las existentes se aceleró. Al respecto, la Secretaría de Trabajo sostiene que:

«un aspecto crítico de esta evolución es el rol de las aperturas y los cierres de empresas. La contracción en el stock de empresas no se origina necesariamente en un volumen de cierres históricamente elevado, sino en una marcada debilidad en la apertura de nuevas unidades productivas. Esta asimetría revela que el problema estructural de la dotación empresarial reside en la escasa creación de firmas, la cual no alcanza a compensar la salida natural de empresas del sistema. En consecuencia, la pérdida de unidades productivas se explica fundamentalmente por un déficit en la tasa de natalidad empresarial más que por una aceleración atípica en los ceses de actividad».

En cuanto a la caída del empleo, las causas son diversas: descenso del empleo formal en los sectores privado y público, aumento de la informalidad laboral y un mayor número de monotributistas, quienes quedan excluidos del seguro de riesgos del trabajo.

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