Gobierno apura ascenso de jefe de Casa Militar en medio de polémica
El Gobierno nacional remitió al Senado de la Nación, de manera sorpresiva y a último momento, el pliego para el ascenso del general de brigada Sebastián Ignacio Ibáñez. La propuesta, que busca elevarlo al rango de general de división, llega en un contexto de creciente escrutinio sobre decisiones militares y de defensa, y se destaca por la particularidad de su tramitación.
Ibáñez, actual jefe de la Casa Militar, es considerado un hombre de extrema confianza de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Su pliego fue enviado al Poder Legislativo por fuera del paquete habitual de ascensos militares, que suele agrupar a varios uniformados de las distintas fuerzas en una misma tanda para su tratamiento y aprobación.
Un trámite inusual en el Senado
La decisión de incluir el pliego de Ibáñez en un grupo de magistrados judiciales, ajenos a la carrera militar, generó sorpresa y comentarios en los pasillos del Congreso. Esta modalidad atípica desató interrogantes sobre la urgencia y los motivos detrás de la particular gestión para el ascenso de un funcionario clave en la estructura de seguridad presidencial.
La Casa Militar es el organismo encargado de la seguridad del Presidente de la Nación y de su familia, así como de la custodia de la Casa Rosada y la Residencia Presidencial de Olivos. La figura de su titular adquiere, por ende, una relevancia estratégica dentro del esquema de poder del Ejecutivo. El rápido avance de su ascenso, con un procedimiento que se desvía de la norma, podría interpretarse como un movimiento para consolidar su posición en un momento de reestructuraciones y definiciones internas.

