Un pago con QR en un albergue transitorio desbarató una banda de robacoches
Un insólito detalle de la vida privada de uno de sus miembros, un pago con código QR en un albergue transitorio, llevó a la Policía de la Ciudad a desarticular una banda criminal dedicada al robo de camionetas de alta gama en la Ciudad de Buenos Aires. La investigación culminó con la detención de dos sospechosos y tres allanamientos en la provincia de Buenos Aires.
La organización operaba con una mecánica casi infalible: sustraían vehículos en barrios porteños como Recoleta y Boedo, y luego los trasladaban a búnkeres en el Conurbano, donde se dedicaban a su desguace o adulteración. Sin embargo, un rastro digital inusual se convirtió en la pieza clave para la identificación y posterior captura de los delincuentes.
El inicio de la investigación y el seguimiento
La causa se inició tras el robo de dos camionetas Toyota SW4 y Toyota Hilux en marzo, en las zonas de Boedo y Recoleta. A partir del análisis de cámaras de seguridad, los investigadores de la División Sustracción de Automotores y Autopartes lograron identificar un Peugeot 208 blanco que actuaba como vehículo de apoyo para cometer los ilícitos y facilitar la fuga.
Los detectives reconstruyeron la ruta de escape de los sospechosos a través de imágenes obtenidas en distintos municipios del sur del Conurbano, incluyendo Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora y Almirante Brown. Esta tarea permitió establecer que el Peugeot 208 circulaba habitualmente por Almirante Brown y que se trataba de un vehículo “mellizo”, con documentación y dominio adulterados.
Un momento crucial en la pesquisa fue el uso de una tarjeta de crédito robada a una de las víctimas. Los delincuentes realizaron una compra en una estación de servicio de la calle Paraguay, en la Ciudad de Buenos Aires, donde quedaron registrados por las cámaras. Aunque no fueron identificados en ese instante, las imágenes permitieron trazar parte de sus movimientos.
El pago con QR: la pista inesperada
La investigación dio un giro decisivo cuando los policías detectaron nuevamente el Peugeot 208 estacionado frente a un kiosco en Almirante Brown. Allí, observaron descender a uno de los sospechosos, cuya fisonomía coincidía con la del hombre captado en la estación de servicio. El seguimiento del vehículo mediante cámaras llevó a los investigadores a un hotel alojamiento de la zona.
Fue en este punto donde la banda cometió el error que los expuso: uno de los sospechosos abonó el turno utilizando un código QR de una billetera virtual. Este registro digital permitió a la Policía de la Ciudad identificarlo formalmente, y a partir de allí, avanzar sobre su entorno y los domicilios vinculados a la organización.
El segundo integrante de la banda fue identificado mediante un análisis retrospectivo de cámaras porteñas, que lo ubicó cargando combustible en una estación de servicio de la avenida Garay, minutos antes de uno de los robos en Boedo.
Allanamientos y material incautado
Con las identidades confirmadas, la Policía profundizó la inteligencia criminal y llegó a los domicilios utilizados por la banda. Los allanamientos, ordenados por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°52, a cargo de la jueza María Fabiana Galletti, se realizaron en San Francisco Solano y La Plata.
Durante los procedimientos, los efectivos descubrieron una estructura montada para la adulteración de vehículos robados. Secuestraron 45 cédulas automotor apócrifas, formularios 08 firmados, documentos de identidad falsificados y diversos elementos utilizados para modificar numeraciones de chasis, cristales, motores y dominios.
Además, se incautaron tres vehículos: el Peugeot 208 utilizado en los robos, un Volkswagen Gol con numeración adulterada y un Volkswagen Vento que presentaba un impacto de bala y quedó bajo investigación. También se halló la tarjeta de crédito robada a una de las víctimas, la misma que había sido utilizada en la estación de servicio y que sirvió como una de las primeras pistas para desbaratar a la organización.
La jueza interviniente ordenó la detención y traslado de los imputados a la Ciudad de Buenos Aires, junto con el secuestro de todos los elementos vinculados a la causa.

