Economía

Forestal: Argentina busca ser potencia global, pero exige condiciones

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Argentina posee un potencial inmenso para convertirse en un actor global en la producción de madera y celulosa, pero necesita generar las condiciones adecuadas para captar las inversiones necesarias y no perder una oportunidad histórica. Así lo advirtieron referentes del sector durante el reciente Seminario del Cono Sur 2026, donde se analizaron las asimetrías que enfrenta la industria local en comparación con sus vecinos regionales.

El sector forestal se encuentra en un punto de inflexión, impulsado por una creciente demanda global de productos derivados de la madera, desde la celulosa hasta la bioenergía. Sin embargo, en Argentina, el optimismo por esta tendencia choca con la frustración por las oportunidades que se deslizan debido a la falta de un entorno favorable para la inversión a gran escala.

Asimetrías regionales y oportunidades perdidas

Juan Pedro Ruival, presidente de la Asociación Forestal Argentina (AFoA) y director de Arauco Argentina, fue una de las voces destacadas en el seminario. Durante su exposición, Ruival puso de manifiesto las marcadas diferencias que existen entre Argentina y otros países de la región, como Uruguay o Chile, que han logrado atraer importantes capitales y desarrollar sus industrias forestales a niveles mucho más competitivos.

Argentina tiene todo para ser un productor global de madera, pero requiere de condiciones para no dejar pasar el tren de las inversiones.

Esta afirmación subraya la paradoja de un país con vastas extensiones de tierras aptas para el desarrollo forestal y condiciones climáticas favorables, pero que no logra consolidar los marcos que incentiven la radicación de proyectos de gran envergadura. La inversión en el sector forestal es a largo plazo, con ciclos productivos que pueden extenderse por décadas, lo que demanda estabilidad jurídica, previsibilidad económica y políticas públicas consistentes.

Claves para el despegue de la industria

Para que Argentina concrete su potencial y atraiga las inversiones que permitan el despegue definitivo de su industria forestal, desde AFoA se insiste en la necesidad de abordar varios frentes. Entre ellos, se destacan la simplificación de marcos regulatorios, el acceso a financiamiento competitivo, la mejora de la infraestructura logística y la reducción de la presión fiscal, elementos que hoy representan barreras significativas para los inversores.

La demanda mundial de celulosa, por ejemplo, sigue en aumento, impulsada por el crecimiento de la población y la necesidad de productos sostenibles. Argentina, con sus recursos naturales y capacidad técnica, podría posicionarse como un proveedor clave. Sin embargo, sin un compromiso claro y sostenido del Estado en la creación de un ecosistema propicio, el país corre el riesgo de seguir observando cómo otros países de la región capitalizan esta tendencia, perdiendo así la oportunidad de generar empleo, divisas y desarrollo en sus economías regionales.

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