Sturzenegger defendió la propiedad intelectual de semillas y cuestionó costos de la aftosa
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, participó en el evento JONAGRO, un encuentro clave para el sector agropecuario, donde expuso las principales líneas de acción del Gobierno Nacional y marcó diferencias en temas centrales para la producción. El funcionario defendió la propiedad intelectual de las semillas como motor de productividad, cuestionó el alto costo de la vacuna contra la aftosa y reiteró el compromiso oficial con la reducción de retenciones, siempre que se mantenga el superávit fiscal.
En el inicio de su disertación, Sturzenegger enfatizó la filosofía del gobierno de Javier Milei: “Pensamos que el Estado no es el que crea riqueza, sino que la riqueza la crean los productores”. En esta línea, destacó al sector agropecuario como el mejor representante del “espíritu del hombre y la mujer libre y empresarial”, asegurando que la administración actual “siempre va a estar atrás de este sector”.
Propiedad intelectual de semillas: el eje del debate
Uno de los puntos más álgidos de su exposición fue la ley de semillas, donde el ministro confrontó la postura de entidades como Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Previamente, el titular de CRA, Carlos Castagnani, había reclamado una ley “moderna, equilibrada y duradera” que defendiera los derechos de los productores, especialmente en el uso propio de semillas autógamas.
El derecho de propiedad de las semillas defiende al productor.
Sturzenegger, sin embargo, argumentó que garantizar la propiedad intelectual de las semillas es fundamental para el ingreso de genética de mayor productividad, lo que beneficia directamente a los productores. Para ilustrar su punto, comparó el rendimiento del algodón en Argentina y Brasil: “¿Cómo puede ser que en Brasil un algodón produzca 1.400 kilos por hectárea y en Chaco 600 kilos?”. Atribuyó esta disparidad a la falta de un marco legal en Argentina que incentive la llegada de nuevas tecnologías en semillas. Mencionó que cultivos como trigo, tabaco y soja también muestran retrasos productivos respecto a otros países por esta misma razón, a diferencia del maíz, donde los híbridos que requieren compra anual de semilla no presentan esa brecha.
En este contexto, el ministro anunció cambios en el funcionamiento del INASE (Instituto Nacional de Semillas). El organismo transferirá la potestad de fiscalización al sector privado y funcionará como tribunal de alzada ante eventuales conflictos, para todas las semillas que se registren de ahora en adelante. “Vamos a generar el marco legal para que el que quiera traer una semilla de mayor productividad pueda hacerlo y el productor la pueda comprar”, afirmó, y llevó tranquilidad al sector al asegurar que “a ningún productor le vamos a cambiar su status quo” ni obligarlo a modificar su actual forma de trabajo.
Retenciones y costo de la vacuna aftosa en la mira
Sturzenegger también abordó la cuestión cambiaria, recordando que antes del actual gobierno, el agro liquidaba a un tipo de cambio oficial con una fuerte brecha respecto a los dólares financieros. “Ustedes lo pagaron. Fue el sector agropecuario el que permitió que existiera ese margen”, sostuvo, y destacó la unificación del tipo de cambio como una de las primeras medidas de la administración Milei para que el sector recibiera el verdadero valor de su producción.
Respecto a los derechos de exportación, el ministro resaltó la eliminación de retenciones en diversas actividades y productos, como economías regionales, productos industriales, carne y lácteos. Sin embargo, enfatizó que la continuidad de esta reducción impositiva está ligada al ajuste del gasto público: “Bajar derechos de exportación cualquiera lo puede hacer. Lo relevante es cómo bajamos las retenciones manteniendo el superávit fiscal”. Y agregó: “Para eso está la motosierra. En la medida en que sigamos bajando el gasto público, eso nos va a dar el lugar con responsabilidad para seguir en este proceso de baja de retenciones”.
Finalmente, dedicó un segmento a la vacuna contra la aftosa, cuestionando las regulaciones que, según afirmó, limitaron la competencia en el mercado. Explicó que al asumir el Gobierno, la dosis costaba US$1,40 en Argentina, mientras que en Uruguay se comercializaba a US$0,40. “Había un dólar de diferencia porque regulatoriamente era difícil tener competencia en el mercado de vacunas aftosas”, indicó. Detalló que el precio ya bajó a US$0,90 por dosis, con el objetivo de acercarse al valor internacional. Además, mencionó una mayor libertad para los productores al momento de vacunar, permitiendo que elijan a su veterinario o lo hagan de manera más libre, lo que también se espera que reduzca costos.

