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Senasa impone nuevo trámite a apicultores: crece el rechazo del sector

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El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) implementa una nueva exigencia para el sector apícola argentino: la gestión obligatoria del Documento de Tránsito electrónico (DT-e). Esta medida apunta a amparar el traslado del material apícola melario desde los apiarios hasta las salas de extracción de miel, buscando —según el organismo— una mayor trazabilidad y control sanitario sobre la producción.

La disposición, que ya genera fuerte malestar, implica que cada movimiento de colmenas o material melario deberá contar con esta documentación digital. Si bien el Senasa argumenta la necesidad de fortalecer la cadena de valor y prevenir posibles riesgos sanitarios, desde el sector productivo la consideran una carga burocrática adicional y sin una justificación clara en su implementación actual.

El rechazo de Carbap: “No tiene una real justificación”

La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) fue una de las primeras entidades en manifestar su enérgico rechazo a la nueva normativa. La organización, que agrupa a productores rurales de una vasta región productiva del país, ha emitido un comunicado solicitando la revisión inmediata de la medida.

“No tiene una real justificación”, expresaron desde Carbap en referencia a la obligatoriedad del DT-e para el material apícola melario.

La entidad argumenta que esta exigencia añade una capa de complejidad administrativa y costos operativos a los productores, quienes ya enfrentan diversas dificultades económicas y climáticas. Los apicultores, muchos de ellos pequeños y medianos, se verían obligados a familiarizarse con un nuevo sistema digital y a destinar tiempo y recursos a un trámite que, a su juicio, no aporta beneficios tangibles que justifiquen su implementación.

Impacto en la producción y la comercialización

La preocupación de Carbap y de otros actores del sector apícola radica en el posible impacto que esta nueva exigencia pueda tener en la eficiencia de la producción y en la comercialización de la miel. El traslado de material melario es una etapa crucial en el proceso productivo, y cualquier obstáculo burocrático puede generar demoras, pérdidas de tiempo y, consecuentemente, afectar la calidad y el volumen de la cosecha.

Además, el sector apícola argentino es reconocido a nivel mundial por la calidad de sus productos. La implementación de nuevas regulaciones sin un consenso previo y sin una clara demostración de su necesidad podría generar incertidumbre y afectar la competitividad de los productores en un mercado cada vez más exigente. Se espera que otras organizaciones se sumen al pedido de revisión y que se abra un canal de diálogo con el Senasa para buscar soluciones que no perjudiquen la actividad.

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