Hantavirus: el brote de Epuyén, un espejo para el caso del crucero MV Hondius
La localidad chubutense de Epuyén se convierte hoy en un punto de referencia global. El mayor brote de hantavirus registrado en Argentina, ocurrido entre 2018 y 2019, es ahora objeto de estudio para la comunidad científica y sanitaria internacional, que busca claves para contener la transmisión del virus Andes Sur, el único conocido con capacidad de contagio persona a persona. Esta atención surge a raíz de los recientes casos detectados en el crucero MV Hondius, que partió de Ushuaia y ya generó un despliegue sanitario en más de una decena de países.
El recuerdo de lo vivido en Epuyén resuena con fuerza, especialmente para sobrevivientes como Víctor Díaz. Él, a quien inicialmente se consideró el caso cero, relata la incertidumbre y la falta de información inicial. En noviembre de hace ocho años, Díaz acudió al hospital rural de Epuyén con síntomas que atribuía a un resfrío, pero que en realidad eran el inicio de una enfermedad que diezmó familias y dejó secuelas. El médico que lo atendió, sin sospechar la gravedad, le indicó volver con un turno, una demora que, según su testimonio, marcó el inicio de una cadena de eventos que llevó a la confirmación de 34 casos y 12 fallecidos en Chubut, Río Negro y una localidad chilena.
El inicio del brote: una fiesta de 15 y la negación inicial
La investigación epidemiológica de Epuyén reveló un dato crucial: el sábado 3 de noviembre, 11 días antes de la confirmación del primer diagnóstico, medio centenar de invitados se reunieron en el salón Peumayen para una fiesta de 15. En esa celebración coincidieron las cinco primeras personas que enfermaron entre el 20 y el 26 de ese mes, incluyendo a Díaz, su hija Isabel y su compadre Aldo Valle, quien fue la segunda víctima fatal. Si bien Díaz dudó ser el paciente cero, su asistencia a esa fiesta y la de otros afectados se volvió un punto central en la comprensión de la propagación.
Los primeros días del brote estuvieron marcados por la confusión y la falta de protocolos. Díaz recuerda haber sido internado por gastroenteritis, con diagnósticos iniciales erróneos como gripe A o neumonía atípica, antes de la confirmación del hantavirus por el Malbrán. Su hija, Isabel, también enfermó semanas después, y su exesposa falleció en enero de 2019. El reproche de los vecinos apuntaba a la demora en la aceptación oficial de la transmisión interhumana del virus. Una docente local que participó activamente en las reuniones con autoridades sanitarias detalló:
“Al principio, hubo una negación total. La hipótesis que teníamos era que el contagio era interpersonal, mientras que las autoridades sostenían que había sido por un tablón en la fiesta de cumpleaños infectado por orina de roedor”.
La comunidad de Epuyén se autoconvocó a través de grupos de WhatsApp para exigir información y medidas preventivas. El primer parte diario del Ministerio de Salud provincial no llegó hasta el 7 de diciembre de 2018, casi un mes después de los primeros síntomas. La falta de insumos básicos como barbijos N95 de alta eficiencia y la ausencia de recomendaciones claras para la población generaron pánico y desconfianza. El aislamiento domiciliario compulsivo, implementado a partir del 11 de enero, demostró ser efectivo para frenar la cadena de contagios, pero llegó tarde para muchos.
El caso MV Hondius y la mirada de la OMS
El reciente brote en el crucero MV Hondius, que zarpó de Ushuaia el 1 de abril con una pareja de neerlandeses que fueron los primeros en presentar síntomas, ha puesto nuevamente el foco en el hantavirus. Los turistas, Leo y Mirjam Schlperoord-Huisman, oriundos de Haulerwijk, Países Bajos, habían recorrido Chile y Uruguay antes de embarcar. El período de incubación del hantavirus, que puede ir de una a dos semanas hasta ocho (con un promedio de 18 días), complejiza el rastreo de la fuente de contagio.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue de cerca esta situación. Olivier Le Polain, jefe de la Unidad de Epidemiología y Análisis para Respuesta del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, anticipó que se esperan más casos del MV Hondius en las próximas semanas.
“No esperamos que todos enfermen, pero sí los que estuvieron expuestos a los primeros casos. Pueden pasar seis u ocho semanas hasta que la enfermedad dé síntomas”, refirió.
Las preguntas pendientes de la investigación local son cruciales: cómo se dio la transmisión del virus, cómo lo contrajeron los primeros casos y si la evolución clínica de los afectados en el crucero varía respecto a brotes anteriores como el de Epuyén. La experiencia patagónica, con sus aciertos y errores en la respuesta sanitaria, ofrece un valioso banco de pruebas para enfrentar esta nueva emergencia y minimizar su impacto.

